Arequipa

EDITORIAL JUEVES: NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

19 de febrero de 2015
EDITORIAL JUEVES: NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA
Los arequipeños, que habitualmente hacen vida de ciudad, estuvieron incomodados en la semana de mal tiempo en que llovió, hizo frío y el cielo permaneció nublado. Su malestar fue persistente en tales ocasiones y particularmente en el domingo último.
En contraste, los agricultores, que riegan sus áreas de cultivos con el Chili y que también reciben caudal adicional proveniente de las represas, se pusieron contentos porque terminaba la amenaza de una sequía.
Los técnicos lo habían llamado año seco al 2015, pero hay que admitir que eran impredecibles las consecuencias de que casi no cayeran lluvias en meses que tradicionalmente hay precipitaciones pluviales y cuando se les avisó que en las presas había más de 130 millones metros cúbicos, expresaron su contento pues se alejaba una época mala para ellos.
Ahora podremos seguir hablando de un año seco, pero de ninguna manera del riesgo de una sequía,  pues agua tendremos para atender cosecha llamada chica, propia de los primeros meses del año y probablemente no habrán dificultades para todo el presente año y solo temores para el 2016, si es que realmente cesan las lluvias en febrero, el mes loco, y marzo todavía nos pueda dar una manito de ayuda.
Distinta es la suerte de la zona oriental, donde, cuando llueve, los aguaceros son destructivos y no hay reserva posible de hacer ninguna represa pues la de Uzuña no cumple la función para la que fue proyectada y actualmente solo es considerada válida para la agricultura pobre y pequeña existente en Polobaya, pero no en las vecinas Quequeña, Yarabamba y Mollebaya a las que debería servir.
Se cometieron errores iniciales que son objeto de investigación y posteriormente las enmiendas resultaron insuficientes al extremo de que Uzuña no pasa de ser una esperanza infelizmente realizada.
Así, la cosa es de esperar que se resuelvan los problemas de la zona oriental.
Por cierto, la mayor producción agrícola de Arequipa es regada por el Chili o por ríos que tienen caudal suficiente para atender las demandas de Tambo, Camaná y Majes.
Satisface a todos que las lluvias, recientemente caídas en Arequipa, alejen el riesgo de una época de sequía que perjudicaría a la agricultura local.
 
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