Arequipa

Diversión, catarsis y ¿degeneración?

5 de noviembre de 2019
Foto: Serenito Arequipa

Esta foto ha sido publicada en el facebook Serenito Arequipa el día 1ro de noviembre a las 15:12 horas.

Ya hace un tiempo que sigo las publicaciones de este facebook que supongo, busca demostrar la labor de los serenazgos arequipeños y me percaté que la gran mayoría de publicaciones son: erradicar o disuadir ebrios o llamémoslos también, borrachos.

No me enfocaré en adjetivar o calificar de bueno o malo el accionar de los serenazgos, iré por otro punto que me parece uno no atacado o simplemente no atendido: La salud mental de la ciudadanía arequipeña.

Por como se muestra en las publicaciones, hay bastantes borrachos en la ciudad; desde jovenes, adultos, ancianos, parejas, etc. Y los hay por todos lados.

¿Qué hacer? ¿Es realmente un problema? Bueno, depende de quién lo vea, pero volvamos al tema que hacía mención líneas arriba: La salud mental arequipeña.

El problema del alcoholismo demuestra a mis ojos las ganas de estas personas por querer escapar de esta realidad que supongo se vuelve atocigante, absurda, canallezca, por lo que mejor unas copas y le dices chau a los problemas (o lo que fuese) por lo que dure la borrachera degenerandose la percepción de la realidad y generando vicio.

Se me ocurre también, en el caso de las parejas, que se necesita de intermediario al alcohol para poder generar una mejor comunicación, una mejor relación interpersonal entre los involucrados.

¿Es un caso único Arequipa? No.

Es desalentador ver que en pleno Siglo XXI, no se han encontrado soluciones a la degeneración humana, al contrario, pareciera que aumentan, mostrando en algunos puntos lados perversos.

Y ojo que no está mal celebrar, enfiestarse o juerguear, no se me malinterprete ya que es más, son necesarias las fiestas; con estas uno se permite compartir, se genera felicidad, alegría, recuerdos, colectividad, intercambio, interculturalidad, permitiendonos así crecer y desarrollarnos en sociedad.

La educación en el autocontrol, el «buen compartir» está fallando, está desapareciendo creo y quizás sea por estos tiempos postmodernos que nos están presentando una realidad escurridiza, fragmentada, que nos lleva a un punto quizás sin retorno, que nos tiene a todos como la persona de la foto, sin un norte, vacío, hueco, sin algo que creer.

Y es necesario tener fe en algo, es hasta vital, pero nunca perdiendo la autocrítica, el poder de cuestionarlo todo, conociendo además nuestros propios límites para poder así ser empáticos con la sociedad. Los dogmas también nos van a llevar a puntos como el del varon en foto.

Reanimar al ebrio y limpiar su desorden es intentar tapar el sol con un solo dedo.

¿Se nos está enseñando esto en las escuelas, institutos, universidades?

G. Herencia
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