Editorial

Editorial: El día del amor

Por elpueblo / 14 de febrero 2019

En circunstancias penosas, tanto que se pueden considerar trágicas por el número de muertos y damnificados causados por las inusitadas lluvias y huaicos en el sur del Perú, hoy llegamos al día del amor.

Es la oportunidad, sin duda, en que debemos evidenciar la calidad solidaria de los peruanos para acudir en ayuda de los afectados, de los que no escucharon consejos oportunos y bien dados, y levantaron viviendas en zonas de alto riesgo o en caminos de torrenteras o de peligrosidad comprobada, somos respetuosos de una fecha destinada a reafirmar amores y a procurar convertir en realidad antiguos sueños, pero es menester recordar que el sufrimiento de los hermanos alcanza a todos los que tenemos el privilegio de vivir en el Perú y de compartir angustias como también sabemos festejar éxitos.

Cuando el cielo azul de Arequipa está nublado hasta extremos de hacernos confundir los días con las noches por la oscuridad y también por el pesar que embarga a quienes han sufrido daños de inclemencia en Castilla o en otros pueblos de las zonas altas de la región, y puesto a prueba la capacidad de reacción de autoridades y la falta de convencimiento de algunos gobernantes que no supieron explicar el peligro oportunamente y desarrollar una política de prevención para no pasar los apuros de hoy, queremos señalar este día como una fecha del no olvido de los semejantes dañados.

El día del amor debe ser el día de la ayuda, del envío de agua, alimentos, vestidos y de todo aquello que sea necesario y posible de entregar en favor del dañado.

Hay que tener el valor de las mujeres y de los hombres que se sobreponen a la tragedia y que deciden reconstruir o devolver normalidad a las zonas dañadas, pues parece que los vientos malos soplarán ahora en otra dirección y destino afectando a otros hermanos y poniendo en apuros a quienes fueron espectadores y ahora pueden ser sufrientes.

En el día del amor no olvidemos a quienes están esperando actos de desprendimiento en favor del semejante dañado por lluvias y huaicos en todo el sur del Perú y especialmente en nuestra provincia de Castilla, y en su capital Aplao.

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