Arequipa

Dante Zegarra el investigador eterno

10 de noviembre de 2019

Dante Zegarra López, periodista, investigador, inició su carrera en el diario El Pueblo, cuando el periódico quedaba en la calle Mercaderes.

Por: Roy Cobarrubia V.

En el afán de ayudar a su padre, quien era jefe de redacción y se encontraba mal de salud, comenzó a ser datero. Fue parte del equipo de corresponsalía del diario La Prensa, Expreso, La Crónica, la Agencia de Noticias United Press International, Andina, Radio San Martín, Radio Continental, Radio Concordia, Canal 6 de TV Continental y la dirección del microprograma “Arequipa tras sus huellas” en Canal 8 de TV, Oficina Central de Informaciones, Oficina Zonal de Informaciones de Tacna y en el primer Gobierno Regional de Arequipa. Y, quizás, en uno de sus máximos logros fue el secretario Ejecutivo de la Comisión de la Visita del Papa.

-¿En qué año escribió el Diccionario Histórico Biográfico de Arequipa y cuánto tiempo demoró el proyecto en concretarse?
En realidad me es imposible precisar una fecha en que lo escribí, pues fue una labor que empecé cuando tenía alrededor de los veinte años. Conforme obtenía algún dato, lo verificaba y luego redactaba la frase. Cada microbiografía se fue formando a lo largo de los años. No se escribió en forma corrida. Solo para su publicación transcribí lo que tenía en cuadernos, revisando y tratando de mantener la unidad de la redacción.

-¿Por qué o qué lo motivo a escribir un diccionario bibliográfico de arequipeños?
Este diccionario fue pensado como un elemento personal de apoyo a mi trabajo periodístico, con el fin de no cometer errores muy comunes en la profesión. En el 2001 cuando comenzó a ser publicado, acaba de pasar por un momento muy delicado de salud y Arequipa al día, del cual era su subdirector, según mi entender, necesitaba de un plus en beneficio de sus lectores. En ese momento que pensé que yo contaba con mucha información que podría servir a otras personas.

-Me comentaron que excluyó a todo aquel no nacido en Arequipa, pese a que muchos personajes extranjeros de renombre que, como Neisser, colaboraron con la ciudad ¿Por qué?
En el 90 por ciento, ello es cierto. Pues en el diccionario hay un personaje, médico para ser más exacto, que no nació en Arequipa, pero lo incluí porque, además de sentirse arequipeño, casi nadie duda de su origen arequipeño. En los fascículos 11 y 12 figuran Enrique Wenceslao Gibson Estremadoyro, Carlos Diego Gibson Moller, Jorge Antonio Percy Gibson Moller, Percy Gibson Parra y Juan Gibson.
Es cierto que no se han incluido en las 520 páginas del Diccionario a numerosos personajes no nacidos en Arequipa, No se incluyeron los fundadores de Arequipa, como tampoco muchos extranjeros que se asentaron en estas tierras, por el interés de resaltar los aportes, buenos o malos, de los personajes arequipeños. En esto tuvo que mucho del regionalismo en que me crié.

-Se publicó en tomos, tengo entendido en Arequipa al Día, ¿logró después concretarse en un libro?
Se publicó en 32 fascículos que incluyeron 520 páginas en las cuales se presentaron 1380 microbiografías. Habiéndose quedado en el tintero unas doscientas más. Hasta el momento no se ha concretado en un libro. Estoy revisando este y otros trabajos como los libros “Arequipa en Blanco y Negro”, “Visita Guiada al Monasterio de Santa Catalina” para editarlos y reeditarlos, según el caso.

-¿Es el único diccionario a la fecha de arequipeños?
Hasta donde conozco, es el único, como tal. Este diccionario formó parte de un amplio dossier sobre Arequipa que fui formando e incrementando a lo largo de medio siglo y que pensé en 1980 sirviese para escribirse una Historia General de Arequipa. El plan de este trabajo lo esbocé y lo comenté con el administrador de la Fundación Bustamante de la Fuente de ese entonces. Poco después, esta Fundación convocó a historiadores para que la escribieran y me quedé con los crespos hechos, con un plan más amplio y fundamentalmente documental.

-¿A cuál arequipeño admira?
Son muchos y, solo por decir algunos: Víctor Andrés Belaunde, Manuel Aguirre de la Fuente, Francisco de Luna Pizarro, Ignacio Álvarez Thomas, Miguel Garaycochea, Benito Bonifaz, José Luis Bustamante y Rivero, Pedro Paulet, José Miguel Forga, Honorio Delgado, Mariano Alejo Álvarez, Mariano José de Arce, Gregorio Escobedo, Edmundo Escomel, Francisco García Calderón, Alberto Hidalgo, Emilio Lisson, Florentino Portugal. Juan de Dios Salazar y obviamente Sor Ana de los Ángeles Monteagudo.

