Arequipa

En 10 años los lustradores de calzado pasarán a ser parte de la historia de Arequipa

21 de enero de 2019
lustradores de zapatos
Asociación de lustrabotas

Las ganancias bajaron. Casi no hay jóvenes en este oficio y la población usa más zapatillas que zapatos. Por estas razones se extinguirían los lustradores de zapatos.

En unos 10 años aproximadamente, los lustradores de calzado en Arequipa pasarían a formar parte de la historia de la ciudad, debido a que poco a poco sus integrantes se han ido extinguiendo y casi nadie se anima a dedicarse a este oficio.

Félix Huayta Huilca, secretario de la Asociación de Lustradores de Calzado de Arequipa, confesó que casi todos sus integrantes pasan de los 65 años de edad, apenas hay dos jóvenes que se dedican al oficio, para costear sus carreras profesionales, trabajo que seguramente dejarán luego para dedicarse a su profesión.

Desde el año 1994 en que se creó la asociación, hace 25 años, se tuvieron 38 socios fundadores, luego se fueron agremiando hasta 125 lustradores, ahora quedan 85 en la ciudad debidamente autorizados por la Municipalidad Provincial de Arequipa.

Cuenta el dirigente, que todos los fundadores ya han fallecido, un promedio de 43 ya dejaron de darle brillo al calzado de los arequipeños, mientras que hay varios con su salud muy precaria. En la Plaza Mayor, donde existían 20 lustradores, ahora solo quedan nueve, quienes siguen acudiendo a hacer su labor, pero se siguen extinguiendo como las palomas que antes abundaban el lugar.

Existen dos motivos principales para su desaparición, uno es el ingreso de calzado chino, al que le llaman descartable y al mayor uso de zapatillas por parte de la población. El otro, son los pocos recursos que les ingresa por este trabajo.

Félix explica que cuando cobraban 50 céntimos por cada par de zapatos, sus ganancias oscilaban entre 60 a 80 soles; pero ahora que cobran dos soles por cada lustrada, apenas llegan a reunir entre 30 a 40 soles, para sostener a su familia.

Este oficio, apreciado por los antiguos arequipeños, quienes al salir de su casa y antes de ingresar a su centro de trabajo, tenían paso obligatorio por los lustradores, y de paso se enteraban de las noticias del día, porque cada uno de ellos tenía los diarios a la mano para entretener a los usuarios, si no preferían las conversaciones amenas con sus magos del brillo de zapatos.

“Ya no rinde igual que antes, a pesar de haber triplicado los costos, no hay más clientes es por eso que no hay jóvenes ni niños trabajando. Mis hijos han sido lustrabotas, pero ya son profesionales, uno es economista y el otro es ingeniero de minas y así ha pasado con la mayoría de los hijos de nuestros compañeros, son todos profesionales”, añadió Félix Huayta.

Consideró que en la ciudad habrá unos 10 informales, pero no cree que más. Ellos no cuentan con un seguro social, pero sí con el apoyo de la Federación Nacional de Lustradores de Calzado y Afines, quien en caso que alguno de los socios necesiten del apoyo de salud y medicamentos, ellos se los otorgan. Aseguró que todos los años la Federación recibe del Ministerio de Economía y Finanzas un millón de soles para cubrir dichos gastos.

También los socios están afiliados al Seguro Integral de Salud (SIS), en el caso necesiten de una asistencia para enfermedades complicadas como el cáncer o intervenciones quirúrgicas.

Igualmente en el local que ocupan en la calle Cruz Verde, que le pertenece a la Beneficencia, cuenta, con un taller de siete máquinas a través del cual se capacitan para que sus familiares y personas de escasos recursos económicos, puedan aprender a coser o a tejer. Está cerrado desde octubre y pedirán el apoyo del municipio provincial o del gobierno regional para que les puedan proporcionar profesores en la enseñanza de confección de prendas.

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