Editorial

Editorial: Arequipa provincia y el problema de Tía María

Por elpueblo / 24 de julio 2019

A propuesta de un periodista local, y recogido que ha sido el guante que el lanzó en escrito de un diario nacional, el alcalde arequipeño Omar Candia Aguilar ha aceptado actuar como mediador entre los sectores encontrados alrededor de la explotación de la mina Tía María y que por falta de un convocante aceptado motiven inicio de tratos pacíficos entre la minera Southern Perú y las comunidades e institución representativas de Islay.

Desde luego la carga que se ha puesto sobre los hombros el alcalde arequipeño es de por sí pesada y riesgosa. Pero también es claro que alguien tenía que asumir la responsabilidad que otros declinan a sabiendas de que si no hay diálogo no es posible conversar sobre el tema que ha dividido a la ciudadanía regional y al país entero entre quienes se oponen a la explotación del cobre en La Tapada y Tía María, y una agricultura resentida que no quiere que le quiten un litro de agua, pues lo necesitan los cultivadores de los campos para dar alimentación a la población peruana.

El señor Candia tiene en los siguientes días un trabajo duro con motivo del 479 aniversario de la fundación española de la ciudad. A tal labor debe dedicar la mayor parte de sus afanes, si quiere quedar bien con expectativa colectiva a la que agregaría la intervención de convocar a las partes a conversar.

Tía María no es un problema que se arregle solo y definitivamente el gobierno quiere ser dialogante, pero no justamente convocante, de un intercambio de opiniones de esclarecer verdades con respecto a la mina de Islay.

Todos sabemos el gran problema de Tambo es mantenerlo como un centro de producción arrocero y de ser posible también de producción cuprífera, pero nadie quiere asumir la delicada función de ser convocante de las conversaciones, mientras la mecha de un conflicto está a punto de encenderse y de explotar.

Deseamos expresar la mejor de las suertes al alcalde provincial de Arequipa e invocamos a que el gobernador regional sea el primero en secundar la tarea por iniciarse, pues si Candia fracasa en el empeño habría que buscar un alterno en una especie de selección nacional de hombre y mujeres de buena voluntad que procuren evitar lo que otros parecen estar buscando y eso agravaría el problema y determinaría que las cosas empeoren al extremo.

Alentamos la esperanza de que la invocación del alcalde provincial de ser mediador en el conflicto de Tía María y también convocante al diálogo sea posible para evitar que las cosas empeoren por culpa de lenguas sueltas y de inacción gubernamental.

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