Arequipa

Biblioteca es la cenicienta del municipio

3 de mayo de 2015
Biblioteca es la cenicienta del municipio
Por: Rossmery Puente de la Vega Peñaloza.

 
Posee joyas  valiosas con más de 400 años que son opacadas por su estado. En su historia ha sufrido saqueos, pérdidas y épocas de oro. Es la segunda en mayor antigüedad en el Perú,  y ahora está relegada. Aguarda que su suerte cambie.


El silencio se interrumpe con frecuencia en la sala de lectura del primer piso y la Hemeroteca que está en el segundo. El señor “Panchito” vigilante de la quietud, con chicote en mano, se ha ido. La música y diálogos en los otros ambientes producen continuos sobresaltos y quejas.

En la casona de la calle Álvarez Thomas, donde se lee “Biblioteca Ateneo”, solo dos ambientes son ocupados para la lectura. En el resto de ambientes enseñan manualidades, cómputo, danzas, se realizan reuniones y conferencias; además funcionan áreas administrativas de la Municipalidad Provincial de Arequipa. El anfiteatro, un teatro para niños y el Teatro Ateneo ocasionalmente cobijan actores.

En los anaqueles, libros y periódicos han sido mutilados o garabateados con lapicero. Hechos como la revolución del 50 de Arequipa, ha desaparecido de las páginas del diario El Deber. Un atentado a la historia que ha quedado impune. Hay otros en mal estado a los que el lector no puede acceder.

La búsqueda de los textos se realiza a través de los ficheros de metal, por orden alfabético, título, autor o epígrafe. La sala infantil comparte ambiente con la sala de lectura del primer piso, separados por una puerta de vidrio.

LOS INICIOS
La Biblioteca Municipal se gestó en los años 80. Fue la tercera biblioteca en fundarse en Arequipa. La primera fue la Academia Lauretana, luego la del Colegio Independencia que dejó de funcionar afectada por falta de recursos y el terremoto de 1868. Los libros quedaron bajo escombros y varios se perdieron.

Francisco Ibáñez Delgado, inspector del Concejo Departamental, fue el promotor de su creación. En 1875 en sesión de consejo, se aprobó la propuesta de instalarla en un salón del primer patio del Colegio Independencia, ubicado en la calle San Agustín.

El coronel Trinidad Pacheco Andía promovió la existencia de una comisión encargada de recolectar libros y ubicar los textos extraviados. La Junta Económica del colegio Independencia destinó presupuesto para su instalación y reconstrucción, detalla el historiador, Luis Huaman Asillo, en su tesis sobre “Historia y Función Cultural de la Biblioteca Público Municipal”, quien recurrió a libros, diarios e informes.

En 1876 la población del Cercado era de 28 652 y de ellos 12 207 sabían leer y escribir. Quince mil tenían profesión u oficio y de ellos 9691 una relación con libros. La biblioteca fue inaugurada el 28 de julio de 1878, con 1132 volúmenes, el coronel Pacheco fue el bibliotecario honorario y el director, Julio Corrales. Había tres mesas grandes y 24 sillas de madera para 70 lectores, y una junta de vigilancia y conservación de los textos.

El avance de las tropas chilenas a la zona sur del país incendió los ánimos, era 25 de octubre de 1883. Protestantes ingresaron a los cuarteles ubicados en las calles San Agustín, el puente y Ejercicios (ahora llamada Álvarez Thomas) se apoderaron de armamento, y saquearon la biblioteca, algunos fueron quemados. Contrario a lo que ocurrió en la Biblioteca Nacional de Lima donde el atentado provino de los ocupantes foráneos.

Dispusieron que el Concejo Municipal se encargara de su administración pero la guerra dejó secuelas. Suspendieron temporalmente su funcionamiento. Con 600 volúmenes asumió el cargo de bibliotecario honorario, Jorge Polar, quien compró 84 volúmenes de España. Para 1886 habían 2084 volúmenes y la biblioteca fue traslada a un ambiente del antiguo Cabildo en el local de la Plaza Mayor, que carecía de sillas, mesas, solo un pupitre del bibliotecario.

CRECIMIENTO
De existir 3068 volúmenes en 1902 pasó a 4519 volúmenes en 1913 y eran 12 098 lectores. Funcionaba desde las 12:30 horas hasta las 21:00 horas con dos horas de suspensión los días útiles y los festivos, tres horas en la tarde. En 1922  el número de volúmenes llegó a 7071; ese año destinaron más presupuesto, adquirieron libros e incorporaron una estantería nueva de acero importado de los Estados Unidos.

