Arequipa

Arequipeños pierden miedo a habitar en edificios altos

22 de febrero de 2015
Arequipeños pierden miedo  a habitar en edificios altos
Por: Mary Quispe T.

¡Ya va pasar!, ¡Ya va pasar!, son expresiones que repiten una y otra vez las familias que habitan el piso 15 de las Torres de la Alameda, en el distrito de Miraflores, cada vez que hay un temblor en Arequipa. Más familias habitan departamentos en esa nueva ciudad a la que se denomina como crecimiento vertical.


Llegar al hogar, dulce hogar, en días comunes resulta cómodo. Un ascensor evita el cansancio de niños, adolescentes y adultos que viven en las Torres de la Alameda que ya albergan a centenares de familias. Se convirtió en una opción de vivienda desde donde se puede tener vistas panorámicas de la ciudad.

Vivir en un edificio es la solución para las familias, quienes se organizan para poder costear el pago del servicio de seguridad, así como de conservación de áreas verdes y el pago de iluminación del edificio y el costo por mantenimiento del ascensor.

Las familias pagan S/. 40 mensuales por el servicio de seguridad, además de la conservación de áreas verdes, adicionalmente otros S/. 30 para financiar el pago del servicio de iluminación del edificio y el mantenimiento de los ascensores. El costo del estacionamiento, si compró el espacio respectivo, asciende a S/. 80 por mes. Costos que asumen y que ya se acostumbran a priorizarlos en sus gastos.

En Arequipa la población hace cinco años se mostraba muy conservadora, las viviendas no tenían más de dos pisos en la mayoría de los casos, todo influenciado por el temor a posibles terremotos que puedan afectar la casa, pero básicamente su integridad personal. Pero todo está cambiando en las familias.

Los nuevos hogares conformados en la ciudad, están integradas por parejas cuyas edades oscilan entre los 19 hasta 28 años, ellos son quienes generan mayor dinamismo en la compra –venta de departamentos, dispuestos a despejar temores, viviendo en pisos más altos, como en el piso 15, que ya existe en Miraflores.
Ante el déficit de viviendas en la ciudad, lo cierto es que jóvenes y adultos, cambian día a día sus estilos de vida y dejan atrás sus temores para cristalizar el sueño de la casa propia. La Ciudad Blanca empezó a crecer hacia arriba, aunque con ciertas limitaciones.

El último estudio desarrollado por el Fondo MiVivienda, revela que la preferencia de las familias se inclina por las casas y en menor proporción por los departamentos. El 81.3% respondió que tiene deseos de adquirir una casa y un reducido 10.7% indicó que busca un departamento. La tendencia se mantiene a nivel de los todos los estratos sociales.

“Hoy en día las nuevas familias ya desterraron algunos temores, están dispuestas a vivir en departamentos. Saben que no existen muchas alternativas para poder tener la vivienda propia por los costos que registran las casas”, aseveró el vicedecano del Colegio de Ingenieros de Arequipa, Arturo Arroyo Ambia.

El vicedecano que es ingeniero civil de profesión expresa que en Arequipa la población se está adaptando a vivir en pisos altos, en construcciones que aplican tecnología convencional antisísmica, pues aplicar disipadores de energía como los hacen en países vecinos, incrementa el precio de la vivienda en el orden del 30% como mínimo y encarecería los costos de los departamentos, consecuentemente sería difícil lograr la venta de los inmuebles.

Pero efectivamente, a más niveles de construcción, más profundidad deben tener sus cimientos, es decir, más sótanos que en muchos casos ya son utilizados como estacionamientos de las mismas familias que habitan los bloques inmobiliarios.

CASAS POR DEPARTAMENTOS
El crecimiento vertical de la ciudad no solo se aprecia en el distrito de Miraflores, donde existe una de las edificaciones más altas de la ciudad, sino que años atrás en José Luis Bustamante y Rivero se hizo realidad la Villa Médica donde existen seis torres con 14 pisos cada una de ellas.

Pero también otra alternativa elegida por las inmobiliarias es adquirir casas en zonas tradicionales para convertirlas en torres con departamentos que reemplazan a amplias casonas. Todo directamente relacionado al número de pisos autorizados por las diferentes municipalidades distritales.

Y es que las opciones de viviendas para los arequipeños están variando en los últimos años básicamente por el déficit de terrenos, por la falta de servicios básicos y por la preservación de la campiña.

Las zonas preferidas por constructoras inmobiliarias son las tradicionales, es decir, Vallecito, Umacollo, IV Centenario, así como La Negrita, donde compran los predios con varios años de antigüedad para demolerlos y posteriormente empezar la construcción de nuevos departamentos.

Pero también en Cayma, José Luis Bustamante y Rivero, Sachaca, Paucarpata, Alto Selva Alegre, se aprecia este panorama, donde casas son destruidas y en su lugar ya existen torres de hasta 5 niveles.

Casonas con más de 400 metros cuadrados son adquiridas para hacer realidad el sueño del techo propio de familias arequipeñas y en su lugar se hacen departamentos cuyas extensiones van entre 130 y 170 metros cuadrados.

El precio de un departamento de 130 metros cuadrados puede costar entre US$ 130 mil y US$ 140 mil. En promedio el costo de cada metro cuadrado es de US$ 1 000, pero dependiendo de los acabados puede incrementarse.

PAREJAS JÓVENES
El estudio denominado “Demanda de vivienda a nivel de las principales ciudades”, permitió establecer que los hogares que no tienen un techo propio tiene en promedio 25.7 años, es decir a esa edad ya tienen pareja y algunos hasta carga familiar.

El hecho que sean parejas jóvenes condiciona a la vez su capacidad de endeudamiento y pago. En promedio, a la encuesta aplicada, la mayoría de la población respondió que está dispuesto a comprar una casa valorizada en S/. 74 mil 477, lo cual resulta preocupante, pues en la oferta existente de departamentos o casas los precios superan los S/. 80 mil.

En la ciudad son 40 mil 729 los arequipeños que carecen de una casa, de ellos 15 mil 627 piensan adquirir una en menos de dos años, lo que se conoce como demanda efectiva de vivienda. Un mercado potencial a donde las constructoras aún no orientan sus productos, siendo un factor el costo de los terrenos en la ciudad. Este grupo más pequeño, que en su mayoría tiene algo de ahorros está dispuesto a pagar hasta S/. 91 mil por una casa.

Arequipa crece, no solo económicamente, sino en sus construcciones verticales. Ya se habla de un proyecto habitacional en el sector de Lambramani cuyos edificios tendrán 17 pisos y el 80% de sus espacios habitacionales ya fueron prevendidos. Los arequipeños vencen a sus temores sobre los movimientos telúricos.
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