Arequipa

«Ari Quipay» ¡Sí, quedaos!

3 de noviembre de 2019

Un texto que rememora la Arequipa de ayer, de grandes chacras, tranvías y largos paseos.

Por: Ayar Peralta.

Con la entrega de estas líneas rindo pleitesía a la ciudad caudillo, a la que tanto amo y admiro, y la entrego sencillamente, sin repique de campanas ni salva de cohetes.

Arequipa ha venido cambiando de modo de ser y de hacer sin dejar de ser lo que es, sin dejar de ser Arequipa. Patios llenos de al donde no entraba la enfermedad. La mentalidad mistiana, por su parte, venciendo las barreras de sus idolatrías y prejuicios añejos, al influjos de las mutaciones vigorosas del mundo, producidas por los progresos de la ciencia y de la técnica, ha venido igualmente modificándose y adaptándose a los nuevos patrones de la convivencia social e internacional. Hecho que evidencia por otro concepto y en el plano universal, que la capacidad creadora del hombre- el único ser creador- es ilimitada, vale decir, irrefrenable.

«Algo más, las influencias foráneas de la producción material inciden de preferencia en la industria urbana y muy posteriormente en la rural. Esto de un lado y de otro, las influencias de la producción intelectual inciden, casi de inmediato, en el sector vigilante de la colectividad: en el de los estudiantes y estudiosos, prestos a imitar fielmente todo lo que viene de afuera como rareza; después, en el sector de los trabajadores manuales de la urbe y mucho después en el de los trabajadores del campo, más bien renuentes en su rechazo a las innovaciones. Así, mientras que la vanguardia industrial de la ciudad manipula ya la computadora electrónica, el internet, la retaguardia campesina labora aun con arados y estacas de palo. En política en tanto que los estudiantes se enfilan fácilmente hacia la revolución, los trabajadores del agro se empeñan tercamente en mantener el statu quo». (La Faz Oculta de Antero Peralta)
Arequipa ha hecho varias revoluciones: Las de 1834, 1841, 1844, l 1851, 1854, 1856, 1865, 1867, 1883, 1884, 1930, 1950, 1955. En el último siglo y medio han sido cada cincuenta años.

Primero .1856 Empecemos por la que lucharon Ramón Castilla, Presidente del Perú y Manuel Ignacio de Vivanco que se le sublevó con el apoyo de Arequipa. Fue una de las más largas y violentas, duró 16 meses. Arequipa rechazaba todo arreglo que fuera ajeno a sus principios. Castilla tenía 7,000 soldados contra 1300 de Vivanco, a los que se sumó el pueblo movilizado. La consigna arequipeña era que terminarían esta lucha o vencedores o muertos. En muchas trincheras murieron todos los arequipeños, entre ellos el poeta, Benito Bonifaz. El historiador Basadre dice que “Arequipa era un caudillo colectivo”. La sangre corrió como agua. La batalla final duró 30 horas, de Castilla murieron 2,000 y de Arequipa, 3,000. No había familia arequipeña que no tuviera un deudo. Por el lado de Castilla lucharon los jóvenes oficiales Francisco Bolognesi y Andrés Avelino Cáceres que fueron heridos.

Segundo .1904. Guerra civil entre el general Andrés Avelino Cáceres y Nicolás de Piérola. Este último estuvo exiliado en Chile y desde Iquique llego en una chalupa, que solo tenía dos remos y una sola vela, navegó más de 3,000 millas hasta llegar a Chincha donde lanzó un manifiesto, muchas ciudades del sur se le plegaron, también Arequipa, es así que con los montoneros llegaron a Lima y depusieron al Presidente Cáceres. En Lima hubo más de 1,000 muertos y 2,000 heridos fueron atendidos en los hospitales.

