Cine

La casa rosada saca roncha

14 de mayo de 2018

La última película de Palito Ortega Matute (no el cantante, sino el cineasta) resonó tan fuerte en redes sociales que el fin de semana decenas de limeños se volcaron a los únicos cines que la proyectan para verla. Su tema: militares cometiendo crímenes durante la época del terrorismo en Ayacucho. Por qué sacó roncha. Porque hay un sector de la sociedad peruana que prefiere hacerse de la vista gorda, perdonar a estos malos militares y creer que todos los asesinados en esta trágica historia del Perú fueron terroristas. La CVR y el Poder Judicial desmienten estas atrevidas y ofensivas tesis.

Por: Christiaan Lecarnaqué L.
La casa rosada, obra cinematográfica póstuma del ayacuchano Palito Ortega Matute, estaba pasando desapercibida en la cartelera local hasta que la actriz Karina Calmet, escribió un mensaje en Twitter. “No vayan a ver esta película. No cuenta la historia de lo que fue el terrorismo, sino al revés. Los que hemos vivido esa terrible parte de nuestra historia debemos exigir a los medios que no promuevan apología. Como peruanos seamos responsables”. El objetivo de sus palabras tuvieron el efecto contrario.

Calmet en Twitter tiene 570 mil seguidores, pero también enemigos. Desde que lanzó este tuiter, muchos empezaron a enterarse de la existencia de la película y por darle la contraria se animaron a verla. Por la tarde del sábado se reportó la venta de 493 entradas en las seis funciones asignadas para la película en cuatro cines de Lima (en Arequipa se estrenó la semana pasada; ante la baja afluencia de espectadores la sacaron de cartelera). En la mañana del sábado en la capital solo se registró 96 boletos vendidos. Por la tarde ya había dos salas llenas.
Solo el sábado asistieron 687 espectadores. El crecimiento fue increíble porque el jueves inició con 162, el viernes llegó a 276 y terminó con la cifra señalada.

Gracias al efecto Calmet empezó a hablarse con más fuerza de la película de Palito Ortega. Lo peor es que la actriz terminó destruyendo su campaña al confundir al director con el cantante argentino, Palito Ortega. Son homónimos, pero no son la misma persona.

Carlos Alcántara, le tomó el pelo, y le escribió también: “Por favor Karina Calmet puedes decir que no vayan a ver la película ‘Perdida’”, su última película. Carlos Carlín, actor, hizo lo mismo: “Al más puro estilo de Melcochita, #KarinaCalmet promociona la película LaCasaRosada!! Conclusión: Hay que verla ya!”. Mientras que archienemiga en la ficción, y también en la vida real, Mónica Sánchez, la popular Charito de Al fondo hay sitio, no desaprovechó esta oportunidad: “En tiempos del mundo al revés, algunos absurdos sirven para algo bueno. Felicidades a #LaCasaRosada por la publicidad y éxito en su exhibición!”.

LA RAZÓN DEL ENOJO

Karina Calmet no hizo más comentarios. Pero activó el interés por la película. Qué hizo esta película para fastidiarla. La casa rosada cuenta la historia de un catedrático de la universidad de Huamanga detenido y torturado por agentes de inteligencia militar. Los militares lo maltratan para que confiese una militancia en Sendero Luminoso inexistente. Sospechan del maestro porque enseña en este centro superior de estudios, supuesto local de adoctrinamiento terrorista. Es la última película de Palito Ortega Matute quien falleció en febrero de este año. Su trabajo le dio una reputación, pero La casa rosada fue su caja de resonancia.

Pero el relato sirve también para describirnos los tiempos de paranoia en que vivían los ayacuchanos y contar, sin censura, y con mucha crudeza, los métodos empleados por los militares durante esas épocas.
Según la película torturaban y mataban a los sospechosos. Quemaban sus cuerpos y luego los arrojaban al descampado. Utilizaban las mismas técnicas terroristas para ganar esta guerra. Sin embargo la violencia engendra violencia. Porque la solución de este conflicto llegó con la inteligencia.

A Karina Calmet, como a un sector de peruanos les molesta que películas, libros, investigaciones periodísticas recuerden estos episodios que involucran a militares. Prefieren que se pierdan en el tiempo. Porque si el enemigo al frente eran terroristas, entonces el fin justifica los medios. Aunque significa catalogar a esos civiles inocentes de miembros de Sendero Luminoso. Sin embargo la realidad desmiente esta tesis.

QUÉ DICE LA CVR

La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) estima que más de 60 mil peruanos murieron en la época del terrorismo. El 46 por ciento fue cometido por Sendero Luminoso y el 30 por ciento por agentes del Estado, de este grupo el 75 por ciento se le atribuye responsabilidades a las Fuerzas Armadas. Los militares ingresaron al conflicto desde 1982 como parte de las declaratorias de emergencias decretadas por los gobiernos de turno. También la policía es responsable de algunas muertes, pero los soldados mandados por los oficiales cometieron más crímenes. Ojo, no todos, pero sí los suficientes para generar terror como sus enemigos.

