Arequipa

Caos en centros de abastos y supermercados de la ciudad

13 de marzo de 2020
En centros comercianles y mercados la población comienza a comprar en grandes cantidades.

A pesar que se había solicitado a la población mantener la calma, respecto al coronavirus, porque se trataba de una enfermedad viral más, mucha gente irresponsable se volcó a los mercados, centros de abastos y supermercados para sobreabastecerse innecesariamente de productos, generando caos dentro y por los alrededores.

En los mercados mayoristas ubicados por la plataforma Andrés Avelino Cáceres, la gente hacía largas colas para comprar diversos productos, entre los más requeridos estaban el papel higiénico, útiles de aseos como el jabón o la lejía, igualmente productos como arroz, azúcar, aceite y otros perecibles.

El problema de todo es que cada vez que pasaban las horas y más gente se aproximaba a comprarlos, estos incrementaban sus precios; es decir, que para cuando pase el pánico infundado, tendrán en sus casas gran cantidad de productos que compraron a precios elevados.

En Bustamante y Rivero, donde están ubicados decenas de mercados, hubo un caos total, no solo en los negocios, sino por los alrededores, debido a que hubo una gran cantidad de vehículos y ni un solo efectivo policial, sino hasta después del mediodía. Las colas eran interminables por la avenida Los Incas, Andrés Avelino, Vidaurrázaga, Parque Industrial, Parra, y otras, estaban completamente bloqueadas.

La gente no compraba como usualmente lo hace, por kilos, por litros, botellas, esta vez optaba por llevarse el saco de arroz, de azúcar, cajas de aceite, paquetes de papel higiénico, la botella más grande de lejía y otros, resultando un negocio redondo para los comerciantes.

Entre toda esta gente que se volcó a los centros comerciales, había gran cantidad de comerciantes minoristas que buscaban provisionarse para abastecer sus negocios, con la esperanza que la especulación continúe para lograr mayores ingresos económicos.

En algunos supermercados se tuvo que restringir el ingreso de los compradores, simplemente porque ya no tenían más productos para vender. Algunos estantes estaban completamente vacíos.

El problema es que mientras la gente que tenía dinero disponible para adquirir productos que probablemente no necesita, perjudica a otras personas que no tienen suficientes recursos para comprar alimentos y que tendrán que comprar luego lo que requieran a precios superelevados.

Pero el hecho no se dio solo en los mercados populares, sino también en aquellos ubicados dentro de los centros comerciales, donde muchas señoras se olvidaron de los modales que algún día les enseñaron y hasta se peleaban con otras por algunos productos que escaseaban.

Allí también hicieron largas colas con sus carros llenos de mercadería, como si se fueran a ir a un campamento de varias semanas o se fueran a recluir en sus viviendas ante el peligro de una bomba atómica.

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