Editorial

Editorial: El ruido político se incrementa

Por elpueblo / 7 de junio 2018

El lunes fue uno de los peores días de la joven gestión del presidente Vizcarra y de su jefe de gabinete, César Villanueva. Cuando el ministro de Economía y Finanzas no solo les hizo conocer su decisión de renunciar irrevocablemente al cargo al que juramentó hace menos de tres semanas, sino que dejó de ir al local del ministerio.

Ese mismo día, el también ministro y amigo personal de Vizcarra, Edmer Trujillo, procuraba entenderse con los gremios de transportistas para evitar un paro carretero y de transporte urbano, anunciado para el martes.

Tuesta se iba por la decisión el Gobierno de encontrar a cualquier precio un arreglo con quienes protestaban por el incremento en el precio de los combustibles y concretamente de la gasolina y del diésel.

Trujillo logró un acuerdo sujeto a confirmación por decreto supremo por el cual los transportistas recibirán un sol por cada galón de diesel que compren.

Se trataba en realidad de una compensación por el mayor precio que se paga ahora por el petróleo debido a un reajuste internacional de parte de los países productores, de algunos de los cuales el Perú es importador.

Razón tienen los transportistas de vehículos menores a gasolina que no tendrán el mismo privilegio y que han decidido solo dar una tregua, para ver cómo se maneja un gobierno que anuncia un reajuste de sus secretarios de estado o ministros.

Todo esto indica que el gobierno no se encuentra así mismo y otra vez se criticó las marchas atrás que han sido visibles en este caso y en otros anteriores. Y el ruido político se hace más visible con una activación de rivalidades en el Congreso entre la mayoría fujimorista y las demás bancadas.

Si el ruido político es dañino, su peor consecuencia es disminuir la confianza de los inversionistas privados extranjeros y nacionales, en la seguridad jurídica, y también preocupación ciudadana por un gobierno que frecuentemente desconcierta.

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