En este informe se habla de La casa rosada considerada un centro ilegal de detención e interrogatorios. Según las conclusiones “Era una dependencia que concentraba exclusivamente personal del Ejército, y excepcionalmente a oficiales de la Policía y la Marina quienes coordinaban las acciones de inteligencia que debían realizar los miembros de sus respectivas instituciones”.

En Ayacucho existía otro centro de detención en el cuartel Los cabitos donde se cree mataron a más de 500 pobladores. Generalmente de los intervenidos llevados a este establecimiento, algunos fueron derivados a La casa rosada.

Hay testimonios que explican el funcionamiento de este centro. “Encapuchado me introdujeron violentamente en la camioneta y fui conducido a la Casa Rosada… Todo el tiempo que estuve detenido fui torturado al igual que todos los que estuvimos allí. Nos sacaban a otro lugar, que era un cuarto más amplio donde había cilindros de agua, una polea con soga, cables de electricidad y otras personas con quienes me confrontaban para que los reconociera. Cada vez que negaba conocerlas, varios oficiales me golpeaban con palo. Además me colgaban de una polea por espacio de un minuto, me bajaban para golpearme y me volvían a colgar. También trataban de ahogarme sumergiéndome en el cilindro de agua por espacio de dos a tres minutos. Durante todo ese tiempo había una radio que tocaba música a muy alto volumen… En una ocasión, uno de los soldados se orinó en mi boca cuando le pedí agua”, cuenta el testigo con el código 045-2003-CVR.

QUÉ DICE EL PODER JUDICIAL

Estos sectores opositores a esta verdad también critican el informe de la CVR y no le dan crédito. Pero el Poder Judicial terminó por respaldar sus investigaciones. El 18 de agosto del 2017 sentenció a Édgar Paz Avendaño de 79 años de edad, exjefe de inteligencia de La casa rosada, por el delito de desaparición forzada en contra de 53 personas. Fue condenado a 23 años de prisión. No asistió a la lectura de sentencia y el Ministerio del Interior ofrece una recompensa de 25 mil soles por información de su paradero. Junto a él también impusieron 30 años de cárcel a Humberto Orbegozo Talavera por el mismo delito.

Nadie inventa nada. La casa rosada no es ficción. Existió y quitar culpas a estos malos militares terminará perjudicando a las Fuerzas Armadas.

TERRIBLE ACCOMARCA

No es el único caso. También tenemos la masacre de Accomarca donde una patrulla de 25 soldados al mando del entonces subteniente Telmo Ricardo Hurtado asesinaron 69 miembros de la comunidad de Accomarca. Entre las víctimas había 30 niños y 27 mujeres. Hurtado fue condenado a 23 años de prisión. Fueron procesados 27, pero solo condenaron a 10.

Pero el caso de Hurtado tuvo un triste paso por la justicia. En 1993 fue condenado a seis años de prisión por abuso de autoridad y dar falso testimonio en el fuero militar por este mismo caso. Lo absolvieron de homicidio. Luego le perdonaron la condena cuando se acogió a la una Ley de Amnistía aprobada por el gobierno de Fujimori. Incluso lo condecoraron y ascendieron. Pero en el 2002 por fallo de Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se anula el veredicto de inocencia y se pide volver a procesarlo.

“Si hubiera tenido el asesoramiento legal, jamás hubiera asumido toda la responsabilidad. Me dijeron que era por el bien el Perú, de la pacificación (…) Pero es de hombres afrontar los hechos”, señaló en el juicio.
La memoria no puede ser selectiva. Hay militares que hicieron su trabajo, que fueron asesinados por Sendero Luminoso. Pero también hay aquellos que en abuso de su poder cometieron delitos generalmente contra inocentes. No hay crimen sin castigo.

Hoy Palito Ortega estaría satisfecho del impacto generado por su película. “Quiero que la comunidad mundial vea esta historia. Necesito que este proyecto se vea en todas las latitudes del mundo de la cinematografía”, declaró en una de sus últimas entrevistas. Y lo logró.

El cine peruano y el terrorismo

Hay una variedad de cintas contextualizadas en esta época del terrorismo. Tarata de Fabrizio Aguilar describe el atentado terrorista en la calle Tarata en Lima. Paloma de papel, también de Aguilar, cuenta el trabajo de adoctrinamiento de Sendero Luminoso en niños y su ataque a varias comunidades. Francisco Lombardi causaría polémica con La boca del lobo al presentar la historia de militares cometiendo delitos contra la población civil. Su cinta estuvo a punto de ser censurada, pero logró proyectarse. Es una de las mejores películas del cine nacional.

También tenemos Magallanes de Salvador del Solar; Viaje a Tombuctú, La teta asustada, Avenida Larco, Malas intenciones. No olvidar Coraje, la historia de la dirigente, María Elena Moyano.

Además destacar NN de Héctor Gálvez y La hora final de Eduardo Mendoza que cuenta la captura de Abimael Guzmán. La última noticia y La hora azul, película estrenadas hace un par de años.

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