Arequipa

Cómo los americanos también aprenden de los peruanos

10 de noviembre de 2019

Aníbal Pepper vive en el extranjero, pero retorna a Arequipa para apoyar a médicos en intervenciones quirúrgicas. En estas operaciones repara en la triste realidad del sector salud.

Por: Roxana Ortiz A.

Aníbal Pepper, cada año retorna al país, con equipos nuevos y otras donaciones parahospitales, especialmente para la Unidad de Quemados del Honorio Delgado Espinoza que él ayudó a fundar hace ya más de 30 años, pero además consigue que médicos estadounidenses lleguen para aportar con sus conocimientos en el tratamiento de diversas enfermedades. Asegura que también se llevan muchas experiencias que la necesidad de los hospitales obliga a los médicos a realizar.

El ingenio criollo muchas veces ha vencido a las adversidades y gracias a ello ha sabido suplir muchas necesidades, incluso para salvar la vida de las personas. Las carencias en los hospitales del país hacen que los galenos asuman cierta práctica que para los facultativos foráneos es admirable.

El doctor Pepper cuenta que en los hospitales de Estados Unidos, al igual que existe un banco de sangre también hay un banco de piel. Se utiliza para colocar a los pacientes que han sufrido quemaduras. “Aquí a los familiares del quemadito, los médicos le piden que se traiga un chancho para sacarle la piel y colocarla en la parte dañada.

Cuando llegan y ven ese procedimiento se quedan admirados. Allá en los Estados Unidos también se usa la piel de chancho, pero está debidamente almacenada y conservada y se sigue un protocolo para su uso”, explica Pepper.

Se obtiene una fina capa de piel a colocar en la parte quemada del paciente, para que se regenere y luego se la retira. Pero hay otro método que los médicos estadounidenses no conocían o por lo menos no utilizan, como es extraer parte de la piel de la cabeza de los niños.

“En los pequeños es muy difícil sacarles piel, porque, además, no hay mucha disponible y uno de los lugares ideales es de la cabeza, donde además la herida se recupera mucho más rápido, en apenas una semana, mientras que de otras partes del cuerpo, demora el doble del tiempo”, añade.

El doctor Aníbal Pepper año a año regresa a Arequipa, donde se formó como médico para traer donaciones y equipos que puedan ser útiles para el hospital. Durante el resto del año se dedica a sacar fotografías tanto de Estados Unidos como de Perú y elabora un calendario, que luego envía a sus amigos y a cambio recibe donaciones. Así logra reunir un promedio de 25 mil dólares.

Pero, además del dinero, constantemente está gestionando ante diversos médicos y organizaciones, donaciones en equipos. Esta vez, con ayuda de otros colegas suyos, conoció de Skin Care Foundation, presidida por el doctor Marc Ronert y le contó de las necesidades del Honorio Delgado. Le contestó que estaba dispuesto a ayudarlo, pero que sería para el 2020, porque ya tenían programados viajes a África.

“Ni modo, dije, por lo menos ya tengo el compromiso para el próximo año, pero hace unos dos meses me llamó y me preguntó si todavía había la posibilidad de programar aún el viaje para Perú, además había dinero disponible porque no habían podido viajar a África por problemas bélicos y que viera las necesidades de la compra de algún equipo, así que de inmediato me puse a averiguar y nos hemos hecho comprar un expansor de piel y un equipo Demátomo”, cuenta el médico peruano.

Son equipos de tamaño pequeño, pero están valorizados en 40 mil dólares. Uno es parecido a una máquina de afeitar, con la cual extrae la fina capa de piel y luego la pasan al expansor que no hace más que estirarla como una especie de malla con diseños, de tal manera que abarque a una mayor cantidad de parte del cuerpo.

En el Perú y en Arequipa, por la forma de vida que se tiene, especialmente en familias de bajos recursos económicos, muchas veces los menores tienen que hacer tareas domésticas y resultan con quemaduras en diversas partes del cuerpo. Hace unos días, fue trasladado desde Juliaca un niño de diez años que estaba al cuidado de sus hermanos menores y que había caído sentado en una olla de agua hirviendo.

