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Buscan salvar de la extinción a la alpaca negra

23 de noviembre de 2019
Foto: Revista Caretas.

Actualmente el 15% de las alpacas son de diversos colores, y solo el 0.07% de color negro. El resto son blancas.

Desde la época prehispánica, las alpacas fueron acompañantes de los pobladores de diversas comunidades andinas. Con la llegada de los españoles se impuso la crianza de bovinos y se desplazó a las alpacas (y los alpaqueros) a las zonas más altas y frías. Con ello disminuyó considerablemente la población de este dócil animal.

Sien embargo, con la ayuda de investigadores y comercializadores de su lana, la población de alpacas creció hasta llegar a los 4 millones, pero, la especie de color negro corre el riesgo de desaparecer. 

El problema de la alpaca negra fue en los años setenta cuando la industria impuso el blanqueo de los hatos. Eso significó que la gente les dio más valor a los ejemplares blancos porque su lana se vendía mejor. Ahora en Puno,por ejemplo,se ven rebaños blancos, pero en zonas como Cusco, Abancay, Apurímac o el sur de Ayacucho todavía se mantienen alpacas de color. Al estar alejadas estas zonas no eran atractivas para la industria”, comenta Alberto Reyes, consultor en gerencia social que conoce a profundidad los problemas de los alpaqueros peruanos.

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La alpaca negra es una especie casi extinta en el Perú.

Los ‘yanapacos’ (alpaca negra en quechua) buscan ser salvados de la extinción, por ello Alonso Burgos, gerente de Desarrollo Genético de Inca Tops —empresa del Grupo Inca (unión de empresas textiles dedicadas a la alpaca en Arequipa)—, y su equipo empezaron a recolectar datos sobre la alpaca negra con la finalidad de encontrar la manera de recuperarla.

Desde Pacomarca, fundo de experimentación científica ubicado en Puno, se viene realizando un ambicioso proyecto de mejora genética de la alpaca, especialmente, de la negra: “La alpaca negra representa ahora el 0,07 % de todos los colores. Prácticamente, no existe. Además, hay que tener en cuenta que hay muchas tonalidades de negro, muchos ejemplares tienen canas blancas,rojizas o café”, dice Burgos. Todo esto hace que el negro puro sea difícil de encontrar. “Es como una aguja en un pajar”, enfatiza el especialista. De ahí la importancia de la investigación genética de este color.

Tras recopilar ocho millones de datos sobre la alpaca, Alonso Burgos recurrió a la asesoría del español Juan Pablo Gutiérrez, catedrático de mejora genética del departamento de Producción Animal de la Universidad Complutense de Madrid.

En 2006 le hicieron llegar toda la información y dos meses después, Gutiérrez estaba en Perú. Tenía en sus manos un tesoro para el estudio genético de la alpaca. “La genética se basa en hacer buen uso de la información de todos los registros que interesen mejorar y su genealogía (quiénes son los padres y abuelos). Con esta información, hemos podido hacer el seguimiento de cómo he- redan los animales el color negro, de manera que podamos estar seguros de que cuando cruzamos un macho y una hembra negra va a haber una alta probabilidad de que nazca un animal negro”, explica Gutiérrez, por teléfono desde Madrid.

Además, Gutiérrez comenta que están empezando a implementar el chip genómico para que cada alpaca tenga resguardada su información genética tras un examen de ADN. Con esta información se quiere construir el mapa genómico de la alpaca.

Resultado de imagen para alpaca negraLas prendas de color natural, en este caso el negro, permite que la fibra de ‘yanapaco’ sea más cotizada y ecoamigable.

C. Guillén - EPD
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