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Béjar: “En el Perú es posible que la gente gobierne y no los políticos”

11 de noviembre de 2018

Por: Roy Cobarrubia

Héctor Béjar, guerrillero en 1965, hoy doctor en Sociología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, habla sobre el general Juan Velasco Alvarado. El erudito, ganador del Premio Latinoamericano de Ensayo de la Casa de las Américas por su libro Perú 1965, “Una experiencia guerrillera”, cuenta lo que vivió por esos días y su experiencia en el gobierno de turno. Béjar, habla además del sueño trunco del exjefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú, y el rumbo que ha tomado el país en la actualidad.

– Usted fue guerrillero y fue el motivo por el que llegó a una cárcel, ¿cree que su lucha logró cambiar al país?
Algo sí. Como conversamos ayer en un panel sobre Velasco, nosotros no teníamos la menor idea de que la acción nuestra, me refiero a las pequeñas guerrillas del 65 iban a impactar de tal manera las fuerzas armadas que a los tres años apenas se iba a producir la revolución institucional que duró hasta 1975. Ese fue un resultado que no esperábamos y que causó enormes cambios en el país. Y, yo considero que lo nuestro fue parte de un proceso que empieza de las luchas campesinas del 50 y la revolución de Velasco en el 68.

– ¿Cree que esa lucha terminó por transformar al Perú, aún es un país justo, con libertad económica, política, social y cultural?
Sí, pero el cambio nunca es bueno, los cambios pueden ser parciales, pueden ser negativos.

– ¿El cambio de ese momento fue bueno?
Lo bueno o lo malo es relativo y prefiero describir lo que según yo, pasó. La reforma agraria fue una especie dejar libre una multitud, los cautivos eran más de seis millones de campesinos, y eso fue Velasco. Pero en la mentalidad de Velasco, la Ley general de Educación ideada por Augusto Salazar Bondi, quien fue mi profesor, consideraba que toda esa nueva realidad iba a ser absorbida por los concejos y comités educativos comunales y que iba a ser una renovación total. Parte de ese movimiento estaba conformado por los centros superiores de educación profesional, que era la formación de técnicos. Así que toda esa masa de millones de gentes y los hijos de ellos que debieron entrar en todo el proceso educativo iban a producir una generación poderosa.

– ¿Una generación poderosa?
Sí, una generación que iba a tener un proceso, guardando las distancias, muy parecido al Meiji japonés (exemperador de Japón, Meiji Tennō), que cambió Japón en 45 días, convirtiéndola en una potencia. Y con esto no estoy diciendo que Velasco era el Meiji peruano, de ninguna manera.

– Pero finalmente no se logró
Pues no, porque Velasco fue detenido en el 75 y toda esa masa liberada quedó suelta y la consecuencia la tenemos ahora.

– Usted en un documento escrito desde un hospital dijo: “Hoy padecemos un momento de profunda corrupción que daña la contextura moral de los peruanos y peruanas. Una gran ola de lodo asqueroso y maloliente asciende y empieza a cubrirnos”. ¿Usted cree que ese lodo ya cubrió toda la nación?
Sí, así es, salvo ciertas islas.

– ¿Cómo hacer para que los ciudadanos del país se reconcilien con la moralidad?
No tengo ninguna idea práctica, en este momento, tendría que regresar a la utopía. Hoy mi única esperanza es que las fuerzas honestas, y que pueden ser de izquierda o derecha, quizás sean capaces en alguna manera de revertir la situación, pero eso es solo una esperanza.

– A 50 años del golpe de Velasco Alvarado, ¿qué cree que dejó ese gobierno?, ¿se han dado transformaciones?
Dejó un mensaje, lo que podríamos denominar su testamento. Y lo que él dice es que hay que entregar el poder al pueblo organizado porque lo que la gente se niega a creer es que los militares del 68 no llegaron al poder para eternizarse ni para enriquecerse, llegaron al poder para desplazar a la oligarquía y transferirle el poder al nuevo Perú, que existía ya a través de las luchas campesinas. Y, eso no llegó a realizarse.

– Usted estuvo en el Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (Sinamos). En una entrevista el general dice que hubo infiltración comunista en Sinamos, donde trabajaba usted, ¿hubo infiltración?
“Muchacho”, así me decía, y estaba muy enojado conmigo. Velasco me quería mucho y me veía como un chico, él creía en que había que hacer una revolución social, yo había dejado el Partido Comunista diez años antes.

– ¿Terminó muriendo molesto con usted?
No, de ninguna manera, después lo visité muchas veces. Sus últimos días fueron muy tristes, desconfiaba de todo el mundo, lo habían dejado solo, lo habían traicionado y él un poco ingenuamente creía que las fuerzas armadas iban a mantener la revolución que inició.

– Velasco expropió a latifundistas y adjudicó a organizaciones de campesinos, aproximadamente 7 millones de hectáreas, ¿cree que la agricultura hoy tiene el lugar que debería tener?
Volvemos a las utopías, el Perú puede vivir de lo que produce, y sin embargo traemos gente de afuera para que nos haga huecos en los Andes, porque la minería es lo peor que puede haber. El Perú puede vivir como Nueva Zelanda o Costa Rica.

– Estos gobiernos han priorizado la minería.
Es que lo único que quieren es robar, entonces es muy fácil traer a los señores de Manhattan a los canadienses a que lleven el mineral y nos dejen las migajas para vivir.

– ¿Qué debe resaltar la historia del general Velasco?
De que en el Perú es posible que la gente gobierne y no los políticos, la gente y el sistema político tienen que ser revolucionados para que eso sea posible. Pero con prerrequisitos, los niños deben aprender a gobernar desde las escuelas.

– El general sufrió un aneurisma y la pérdida de una pierna, ¿qué cree que ganó Velasco?
Y también pancreatitis… Velasco ganó al quedarse en la memoria. Los viejos tienen nostalgia y en los jóvenes curiosidad.

– ¿Velasco fue resentido por las carencias que tuvo de niño?
Velasco era un hombre sumamente cariñoso, tenía una personalidad especial. Era, sumamente cariñoso con la gente de abajo diría conmovedoramente cariñoso. Era respetuoso con los intelectuales. Y, era durísimo con sus subordinados, le tenían pánico, los coroneles y generales temblaban ante Velasco.

– ¿Cree que Velasco fue un dictador?
Sí, fue un dictador, pero las dictaduras no son necesariamente malas como las democracias no son necesariamente buenas.

– Vargas Llosa en este festival dijo que las dictaduras no duran y siempre se acaban y citó al general.
¿Y qué?, todo se acaba, él también se va a acabar, no ha hecho ningún descubrimiento.

– ¿A dónde cree que va el país?
A ninguna parte, un texto medieval dice: “Los países que no tienen ni historia ni estrategias son como hojas secas llevadas por el viento”. Y, eso es el Perú sin rumbo.

Alguna vez usted dijo: “Nosotros debemos tener presente que lo que llamamos corrupción, es decir el uso de fondos públicos para el enriquecimiento privado, es el sistema que fue instalado por el neoliberalismo en 1990 para que viejas y nuevas familias se apoderen de los fondos públicos”, ¿ese grupo está luchando por mantener ese sistema?
Sí y son lo que se están robando las empresas públicas que dejó Velasco, él dejó 174 grandes empresas públicas, algunas de ellas figuraban entre las más grandes, Mimpeco por ejemplo, Minero Perú Comercial, que era una de las grandes transnacionales del mundo, y todas se las robaron y esa es la historia.

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