El 60% de pacientes en la Unidad de Quemados del Honorio son niños, a los que se les tiene que brindar una atención inmediata, de lo contrario, podría fallecer, más aún cuando las quemaduras abarcan grandes partes de su cuerpo.

Explica que a una persona con quemaduras de inmediato se le tienen que poner los injertos de piel, no para la reconstrucción de la parte dañada, sino para evitar que pierda líquidos y es por ello que se recurre, la mayoría de veces, a la piel del cerdo, previamente lavada y desinfectada para colocarla luego al paciente, hasta que se regenere la piel.

La semana pasada llegaron a Arequipa los médicos de Skin Care Foundation, quienes no solo trajeron los equipos, sino que aprovecharon para enseñar su uso a los galenos peruanos, pero también para asesorar en nuevas técnicas de operaciones.

Hay pacientes, que luego de las quemaduras y de no haber recibido tratamiento especializado de inmediato, quedan con los brazos unidos, las piernas, el cuello con el pecho y otras secuelas que no les permiten desenvolverse y necesitan de una intervención quirúrgica para devolverles la movilidad.

El doctor Marc Ronert decidió apoyar en la intervención, además de enseñar nuevas técnicas a los médicos arequipeños, lo cual le resultó muy dificultoso; pues en primer lugar, tiene alrededor de dos metros de estatura y en segundo lugar, no se contaba con una mesa de operaciones, sino con una camilla; así que prácticamente tuvo que doblarse en dos para cumplir con sus objetivos.

“No es posible que estén trabajando en estas condiciones. Yo les voy a enviar una mesa quirúrgica”, prometió, la misma que debe estar llegando en un par de meses. Adicionalmente, cuando los médicos extranjeros quieren venir a apoyar en tratamientos especializados, deben reunir previamente una serie de requisitos.

EL LEGADO

Aníbal Pepper es un arequipeño, quien a pesar de haberse ido al extranjero hace muchos años, no se desliga del país, no solo por asuntos familiares o amicales, sino por labor social que realiza junto con su esposa Anita, sino también sus hijos y especialmente Elizabeth, quien también es médico y según el doctor Aníbal, heredará la labor que hace por el hospital, de ser su benefactora.

Luego de ir a especializarse en los Estados Unidos, donde incluso se asimiló a las Fuerzas Armadas y fue enviado a Irak para atender a los enfermos de guerra, ya con familia y sus hijos adolescentes, se vino al Perú por cuatro meses, específicamente a Urubamba en el Cusco, donde ni siquiera había centros médicos.

Allí consiguió que les prestaran habitaciones e instaló un centro médico y comenzó a tratar a todos los enfermos de las zonas aledañas, quienes se pasaron la voz que había un médico gringo que los estaba curando gratuitamente.

Más de 30 años después, Elizabeth Pepper decidió seguir la misma tradición y con su familia, pero esta vez acompañada de muchos médicos y además de equipos e instrumental, se fueron a pueblos alejados del Cusco, teniendo que usar llamas para transportar sus equipos y caminar más de ocho horas para llegar a su destino.

LOS NIÑOS HERMANADOS

Pero el doctor Pepper y su esposa no solo apoyan al hospital Honorio Delgado y a la Unidad de Quemados, sino también llevan ayuda a otros hospitales del país; pero en Arequipa tienen en la parte alta de Paucarpata, a un centro educativo que hermanaron con una institución educativa en Crystal Lake en Michigan, con quienes intercambian comunicaciones.

Los niños estadounidenses cada año juntan sus propinas y cuando el doctor Pepper viene, se las envían para comprar algunas necesidades; pero además logra reunir un promedio de 25 mil dólares en donaciones que sirven para el pago de algunos docentes que laboran en la IE Elohim. El año pasado incluso llegaron dos docentes norteamericanas para conocer el plantel y acompañarlos por algunos días.

El doctor Pepper no sabe hasta cuándo el cuerpo le ayudará para seguir buscando ayuda, pero asegura que mientras esté en sus manos hacerlo, así lo hará, sino sus hijos seguirán con la labor. Cada vez que llega a Arequipa busca reunirse con su promoción de colegio, donde quedan cuatro de sus integrantes, entre ellos su amigo de la infancia, Carlos Meneses Cornejo.

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