Editorial

Editorial: La descentralización exitosa

Por elpueblo / 4 de julio 2018

Es verdad y casi desde los inicios de la República que la ciudadanía de los entonces departamentos y ahora regiones del país, demandó del gobierno central una política descentralista que permitiera un desarrollo de cada una de las provincias en relación al de Lima, y a su turno de cada una de las ciudades capitales a la de la capital departamental o ahora regional.

Se acusó al centralismo de todos los errores imaginables, y en los últimos tiempos del aprovechamiento que hicieron empresarios extranjeros y nacionales para convencer a los regímenes de turno de realizar trabajos de envergadura que supusieran, también, corrupción.

Y en tal trance hemos llegado a protagonizar los escándalos de Lava Jato que alcanzaron al Perú y a los gobiernos sucesivos de los señores Toledo, García, Humala e incluso Kuczynski.

El fenómeno de la corrupción se extendió también a las regiones y especialmente a las del Norte del país a Áncash y en el sur al Cusco y Puno.

Se ha revelado después que entre peruanos habíamos jugados a lo sucio y que funcionarios del gobierno de Lima pedían a los alcaldes distritales coimas para concederle recursos presupuestal que ya estaba aprobada, pero del que querían sacar su tajada los ejecutores de obra. O los que daban el dinero. Así que el presidente Vizcarra decidió un cambio total en el sistema y comenzó a visitar lugares olvidados, o por lo menos descuidados, y a instar a la

Contraloría General de la República la mayor vigilancia posible, incluso en la comprobación de las asistencias brindada recientemente por frío en todo el país.

Mientras esta tarea se realiza, el quehacer del Estado sigue paralizado en materia de obra pública y las perspectivas de cambiar el estado de cosas no son buenas a más de 100 días del gobierno que sucedió al que tenía en sus manos Pedro Pablo Kuczynski, y que ahora lidera Martín Vizcarra, con contratiempos por acciones parlamentarias y por falta de decisión en la ejecución de los proyectos.

Una gran responsabilidad ciudadana es el proceso electoral del 7 de octubre, pues se tendrá escoger no solo a hombres capaces y honestos, sino a gente que tengan planteamientos completos para la solución de los problemas, de las comunidades a las que desean servir.

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