Editorial

Editorial: El fin de las promesas

Por elpueblo / 15 de diciembre 2018

A solo días de que gobernadores y alcaldes, elegidos en los procesos de octubre y diciembre, asuman cargos en sus respectivas dependencias es necesario que no se hagan promesas en base a realidades que se conocen vía las comisiones de transferencias, y llegada también está la hora de empezar a trabajar y no solamente de anunciar propósitos, sino de cumplir compromisos ofertados conociendo las reales condiciones en que se reciben gobernaciones y alcaldías.

Tampoco resulta ser buen recurso el soplar la pluma a los que se acaban de ir, o están por hacerlo.

Es una manera de convertir en una cacería de brujas lo que debiera ser la asunción de responsabilidades sobre la realidad encontrada.
Ese camino es el que corresponde a compañías auditoras o a la Contraloría General de la República.

Lo que corresponde hacer es evaluar lo que es posible de realizar o de renovar y también de corregir, pero la marcha de la función pública no debe detenerse, pues la consecuencia será malestar colectivo y señalamiento de responsabilidades a los que recién comienzan a tener el control de lo que el pueblo les ha confiado.

Oportuno sería que tanto el gobernador como los alcaldes se enteren bien de lo que tienen entre manos, y busquen fórmulas que les permitan continuar ofreciendo, o de ser posible mejorar las bondades de toda dependencia de la que la ciudadanía espera tenga eficiencia y responsabilidad.

Afortunadamente, son movimientos regionales los que, con algunas excepciones de partidos nacionales, han ganado el proceso y estarán más cerca de la fiscalización de sus electores.

Aquí no hay la posibilidad de soplar pluma a Lima, sino de buscar soluciones locales, como también de requerir el concurso de profesionales arequipeños o residentes en Arequipa, que puedan aportar en la solución de los problemas que se confronten.

Desde el 1 de enero los nuevos administradores de las dependencias públicas deben demostrar capacidad para ejecutar programas ofrecidos y posibles y de recibir los generosos aportes de ciudadanos que conozcan nuestros problemas y ayuden a resolverlos.

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