Arequipa

Deportistas que iluminarán Arequipa con una antorcha

7 de julio de 2019

Hoy desde las 10 de la mañana, la antorcha de los Juegos Panamericanos Lima 2019 recorrerá las calles de la Ciudad Blanca. Serán 79 las personas entre deportistas, escritores, autoridades, entre otras, que fueron seleccionadas. La meta es iluminar a las personas para que cumplan sus sueños.

Conversamos con Mario Ramírez, karateca de profesión y pasión, y con Carlos Ojeda, apasionado por el tenis de mesa. Los dos fueron elegidos para llevar el símbolo de dichos juegos, y nos cuentan un poco de su vida, de cómo el deporte fue su pasión que los llevó a ser constantes y dejar la enseñanza de perseguir aquellos sueños que tuvieron y a base de esfuerzo, perseverancia y disciplina, lograron conseguirlos.


Por: Gustavo Callapiña D.

A Carlos Ojeda de pequeño le gustaba practicar el básquet. Asistía al Club Internacional para practicarlo. En uno de esos días se fracturó el pie, lo que le impidió seguir practicándolo. Entonces decidió caminar por dicho centro. En su recorrido se topó con unos amigos de su hermano que jugaban tenis de mesa, mejor conocido como ping pong. “¿No quieres jugar? Le dijeron y así llegó a este deporte de casualidad. Hoy a sus más de 30 años, gracias a este deporte será una de las personas que llevará la antorcha, actividad previa al inicio de los Panamericanos en Lima, el próximo 26 de julio.

Ojeda cuenta con varios logros obtenidos en campeonatos nacionales e internacionales de tenis de mesa. El primero que ganó fue el campeonato nacional infantil en Lima en el año 1998. Después vinieron otros. En el 2017 llegó a ser campeón nacional en Huancayo y un año después obtuvo el mismo título en Lima. Los dos reconocimientos fueron en la categoría sénior de este deporte que no dejó desde que cogió la raqueta en su infancia.

Para lograr algo, uno se tiene que sacrificar. Eso sucede en cualquier actividad que se realice y en los deportes no es la excepción. Se tiene que practicar de manera disciplinada, dejar de lado algunas reuniones, tener una meta puesta en la cabeza: ser el mejor en lo que hace. Todos estos elementos forman parte de la vida de Carlos Ojeda.

“No hay mayor privilegio para un deportista que ser reconocido por lo que hace. Todo deporte implica sacrificios como dejar de asistir a algunas fiestas, despertarse temprano. Cuando estaba en el colegio e integraba la selección de tenis de mesa en Arequipa tenía que cumplir con las obligaciones escolares, y por las tardes entrenar”, nos comenta el deportista arequipeño. Uno de los momentos más duros que tuvo que afrontar en el camino fue el de perder a un familiar a portas de participar en un campeonato nacional escolar. Su abuela falleció antes de su viaje a Lima.

Fue un momento duro. Ojeda, escolar aún, pensó en no viajar. En quedarse con su familia en el difícil momento. Su padre se le acercó y le dijo: “Hazte la pregunta, si tu abuela hubiera estado viva, ¿hubiera querido que dejes de practicar lo que te gusta?”. La respuesta fue un no rotundo. Contuvo los sentimientos, alistó sus cosas y viajó al campeonato.

El tenis de mesa le cambió la vida. Gracias a este deporte pudo ingresar a la universidad para estudiar Ingeniería Industrial, ha viajado por países, y ha conocido a los mejores amigos de su vida.

Gracias a su dedicación, a los momentos en los que no logró su objetivo y tomar ello como un impulso para seguir y mejorar, hoy recibirá la antorcha panamericana en la avenida Progreso y recorrerá 200 metros, llevando consigo un mensaje a todos: si les gusta algún deporte sigan practicándolo y no dejen de hacerlo hasta que cumplan sus metas.

A Mario Ramírez, cuando era muchacho, lo asaltaron mientras caminaba. Se llenó de rabia, y un día después pensaba solo en vengarse de las personas que le robaron. Cosas de la vida, un amigo suyo se le acercó en ese momento y le dijo que se iba a inscribir en un curso de karate. Le pidió que lo acompañe. Llegaron al lugar y a Ramírez le gustó la idea de matricularse también y practicarlo. Allí empezó todo.

“Empecé en el karate de casualidad y después se convirtió en la pasión de mi vida. Sin él no podría vivir. Le he entregado varios años de práctica a este deporte que me ha permitido lograr varios títulos y promocionar este arte marcial por algunos países”, nos cuenta Ramírez.

Hoy con 73 años a cuestas será el encargado de colocar la antorcha de los Panamericanos en el pebetero, al finalizar el recorrido en la Plaza de Armas.

El esfuerzo a su trabajo como deportista fue reconocido. Varias personas lo propusieron como una de las personas que se encargue de participar del recorrido. Lo llamaron para informarle que fue seleccionado, con algunas dudas de por medio, lo pensó un poco, hasta que al final aceptó.

Son más de 40 años los que Ramírez se dedicó a este deporte. Hoy a sus más de 70 años, lo sigue haciendo y promoviendo a que más personas lo practiquen.

UN ESPACIO PARA LA CULTURA
Miguel Ángel Bazán, escritor y poeta arequipeño, será otra de las personas que fue elegida para llevar la antorcha hoy. Su amor por la escritura inició desde muy pequeño. Cuando quería pedir disculpas a su mamá, declararse a una chica, o cualquier situación similar lo hacía a través del papel.
Su historia, al igual que Carlos Ojeda y Mario Ramírez, es una de luchar por hacer en la vida lo que le gusta a uno.

“En cada ciudad que recorrerá la antorcha han buscado a personas de diversos campos, como el deporte, el arte, la cultura, entre otros que iluminen a los demás en el sentido de que con su ejemplo demuestren que vean que no existen limitantes cuando uno quiere lograr algo en la vida”, dice Bazán.

El relevo de la antorcha de los Panamericanos Lima 2019 servirá para demostrar la importancia del esfuerzo y la perseverancia en el deporte.

 

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