Tercero 1950. Huelga de los alumnos del Colegio Independencia en 1950. Arequipa se levantó ante el atropello del gobierno del general Manuel Odría. Murieron los ciudadanos Carlos Bellido, Arturo Villegas, Nicolás Chicata. Un militar que estaba de prefecto (mejor no recordarlo ni mencionarlo) amenazó a los alumnos de secundaria que traería soldados con fusiles y ametralladoras ¿¿¿…???.Hubo barricadas en las calles. En esta lucha desigual destacó como conductor y apaciguador el Dr. Francisco Mostajo, también intervinieron los profesionales: Humberto Núñez Borja, Mario Polar Ugarteche, Javier de Belaunde, Jaime Rey de Castro, Enrique Chirinos Soto, Patricio Ricketts, Teodoro Núñez, Héctor Cornejo Chávez, etc. Miles y miles de arequipeños, que aún viven, recuerdan esta gesta heroica.
Cuarto. Junio del 2002. Reclamo del pueblo arequipeño contra el gobierno del presidente, Alejandro Toledo, contra la “privatización” de las empresas estatales Sedapar, Seal, Egasa. En esta lucha se vio que en las manifestaciones había arequipeños de nacimiento, de crianza y los emigrados por trabajo o matrimonio, todos juntos. Arequipa no fue derrotada.

El orgullo de ser arequipeño.- No hay una explicación clara o científica que explique porque el arequipeño tiene una personalidad distinta o propia que se llamaría el “orgullo”, o el arequipeñismo de haber nacido en esta tierra. El orgullo no se basa en sus picanterías, casonas e iglesias antiguas, el sillar, los carnavales, el chupe de camarones, la campiña. Es algo genético, está en su sangre. Más claro en los genes que transportan los espermatozoides que le envía su padre y los recibe su madre. Está en la herencia de cientos de generaciones atrás. En el ejemplo que han dejado sus ancestros, intelectuales como Mariano Melgar, Mario Vargas Llosa, Francisco Mostajo, José Luis Bustamante y Rivero, Juan Guillermo Carpio Muñoz, Hipólito Sánchez Trujillo (astrónomo y sabio), Pedro Paulet Mostajo (matemático), Mariano Lino Urquieta (médico y político-nacido en Moquegua, pero adoptado en Arequipa), Alejandro Olmedo Rodríguez (el mejor tenista del Perú). Y así muchos y muchos personajes que el tiempo y el espacio limitan su recuerdo. Arequipa, la Roma de América y cuna de muchas revoluciones, cuando habían tiroteos, los hombres salían de su casa portando su fusil y preguntaban ¿Por quién, por quien hay que luchar? Quiere decir que no importaba la causa, el hecho era luchar y protestar.

Alguna vez leí en un periódico lo siguiente: “Si tanto Arequipa quiere ser República Independiente, bueno pues que el Perú les de la independencia… pero al día siguiente que le declare la guerra”.

Los arequipeños no solo son los que nacen en Arequipa, también lo son los que se han trasladado por razones de educación, trabajo, matrimonio, etc. Y son muy leales a la blanca ciudad. He observado que en el último “arequipazo” y en las actuales manifestaciones que se realizan por la ciudad, la gente es tirada a morena, pero luchan por Arequipa.

En agosto se celebra la fundación española por don Garcí Manuel de Carbajal, el 15 de agosto de 1540. Pero la línea materna arranca desde mucho antes, quizás unos 8,000 años atrás. Los petroglifos de Toro Muerto, situados en la Provincia de Castilla, donde según unos investigadores polacos hay 2,582 piedras con grabaciones, lo atestiguan.

Alguna vez que he estado en congresos médicos en la capital del Perú y escuchaba a los locutores decir: “El Perú profundo, las provincias”. Al tomar la palabra dije, muy respetuosamente: “Señores vengo de la República Independiente de Arequipa. El público guardó silencio y, algunos sonrieron, pero la mayoría fue respetuosa.

Hace poco he estado en Europa y en algunas ocasiones expresaba la palabra Arequipa, ¿Qué significa? Me preguntaban. Les decía que era como Texas para los norteamericanos, Jalisco para los mexicanos, Escocia para los británicos o Cataluña para los españoles. ¡Oh! respondían.

Arequipa República Independiente.- Historia.- En sus inicios habían conglomerados de pueblos nómades: Los Yarabayas, los Chimbas, los Collaguas. Alrededor de 1170 llegó a estas tierras el cuarto emperador de los tawantinsuyos, el Inca Mayta Cápac, quien ante el pedido de los suyos de quedarse a vivir en este paradisiaco lugar, dijo las legendarias palabras: “Ari Qhipay”, que quiere decir: “Si quedaos”. Es nuestro ancestro materno. Es así que tres mil familias dieron el inicio de lo que posteriormente serian: Yanahuara, Cayma, Tiabaya, Socabaya, Chiguata, Characato, etc. Un 15 de agosto de 1540 Manuel García de Carbajal fundo la Villa Hermosa de Nuestra Señora de la Asunta. Posteriormente el Emperador Carlos V por Real Cedula la denomino: “ciudad de Arequipa”. Nuestro ancestro paterno… En el año 1790 el Virrey Francisco Gil Taboada hizo un censo. Los resultados en Arequipa fueron: Total de la población 37,241. De ellos 22,207 eran criollos y españoles; 4,908, mestizos; 5,929, aborígenes y 4,125, negros y mulatos. Quiere decir que el 80% eran blancos.