En 1930 los libros comenzaron a salir a casa. La modalidad de préstamo de textos a domicilio se concretaba con un aporte que garantizaba su cuidado y retorno. A los dos años adquirieron los originales del primer libro de datos de la Academia Lauretana de Ciencias y Artes.

El 1940 la biblioteca se muda al local donde funcionó antes el cuartel N°3, en la tercera cuadra de la calle Álvarez Thomas, llamada antes Ejercicios. La obra del centro cultural “Ateneo” fue un regalo a la ciudad, con motivo del cuarto centenario de la fundación española de Arequipa y cuando era alcalde, Julio Ernesto Portugal. Fue construido con la misión de culturizar a la ciudad.

En lo alto de la puerta principal de madera fue grabado el escudo de Arequipa. El local constaba de un teatro, ambientes para actividades culturales y la biblioteca municipal con salas de lectura donde colgaban los retratos de personajes ilustres.  Para entonces la biblioteca reservaba 14 mil volúmenes. Fue una época de oro, por la cantidad de actividades culturales, la conformación del grupo cultural Arequipa y conducido por Francisco Mostajo, y el incremento de lectores.

Ese año la población de Arequipa llegó a los 263 077 y en el Cercado 62 022 habitantes, de ellos 44 835 tenían instrucción. Cincos años más tarde, la ciudad comienza a cambiar y se reporta un crecimiento de los lectores, entre ellos varios escolares; las autoridades asignan más recursos para la biblioteca.
 
Adicionalmente atendían los sábados, domingos y feriados. Durante 40 años, César Atahualpa Rodríguez fue el director de la biblioteca.   

En 1958 restablecieron el préstamo de libros a domicilio  y amplían el horario de 09:00 a 22:00 horas. Los lectores ya eran 3647. En casa fueron leídos 12 735 libros. Para entonces habían en los anaqueles 25 296 los volúmenes.

El Fondo San Martín obsequió 20 mil fichas importadas donde se consigna la información de los libros que se conservan hasta la actualidad. Entre 1967 y 1969 los  lectores incrementaron sustancialmente a 300 mil. En 1973 asignaron un ambiente especial para la Hemeroteca. Hubo antes una biblioteca infantil que se trasladó en 1969 a un local frente al parque Selva Alegre, cerrada y abierta hasta cuatro veces.

En 1981 hubo una cifra record de lectores que alcanzó los 457 mil 240 lectores, en 1983  la biblioteca contaba con 37 mil 225 volúmenes. En los últimos 20 años el local de la biblioteca ha sido restaurado por las gestiones municipales de los alcaldes, Roger Cáceres Pérez y Simón Balbuena Marroquín.

LLEGAN A 59 MIL
Hace 30 años, cuando Narvi Valencia Borja llegó a la biblioteca, lucía repleta de lectores que ocupaban hasta las gradas que había al interior. El silencio dominaba el lugar.

Ahora las 21 mesas largas con 126 sillas hay en la sala de lectura, y 100 sillas de la hemeroteca, no lucen atiborradas de usuarios, salvo en época de los exámenes de ingreso a las universidades.

Valencia es la encargada de la biblioteca y contrario a lo que otros piensan para ella el Internet ha significado “atraso”. “Los jóvenes no saben leer y las computadoras piensan por nosotros”, reflexionó.

En Arequipa la población pasa el millón de habitantes. Cinco mil tienen carné de lector. Valencia Borja dijo que hay entre 300 a 400 consultas diarias, principalmente de diarios y textos históricos. Sin embargo, una visita al ambiente revela que los escolares y universitarios llevan sus libros, copias o folletos. En feriado no hay atención.

Mientras tanto, el material bibliográfico incrementa. En la biblioteca hay 59 109 títulos entre libros, folletos y diarios. Un acta del cabildo que data de 1546 que puede ser consultada solo por Paleógrafos, debido a su escritura, es uno de los documentos más antiguos. Ejemplares de El Pueblo desde 1905, La Bolsa 1865, el extinto Noticias, El Deber y los actuales.

Es mediodía del viernes último y 15 pequeños con buzos de color azul, del colegio  Cristo es Señor, ubicado en Cerro Colorado ingresa a la sala infantil. Ven un cuento de hadas: La Cenicienta. Con una varita mágica en la mano el hada transforma a la joven, revelando su belleza. Los harapos cambia por un vestido y zapatos de cristal. Lo mismo se espera que ocurra con esta biblioteca, pero que no sea solo un cuento.
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