Editorial

Editorial: El comportamiento del presidente

Por elpueblo / 8 de mayo 2018

No son pocos los peruanos sorprendidos por la forma como actúa y se expresa el Presidente de la República, evidenciando que se nota la presencia del provinciano decidido a cambiar la creencia general de que Lima es el Perú, que todos los inteligentes viven en la capital, y que en consecuencia merecido tiene su mal destino la provincia y las regiones.

En el afán de evidenciar lo distinto de su forma de actuar y de expresarse, Martin Vizcarra, no ha dudado en acudir a medios de comunicación que se lo han solicitado para expresar sus puntos de vista sobre problemas diversos, dejando constancia en cada caso de que él no postulará, ni como persona, ni como líder de un grupo político, en el proceso electoral del 2021, recomendando, por ahora, que los ciudadanos tengan plena conciencia de las autoridades que van elegir para gobernadores y alcaldes en octubre próximo.

Periodistas que normalmente han puesto en apuros a otros políticos, incluido el ahora expresidente, Pedro Pablo Kuczynski, Vizcarra no rehúsa dejar de tocar cualquier tema que se le proponga y así se le vio conversar en tres canales de televisión limeños, recordando que su primera entrevista periodística la concedió a la estación de radio La Americana de Moquegua como para evidenciar la importancia que concede a las regiones y a las provincias y el hecho cierto de que primero es el Perú y no necesariamente solo Lima.

Su manera de presentarse también es original. No acude al cuello blanco y a la corbata ni al vestido de color entero y de hechura fina, sino que se muestra como un hombre del pueblo y reniega del concepto que se tiene con respecto a sus antecesores en el cargo, todos ellos en problemas de investigación judicial, otros liberados con indulto y no faltó quien resultó salvado por un fallo ajustado del Tribunal Constitucional.

Necesitamos nuevas maneras de hacer política, y estamos urgidos de encontrar también nuevos rostros que nos representen en el nivel de autoridades elegidas o designadas que acrediten solvencia moral y honestidad comprobada no de ahora, sino de siempre en su vida.
La oportunidad inmediata son las elecciones de octubre, y la siguiente del año del Bicentenario cuando debemos encontrar un país revitalizado con la presencia de sangre nueva, joven y pura.

La política nueva implica sobre todo transparencia y deseo de evidenciar que queremos sacudirnos de las formas de hacer y de decir de anteriores gobernantes que siguieron creyendo hasta el presente que solo Lima es el Perú.

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