Arequipa

Comercio ambulatorio: un dolor de cabeza para autoridades

21 de octubre de 2019
Ordenar Andrés Avelino Cáceres es más complejo.

El comercio ambulatorio parece un problema sin resolver. Los alcaldes ordenan operativos, limpian las calles y a las horas aparecen estos trabajadores.

El comercio ambulatorio se está convirtiendo en ingobernable para las autoridades de Arequipa. En el Cercado, los vendedores se pasean por las calles vendiendo todo tipo de productos hasta en la Plaza Mayor, sumado a decenas de limosneros con chaleco, extranjeros y ancianos obligados por sus familias a pedir dinero.

En los distritos la situación es igual. Cerro Colorado, al parecer, ha cedido ante los informales y ahora por un pago les permite ocupar las calles, según los propios comerciantes; mientras que Bustamante y Rivero y Miraflores aún hacen intentos por devolver a los ciudadanos espacios libres para transitar.

En el caso de Miraflores se ha tenido que llegar al extremo de cerrar con vallas de seguridad la vía frente a la feria del Altiplano para evitar que se apoderen de ella. “No nos queda otra alternativa. Tenemos que proteger a los ciudadanos y lo haremos hasta que la gente tome conciencia del problema y decidan respetar las normas”, dice el alcalde Luis Aguirre Chávez.

En el caso de Bustamante y Rivero, lidiar con la plataforma Andrés Avelino Cáceres es más complejo. “Aquí en Bustamante tienen que intervenir varias instituciones. Ya hemos coordinado con el General de la Policía Nacional para que pueda intervenir en las vías auxiliares y evitar el estacionamiento de taxistas y de los vehículos de los propios comerciantes, pero también se tiene que ver el tema del transporte urbano, que es competencia de la Municipalidad Provincial”, explica el alcalde Paúl Rondón Andrade.

EL ALTIPLANO, UN PROBLEMA
Hace unos días en uno de los enfrentamientos en Miraflores entre los comerciantes y policías municipales, resultó con quemaduras una vendedora de huevos, luego que trataba de defender su mercadería. Esto hizo que un grupo de comerciantes informales fuera a protestar hasta las puertas del municipio distrital para exigir el respeto a su trabajo. Poco tiempo después cientos de comerciantes formales hicieron lo propio, pero para exigir que se limpien las calles, pues ellos pagan sus impuestos y los otros les quitan parte de sus ganancias.

“Estas calles se han vuelto intransitables, te puedes quedar más de una hora tratando de salir del lugar y no puedes, porque simplemente a un comerciante se le ocurrió ir con su camión de fruta a vender a media calle y nadie hace nada por retirarlos y si uno protesta, los otros ambulantes te insultan”, señalaba un vecino de la calle Teniente Ferré.

El burgomaestre para evitar más enfrentamientos ha optado por cerrar la calle conflictiva al tránsito y se quedará así hasta que los ambulantes entiendan que deben formalizarse.

Asegura que han ofrecido puestos en un centro comercial ubicado a un costado de El Altiplano, incluso no les cobrarían nada durante un año, hasta que sus negocios se hayan encaminado. La pelota está en la cancha de los ambulantes.

CASO AVELINO
En la avenida Andrés Avelino, en las vías auxiliares, se forman hasta tres filas de vehículos, hechas por los taxistas que esperan un cliente y comerciantes que llevan sus productos a vender en camionetas, mientras que una larga fila de unidades particulares pugna por salir del lugar.

Los ambulantes se “camuflan” entre los vehículos y es imposible retirarlos del lugar, a pesar que cada cierto tiempo, va un grupo de municipales a persuadir para que se retiren del lugar. “Dicen que está el gerente”, se pasan la voz unos a otros y comienzan a cargar las mantas con sus mercaderías, a esperar un tiempo prudencial para volver a instalarse.

“Necesitamos que nos ayuden a ordenar el tránsito y así nuestro trabajo va a ser más fácil”, espera confiado el alcalde, quien asegura que el 80% de los ambulantes, tiene sus puestos en los centros comerciales, según versión de los propios dirigentes.

Serán unos mil 500 ambulantes y hay suficiente espacio en los mercados para albergarse, pero no les da la gana de hacerlo, se han acostumbrado al desorden y a la suciedad, añade el burgomaestre.

En los siguientes días cerrarán cuatro centros comerciales, además de otros que han sido clausurados a lo largo del año. Algunos están levantando las observaciones y están obteniendo su licencia de funcionamiento y es ahí donde esperan que vayan a ocupar los espacios que estén disponibles, porque el control, asegura, lo van a seguir haciendo.

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