Arequipa

EDITORIAL: LA POBREZA DE LOS MUNICIPIOS

11 de mayo de 2015
EDITORIAL: LA POBREZA DE LOS MUNICIPIOS
Los pueblos que eligen a sus autoridades confiando en capacidad realizadora, terminan por reconocer que los burgomaestres y regidores son hombres y mujeres de buena voluntad, pero deben estar enterados que no son magos ni capaces de hacer aparecer dinero donde no lo hay y que, en consecuencia solo harán lo que puedan y no todo lo que desearían como deseos propios o de sus autoridades.
Eso es, en letras de verdad, lo que está pasando con Alfredo Zegarra Tejada, alcalde reelecto de la provincia, y soñador cuando habla, o expone como lo hizo en la Universidad San Pablo, sobre proyectos que demandarían hasta el término de su gestión inversiones por casi 400 millones de soles.
En el cajón de la tesorería municipal solo existen 13 millones y el saldo habrá que confiarlo a un Aladino, que en este caso resulta ser el gobierno central al que al solo frotarlo, suelte el dineral que se requiere, para poder proporcionar a los arequipeños lo que mas urgentemente necesita y sastifacer, también, el deseo de un alcalde de pasar a la historia por sus obras.
La verdad monda y lironda es que las comunas son pobres de solemnidad y que la especulación que se hace sobre su trabajo no pasa de ser una suma de buenas intenciones que no se pueden hacer realidad y que han terminado por desprestigiar a los municipios como entes inefectivos y desprovistos de los mínimos recursos necesarios.
La situación se agrava cuando se verifica que el vecindario no cumple con pagar siquiera sus arbitrios pero reclama como si lo hiciera.
Comprendemos la incómoda situación del doctor Zegarra y también el compromiso que asumió para merecer el voto popular, así como la lamentable situación de las arcas municipales.
Los problemas se agravan con el tiempo y con decisiones perjudiciales que adopta el gobierno central, en el afán de capitalizar los gastos con miras a un proceso electoral próximo que no tendrá similar valor para quienes estarán cumpliendo recién la mitad de su tiempo de gestión.
 
 
Hay que modificar las rentas que corresponden a los municipios para que hagan obras.
 
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