El 10 de diciembre de 1821 se funda la Academia Lauretana de Ciencias y Artes, de la que salieron ilustres pensadores que lucharon por la emancipación contra España.

El departamento de Arequipa es creado por Decreto del 26 de mayo de 1822. Las constituciones de 1822-23-27-28-33 y 34 tuvieron como presidente al ilustre arequipeño Javier de Luna Pizarro. Arequipa se opuso a la Constitución Vitalicia de Simón Bolívar. Gracias a la Academia Lauretana se fundaron el Colegio Nacional de la Independencia Americana el 4 de marzo de 1827, dirigido por Gualberto Valdivia y la universidad del Gran Padre San Agustín el 2 de junio de 1827. Arequipa fue sede del gobierno en los años 1835 y 1886. A la muerte de Agustín Gamarra hubo guerra interna entre Ramón Castilla y Manuel Ignacio de Vivanco que era apoyado por Arequipa. En la batalla final ganó Castilla, pero aun así Arequipa resistió durante ocho meses al asedio impuesto por el vencedor.

Durante la guerra con Chile, mientras la capital, Lima, era ocupada por el ejército invasor, el presidente provisorio, Lizardo Montero nombró a la ciudad de Arequipa como capital del Perú, un 31 de agosto de 1882. Se creó al respecto un pasaporte a nombre de la República Independiente de Arequipa el cual serviría para viajar al Perú y al extranjero e impedir la entrada de espías. Arequipa fue pues sede del gobierno en 1835 y 1886.
Un siglo después el señor Willy Galdos, auspiciado por la fábrica Leche Gloria, creó con fines turísticos el pasaporte arequipeño y como moneda simbólica el Characato de Oro, entregados a los asistentes a la Reunión Anual de Ejecutivos Cade de 1982.

República Independiente ¿Por qué el arequipeño es orgulloso y resistido? Será por su aislamiento, vivimos entre pampas desérticas y volcanes. Su carácter aislado lo obliga a ser independiente.

Ciudad Blanca. Porque nuestras casa están hechas del blanco sillar. O será porque en los primeros censos el 80 % de la población era blanca. Claro que hay blanquiñosos presumidos, pero que ante León del Sur por las muchas rebeliones, batallas internas, justificadas y no justificadas que han sucedido.

Orgullo de ser arequipeño porque tenemos, además de los otros merecimientos, un Premio Nobel de Literatura y un Campeón Mundial de Ajedrez. Eusebio Quiroz Paz Soldán dice: “No somos el primer carajazo, se aplanan mejores, somos distintos”.

Hace pocas horas un señor taxista (No sé su nombre ni dirección) me dijo: “Deberíamos cobrar la carrera en characatos y no en soles”.
Arequipa de 1940.- En ese entonces se iniciaba la Segunda Guerra Mundial, en el Perú se hizo un Censo Nacional, tenía siete millones de habitantes; Lima era fabulosa contaba con quinientos mil habitantes; Arequipa llegaba a los cuarenta y cinco mil pobladores. Yo tenía ocho años de edad.
En Arequipa solo había tranvías. No había taxis, salvo unos autos grandes que estaban parados en la plaza de armas al lado de unos postes con teléfono, acudían cuando se los llamaba.

Digamos para ir al campo de aviación, visitar a los deudos a la Apacheta, etc. Pero nunca circulaban por las calles de la ciudad. Los tranvías de color verde eran para Yanahuara, la Antiquilla, Miraflores, la Estación (lo que ahora es el parque Melgar), los de color rojo eran más grandes iban para Paucarpata y a Tingo. Tomar un de estos ómnibus grandes era un bonito paseo. Al final de Paucarpata había un servicio de pequeños ómnibus que llegaban hasta Sabandía, y en Tingo había otros ómnibus que llegaban hasta Tiabaya.

