Columna

Editorial: Un mal sobre otro mal

26 de abril de 2020
Foto: Getty Images

Los países productores de petróleo y combustibles en general, del mundo, han sufrido graves consecuencias por las decisiones de los gobiernos de crear medidas restrictivas en el transporte en casi todas las naciones que han sido afectadas por el virus del COVID-19.

La menor demanda ha tenido una consecuencia en la oferta y almacenamiento de diesel y de gasolina y motivado el desplome de naciones que como los Estados Unidos, Venezuela o el vecino Ecuador son productores petroleros.

Se precisa que las consecuencias de este derrumbe también han dañado la economía y la bolsa de los países productores y provocado una baja en monedas tan firmes como el Euro o el Dólar.

En Perú, las ventas han bajado en un 90 por ciento, puesto que no hay vehículos circulando con excepción de aquellos vinculados a problemas sanitarios.

En consecuencia, los griferos han sufrido pérdidas notables, pues mantienen stock antiguos en sus centros de almacenamiento y no podremos beneficiarnos de una baja en los precios, pues el valor de reposición será, en un futuro cercano semejante al anteriormente vigente.

Entre tanto, los países productores tienen graves problemas y los Estados Unidos han resuelto adquirir reservas para evitar que los precios se desplomen aún más. En todo caso este asunto complica la situación creada por el coronavirus y la economía de las naciones que han sufrido la pandemia y que buscan formas de evitar que el daño a las personas se traslade también a la economía.

En la dramática situación que viven 200 naciones afectadas por la pandemia del coronavirus, la economía sufre por cualquier alteración que se produzca en áreas cercanas a la sanitaria.

Editorial El Pueblo

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