Arequipa

“CONFLICTOS PADRE – HIJO”

16 de marzo de 2015
“CONFLICTOS  PADRE – HIJO”
Por :  Jorge Pastor Figueroa  (º)
 
 
En las relaciones padre-hijo surgen una serie de conflictos motivados unas veces por los padres y otras, por los hijos. Pero, generalmente son los padres, quienes por desconocimiento cometen desatinos. Así por ejemplo podemos decir que los padres son universalmente “bilingües”, porque emplean para las personas adultas un lenguaje, y otro para los niños. Si un amigo tira y rompe un plato, la mayoría de los padres no desearía que el amigo se sintiera avergonzado o culpable, así que su reacción sería algo como: oh no te preocupes por el plato, fue un accidente. Sin embargo, si su hijo de 8 años tira el plato escucharemos otro lenguaje como por ejemplo: maldita sea, ya rompiste el plato, porqué tienes que ser tan descuidado, no puedes fijarte en lo que haces?.
Los niños también son personas, por lo tanto lo que sucede en las relaciones padre-hijo, debe solucionarse mediante los mismos principios que se aplican para otras clases de relaciones humanas.
Los padres no muestran una actitud uniforme frente al comportamiento de los hijos, así vemos que unos comportamientos son aceptables algunas veces debido a la forma en que se sienten los padres, pero en otras ocasiones las mismas acciones no serán aceptables debido a que los padres se sienten de otra manera. Mejor dicho, hay días en los cuales el área de aceptación de los padres es muy amplia, todo les parece maravilloso y nada les molesta. Si en otro momento el padre está deprimido o preocupado, todo parece estar saliendo mal. Asimismo, los padres encuentran que sus actitudes hacia determinados comportamientos cambian como resultado del ambiente en el que tienen lugar dichos comportamientos, por ejemplo: los modales en la mesa, de su hijo de 14 años pueden parecerle aceptables en casa; sin embargo, pueden parecerle no aceptables y vergonzosos en un restaurante.
Otro aspecto importante en la relación padre-hijo, es el que se refiere a la propiedad del problema, mejor dicho de quién es el problema del padre o del hijo. Entonces apreciamos, que muchos padres caen en la trampa de asumir la responsabilidad de resolver los problemas que sus hijos poseen, en lugar de alentarlos para que ellos resuelvan por sí mismos sus problemas. Sabemos que es inevitable que los niños se encuentren con problemas de todo tipo y formas, pero si los padres les proporcionan soluciones pre-fabricadas, los niños seguirán siendo dependientes y no serán capaces de desarrollar sus propias habilidades para resolver problemas.
Más bien, el padre debe ser un agente de ayuda, apoyando al niño a trabajar mediante el proceso de resolución del problema por sí mismo.
Otras veces, el comportamiento del niño ocasiona un problema al padre, esto es cuando un niño está interfiriendo con los derechos del padre o está haciendo algo que no permite que el padre o madre satisfaga sus necesidades, entonces en este caso el padre es quien posee el problema y por lo tanto debe emplear sus habilidades que sean de ayuda para sí mismo.
Cuando el padre posee el problema, es necesario que tome una postura que le comunique al niño: “oye, tengo un problema y necesito tu ayuda”. Cuando es el niño quien posee el problema, el padre debe comunicarle: parece ser que tienes un problema, necesitas mi ayuda?
La mayoría de los padres, al enfrentarse con una situación en la que el niño está pasando por un problema, responde de la misma manera en que respondieron sus padres. Se requiere que los padres desaprendan la mayor parte de sus hábitos referentes a la forma en que les hablan a sus hijos.
 
(º)  Psicólogo – Consultor
      Centro de Psicología Moderna
   
    www.doctorjopapsi.com
 
 
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