-¿Algún diccionario le apasionó, quizás en el colegio algún docente le incentivó a estudiar y analizar palabras o el significado de las cosas?
Apasionarme, en el sentido estricto de la palabra ninguno. Pero en casa desde niño fue obligación consultar al “mataburro”, como decía mi papá. Ahora tengo una buena colección de diccionarios de casi todas las especialidades.
En el Colegio La Salle, donde estudié hasta tercero de secundaria, tuve algunos profesores que dejaron huella, a parte de los hermanos, como el Profesor “Gozni” Cornejo que me incentivó en el campo de la ciencias y el doctor Antonio Cornejo Polar que me orientó en el campo de literatura peruana. El Nacional de la Independencia Americana donde concluí estudios secundarios el doctor Carlos Manchego incentivó mi interés por la historia, Manuel Veramendi por la literatura universal y Germán Coaguila reforzó mi interés por la química.

-¿Qué descubrió mientras escribía el diccionario de arequipeños?
Como este diccionario fue un insumo personal, forjado a lo largo de los años, ha servido para acentuar más mi amor por Arequipa y acrecentar mi regionalismo.

-Parece que usted es un investigador nato, investigué que escribió un libro sobre Santa Catalina, un texto de largo aliento, de esfuerzo, cómo lo escribió, me dijeron que en el proceso usted vivía, prácticamente, en el Monasterio de Santa Catalina.
Yo diría que soy un curioso impenitente y persistente y que esa curiosidad me obliga a averiguar la verdad, convirtiéndome por lo tanto en un enemigo de los mitos históricos. El libro “Monasterio de Santa Catalina de Sena de Arequipa y Da. Ana de los Ángeles Monteagudo, priora” es un ejemplo de eso. El origen del libro fue una reacción hepática, a raíz del último concurso periodístico que se realizó en Arequipa y cuyo primer premio fue asignado a un historiador. Mi reacción fue: Si un historiador ha ganado un premio de periodismo, ahora un periodista ganará un premio de historia. Pero iniciado el trabajo de revisar el repositorio del Archivo Regional de Arequipa, no me importó más buscar esa revancha. El tema me ganó y dediqué muchas horas a la lectura paleográfica. Es en el Archivo Regional de Arequipa, donde pasé varios años. En el Monasterio de Santa Catalina, pasé apenas cinco tardes a la semana durante casi dos meses, gracias a la generosidad de la priora de ese momento, sor Trinidad Ávila Varo quien dispuso que pudiera leer algunos documentos de su archivo en el locutorio y bajo la atenta mirada de la madre Archivera sor María Auxilio. De hecho en el libro de más de 500 páginas solo se publicó un apéndice con la mitad de la información que obtuve de ese repositorio.

-¿Qué descubrió en su investigación?
Muchos elementos que contradecían la historia tradicional que se ha repetido por historiadores y legos, como que la fundadora del monasterio ingresó con su hija al cenobio. María de Guzmán, fue viuda y sin hijos.
También el hecho que solo ingresaban como monjas las españolas. Bueno, las únicas españolas que han vivido en el monasterio fueron las cinco que llegaron a fines de loa 60 del siglo pasado. Es cierto que durante el virreinato todos los hijos de españoles se consideraban españoles, aunque hubiesen nacido en América.
Otro mito creado en torno al ingreso de las futuras monjas es el que afirma que eran hijas legítimas de ricos, de la alta sociedad y que daban una elevada dote. Lo real es que muchas fueron huérfanas, de hogares que hoy serían consideradas de la clase media y que muchas veces no entregaron dote.
Bueno, creo que lo más importante que descubrí fue la real figura de sor Ana de los Ángeles Monteagudo. Al comenzar el trabajo, pensé como Ricardo Palma que los arequipeños siendo tan regionalistas queríamos tener una santa. Luego fui comprendiendo que su testimonio de vida era la prueba de su santidad.
Eso lo tengo plasmado en un libro que hace más de seis meses terminé de escribir: “Bienhechora de Almas / Sor Ana de los Ángeles Monteagudo / Una vida de virtudes heroicas”. Es una narración histórica, de fácil lectura, basada en los testimonios jurados ante la autoridad eclesiástica de las personas que la conocieron, trataron o vivieron con ella, poco después de la muerte de la beata.

-Me dijeron que usted es muy religioso, por qué, quizás formación colegial, familiar…
De hecho como muchos católicos en Arequipa soy de tradición, pero en el trajinar de la vida buscando el encuentro personal, puedo decir que soy de convicción, sin que pierda la condición de fariseo en proceso de conversión.

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