Editorial

Editorial: Las dos caras del Perú

Por elpueblo / 25 de junio 2018

Es una lástima que mientras en todo el mundo se reconoce la grandeza del comportamiento de los peruanos que acudieron al Mundial de Rusia en apoyo del equipo nacional y, barristas que han sido puestos como ejemplo en la prensa escrita, radial y televisada y también elogiados por su comportamiento alegre y caballeroso por los habitantes del país, sede del campeonato mundial y, por quienes se asombraron de ver no solo su cariño por su país de origen, sino también por su gesto elegante de limpiar el estadio en el que Perú perdió la calificación para una segunda rueda.

Mientras de esta manera se reconocía lo que bien puede considerarse una virtud nacional, en el país de origen de estas buenas mujeres y mejores varones, persistían actos de violencia contra mujeres y niños y finalmente un grupo de desadaptados causó daños en un mall limeño y se enfrentó en gresca con otros, al término del partido que perdimos contra Francia.

Los feminicidios siguen, los ataques contra mujeres y niños también y todo el aparato represivo contra los delincuentes no tiene el mismo vigor necesario y deseable para poner las cosas en su lugar y devolver confianza a los que sufrimos en las ciudades los robos en viviendas y en calles; en un país en el que las mujeres no tienen ninguna seguridad cuando de su casa salen o pretender llegar a ella luego de trabajar o de estudiar.

Hay, pues, dos caras de un país en el que se desearía que tuviéramos una sola, esa que admiraron los rusos en sus calles y que elogiaron los periodistas de todo el mundo como un modelo de comportamiento.

Parecería que a Rusia solo fueron los buenos y que aquí se quedaron malos y equivocados, que aquí se ensañan contra sus parejas o exparejas o que se dedican al robo y al agravio de menores.

Por eso la tarea de policías, fiscales y jueces es muy importante, y también una legislación adecuada para castigar a los que violando normas atacan a los más débiles para causarles daño irreparable.

Todos estamos en la obligación de seguir las enseñanzas de la barra peruana en Rusia, de demostrar afecto por la patria y por el hermano, de demostrar fraternidad y de respetar la dignidad de otros.

El que se resista a cumplir con lo que dice la ley, y ultraje a un peruano debe saber que lo espera no solo el castigo penal, sino el desprecio de los que en verdad somos más que los malos.

El ejemplo por imitar lo que en Rusia hicieron los barristas peruanos es motivo de una decisión de gobierno para castigar a los malvados y estimular la bondad de la mayoría de peruanos que son buenos.

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