Nacionales

«Comportamiento rebelde de jóvenes puede ser una respuesta a sociedad excluyente»

25 de agosto de 2020

Parece que cumplir las recomendaciones ha sido difícil para los más jóvenes que no han podido, en su mayoría, sobrellevar esta pandemia.

Lo ocurrido en Lima con la muerte de un grupo de jóvenes que acudieron a una discoteca a pesar de las restricciones, puede ser una respuesta al hastío de estar encerrados, de creerse impunes, pero también porque sienten que viven en una nación que no los respeta, que no los toma en cuenta, los prejuzga o no se preocupa por ellos, dijo el historiador, Jorge Bedregal La Vera.

“Si sienten que nadie se preocupa por ellos, entonces ellos, por qué  tendrían que  preocuparse por los demás. El hecho que esta desgracia haya ocurrido en una zona periurbana, con economía deprimida, en medio de la informalidad, no es raro que no hubiera sucedido antes porque estaban acostumbrados a reunirse en ese tipo de eventos”, añadió el especialista en Ciencias Sociales.

Si hay algo que queda claro, añadió, es que tenemos una sociedad terriblemente jerarquizada, muy poco inclusiva. Somos un país excluyente, racista, homofóbico, clasista, aporofóbico, entre otros, que se arrastra de muchos años y que difícilmente se podrá cambiar.

“La pregunta que muchos se hacen, es dónde están las familias; pero tener una familia no garantiza que todos los hijos estén bien. Hay hijos que merecieron nacer huérfanos, porque sus padres fueron una desgracia. La presencia de un padre autoritario, abusivo, no es garantía de un buen hijo”, añade.

Otro hecho que suma al problema que están pasando algunos jóvenes y adultos en el país, es el propio aislamiento generado por la pandemia que se ha extendido por medio año, que para los adultos puede resultar llevadero, pero para un joven o adolescente es muy difícil, ya que se trata de semanas y meses que han dejado de vivir, de socializar, de conocer gente, de disfrutar, indica Bedregal.

“La mayoría de personas no la está pasando bien con el enclaustramiento que se inició muy temprano. Muchos han cambiado sus conductas, hay gente que antes se bañaba interdiario, ahora lo hace una vez por semana, cambiaban las sábanas de manera continua y ahora no lo hacen desde que se inició la pandemia. Sufre ataques de ansiedad, de pánico, no puede dormir; pequeños detalles que van generando cuadros de estrés y se vuelven irritables, agresivos y buscan un escape y la discoteca es un desfogue, porque ahí tomas, bailas, ligas”, comentó.

A ello hay que sumarle el miedo y no hay peor depresión que la que va acompañada por el  temor y eso lleva en algunos a la violación de las normas, a la informalidad. Pero también se tiene que poner atención a lo que pueda pasar después, a cómo lo tomarán algunas personas, haberse contagiado o no y seguir con vida. Unos pueden tomarlo con pesimismo y otras con nihilismo y llevarlos a querer vivir de manera acelerada ante  la incertidumbre de lo que pasará después, bajo el pretexto que “nadie le quita lo bailado”, lo cual es muy peligroso, alertó.

Compartir

Leer comentarios