Editorial

Editorial: El nuevo premier

Por elpueblo / 12 de marzo 2019

Es evidente que el presidente Martín Vizcarra ha estado en problemas para reemplazar al renunciante jefe del Gabinete Ministerial que lo acompañó desde que asumió por mandato constitucional el mando supremo de la Nación, tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski.

Todo indica que efectivamente la renovación ministerial era algo que estaba decidido antes de que se produjera y que prácticamente el señor Vizcarra fue quien pidió a César Villanueva que le presentara carta de renuncia y que la aceptara inmediatamente para ponerse a buscar a su sucesor.

Está también claro que en el nuevo gabinete habrá una mayor presencia femenina y que es una política institucional del régimen el buscar paridades entre hombres y mujeres en las responsabilidades públicas más importantes.

Así como en evidenciar el propósito de un quehacer diferente del nuevo equipo en relación al que, por solidaridad con Villanueva, y estando sus cargos a disposición, podrán ser reemplazados en las carteras que conducían.

Parece inevitable que el Gabinete tiene que cambiar su manera de ser y que dependerá de Vizcarra el bien escoger para recuperar popularidad que comenzó a perder hace dos o tres meses.

Se requiere de un grupo de mujeres y hombres bien dispuestos a hablar con los opositores del gobierno y en todo caso a no abusar de la deplorable situación en la que se encuentra la oposición parlamentaria sin líder a la vista por la prisión de Keiko Fujimori y por los cuestionamientos a la mayoría de congresistas de Fuerza Popular.

Así que lo que interesa es una nueva manera de hacer del gabinete con una marcada preferencia por los asuntos de la reconstrucción, tanto del norte, como consecuencia de los hechos del 2017, como del sur ocurridos en el 2019.

También del interés por promover la inversión privada y el abandonar el trato único en la lucha contra la corrupción para ampliarlo a otros problemas que despiertan el interés ciudadano como la seguridad colectiva y una mayor apertura hacia el sector privado.

El nuevo gabinete no solo es una cuestión de personas, sino una redefinición de objetivos para satisfacer la presión ciudadana a favor de atender problemas como la seguridad colectiva y la reconstrucción del norte.

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