Los ómnibus que partían a Lima lo hacían de la calle San Juan de Dios, al lado de la Botica del Pueblo, eran tres empresas Morales, Roggero y Ananias. A Lima se llegaba en un viaje de tres días, la primera noche se hacía un descanso en Camaná y la segunda en Chincha. Se subía por la cuesta Calaveras. La carretera no era asfaltada, pura tierra.

En 1940, con motivo del Cuarto Centenario de la Fundación Española de Arequipa, siendo alcalde de la ciudad el ilustre medico arequipeño Julio Ernesto Portugal se hicieron tres obras gigantescas: La construcción del Estadio Melgar para 20,000 personas (o sea que podía entrar la mitad de Arequipa) la edificación del Colegio Independencia Americana para 1,500 alumnos (prácticamente podía acoger a todas las escuelas primarias) y la obra de lujo el Teatro Municipal en la calle Mercaderes. A la fecha nunca se ha repetido algo parecido, quizás para dentro de 22 años en el Quinto Centenario de la Ciudad.

En ese año casi todo era campiña, por eso el clima era más fresco. Imagínense no había Umacollo ni la Universidad Católica, ni el estadio Villanueva. Lo último de Arequipa por el lado oeste era el Callejón de Loreto, que iba desde el puente Bolognesi hasta el Puente de Fierro (Bolívar), y de allí hasta el final del horizonte eran chacras. Se veía pasar los ferrocarriles, los de carga y los de pasajeros que venían de “la Sierra”. Repito solo habían tres puentes: El Grau, Bolognesi y el Bolívar. No existía el Club Internacional. Rarísimas eran las casas vecinas al río Chili.

El estadio “Los Palitos” de Miraflores apareció mucho después, en 1948 era una pampa. Desde el cuartel Salaverry hasta los cerros que llegan al Balneario de Jesús solo eran cerros y pampas, no existía todo lo que ahora es La Negrita, Cooperativa Universitaria, Lambramani, Porongoche, Ciudad Blanca y Miguel Grau.

La carretera que iba al balneario de Jesús era empedrada. Para ir allá servían los autos de la Plaza de Armas. Bañarse en Jesús era un lujo, había dos pozos. Los cuartos para cambiarse eran personales, había un piloncito por el que corría el agua día y noche. Se decía que los pozos del Agua de Jesús curaban todo. Como eran tibios servían para los dolores articulares, como eran alcalinos curaban los males de la piel y sobre todo eran digestivos. Después de un baño de una o dos horas se tomaban los taxis de regreso. Repito no había servicio de ómnibus. En Jesús también había hotel de turistas y cuartos para familias y también viviendas que prestaba la Beneficencia Pública para quien los necesitara.

En Arequipa circulaban tres periódicos Noticias, El Pueblo y El Deber, había un boletín que se llamaba Justicia. Eran repartidos por los canillitas, no había quioscos en las esquinas. Recuerdo mucho a una viejita que hasta de noche estaba en el portal de la municipalidad anunciando sus periódicos, “El debir” decía, costaban diez centavos.

Por Semana Santa las procesiones eran muy rigurosas, ceremonioso beatas o no sé qué. Los hombres de negro en una fila y las mujeres en la otra fila. Delante del anda del Santo Sepulcro en la procesión del Viernes Santo estaban las señoras damas de la ilustre aristocracia.

Y ¿Por qué por esos años no había ni taxis ni ómnibus haciendo servicio dentro de la ciudad? ¿Algún tipo de monopolio? Fue recién a partir de 1945 iniciándose el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero y del Frente Democrático Nacional, donde predominaba el partido aprista, que se dio lo que se llamó “el tráfico libre”. Y así poco a poco fueron apareciendo ómnibus y desapareciendo los tranvías.

En 1940 se construyó el hotel de Turistas de la Selva Alegre, atrás hacia el Misti no había nada solo cerros con cactus. No existían el hospital Obrero, ni el Empleado, ni el hospital General solo había el hospital Goyeneche en este mismo año hubo elecciones generales, salió elegido Manuel Prado Ugarteche.

En 1940 todos los que Vivian en Arequipa eran arequipeños ¿?..Cuando empezó el cambio, la modernidad ¿…?. Que opinen otros, que saben.
He observado que el cholo arequipeño, characato, tirado a blanquiñoso, se está juntando racialmente con el cholo moreno descendiente de los hijos de Manco Cápac. ¿Cuál será el cruce final? ¡Mamita!

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