Editorial

Editorial: Elecciones y escándalos

Por elpueblo / 13 de septiembre 2018

En el Perú, luego del restablecimiento de la democracia en 1980, se esperaba un cambio en el comportamiento de todos los candidatos a cargos electivos que bien debieran conocer sus obligaciones al ser lanzados igual a la Presidencia de la República, al Congreso, a los gobiernos regionales y a las municipalidades provinciales y distritales de todo el país.

Con las excepciones que en mayoría conocemos, la verdad es que esta deseable meta no ha sido alcanzada y por el contrario han empeorado las cosas, en parte por la deficiencia de las normas electorales vigentes, y en su mayoría por el afán de algunos de llegar al poder como sea y se pueda.

Está ocurriendo ahora mismo, cuando candidatos que incumplen los dispositivos que impone la ley, y son excluidos de sus afanes por los jurados electorales Especiales o por el mismo Jurado Electoral de Elecciones, ensombrecen la renovación de autoridades con supuestos y con mentiras.

Es más, algunos pretenden desconocer las resoluciones de exclusión y persisten en sus campañas a pesar de que ya están fuera de toda posibilidad de obtener un triunfo y solo se quedan en el proceso para desprestigiarlo.

El caso más reciente y espectacular tiene relación con el triunfo electoral de Peruanos por el Kambio, frente a Fuerza Popular, y cuyas consecuencias de ignorar los resultados proclamados por el Jurado Nacional de Elecciones ha provocado una permanente confrontación entre Ejecutivo y Legislativo, que ahora amenaza repetirse en instancia menor de gobiernos regionales y municipales.

Por eso es que la ciudadanía respalda en mayoría una reforma en el sistema electoral y en la legislación del mismo y no se entiende como un deseo común no avance en la consideración de quienes están llamados a legislar o a aceptar el pronunciamiento de un referendo que cambie lo malo y favorezca precisión democrática, para que el quehacer de todos se ajuste a la ley a la verdad.

La necesidad de una reforma electoral en el Perú es evidente, y a ella solo pueden oponerse los que aprovechan vacíos que quieren llenar a su gusto, capricho e interés.

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