Arequipa

En plazas públicas difunden leyendas sobre Arequipa

11 de marzo de 2019

Una de las formas de conocer parte de la historia de un lugar son las leyendas populares que se transmitieron de generación en generación. Aunque tienen mucho de fantasía, mezclado con pasajes reales, son muy fáciles de llegar a la población, especialmente a jóvenes.

Es por ello que el investigador Pablo Nicoli decidió narrar al público dichas leyendas comenzando con la plaza España, debajo de la estatua de Neptuno. El lugar no fue casual, ya que según cuenta, fue justamente este dios romano, de quien muy pocos se preguntan cómo llegó allí, dicha escultura fue donada en 1921 por el entonces alcalde de Arequipa, don José Forga, quien fue natural de España y pidió por tales motivos que la plaza Santa Marta pase a ser llamada como hoy se la conoce.

Se habló también de brujas, como la de Vallecito; de duendes, como los de Cayma, paridos por mujeres impuras al orinar, o al menos eso decían los antiguos. No podía faltar tampoco la condenada del cementerio de la Apacheta, la muy conocida Mónica, quien con su belleza espectral llevó a la locura a un motociclista, aunque ahora se sabe que la historia no es tan original como la contaban los abuelos, pues hay versiones de esta leyenda en lugares diversos del mundo.

Pablo Nicoli habló de la Sirena del puente Bolognesi; del santo popular Víctor Apaza, reo fusilado en la antigua cárcel, quien fue acusado de asesinar a su esposa, aunque según su abogado, habría sido acusado injustamente, lo importante es que hoy es objeto de devoción popular de muchos arequipeños.

También Nicoli le dedicó a la Plaza de Armas, única en el Perú y en el mundo por su monumentalidad arquitectónica edificada en sillar, igualmente la basílica Catedral que guarda una serie de curiosidades, desde el agujero de bala de la Revolución del 50 alojado a la altura del número IX en el reloj inglés; hasta su peculiar distribución con su puerta principal lateral. Asimismo, el gran órgano belga hasta el diablo que soporta el púlpito en sus hombros.

A propósito, dijo que el púlpito francés fue traído en plena Guerra con Chile luego que un incendio arruinara el anterior y obligara a reemplazarlo. Se dice que su forma (Lucifer con cola de serpiente, aplastado por la palabra y su evangelio, ciego de ira por la luz celestial) solo se conoció una vez que se terminó de armar, pues el diseño fue inspiración de Buisine-Rigot. Luego del incendio la remodelación de la Catedral estuvo a cargo de Lucas Poblete.

Los portales también se han visto cargados de historia, con un pasado arquitectónico y evolución, que si uno se pone a analizar detenidamente llevará hasta la antigua Grecia, ya que los rostros en los pilares centrales del Portal de Flores y el de San Agustín son inspirados en las cariátides, y los que se encuentran en el Portal de la Municipalidad retratan más bien autoridades ilustres.

Fueron decenas de personas que muy atentos siguieron los relatos de este joven investigador, que de tiempo en tiempo también realiza paseos guiados por diversos lugares míticos de la ciudad.

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