Editorial

Editorial: Lo que piensa la gente

Por elpueblo / 12 de junio 2018

Es costumbre de los políticos cuestionados en las encuestas de opinión pública que los desaprueben, señalar que se trata de fotografías del momento, que no significan, necesariamente, que la desaprobación sea real y total, y con eso se pretende cambiar lo que dice la gente en sus declaraciones ante los investigadores sociales.

Desde luego, las encuestas se hacen periódicamente y en forma consecuente con los resultados se valorizan las aprobaciones o desaprobaciones de políticos que incluyen al Presidente de la República, a los ministros de Estado o al comportamiento de poderes como el Congreso, el Poder Judicial o el Ministerio Público.

En los últimos años, y a raíz de la inseguridad ciudadana que se percibe, tales investigaciones han estado particularmente referidas a la inseguridad que solo fue superada por el interés colectivo, por las acciones contra el dinero del Estado y en resumen por la corrupción en general.

Hay que dar, pues, a las encuestas de opinión pública, a los resultados y a los comentarios que se hacen alrededor de los mismos la consideración que merece la necesidad de rectificar errores y de determinar las faltas cometidas para perder en unos casos, o para regocijarse en otros, según se baje o se suba.

En otros tiempos simplemente se descalificaba a las encuestas, pero ahora no se puede cometer la imprudencia de señalar intereses ocultos en lo que hacen algunas empresas de investigación de opinión pública que tienen prestigio ganado como serias y reales vigilantes de sus resultados.

Las encuestas de opinión pública invitan a los gobernantes a detenerse en el camino, reconsiderar errores y enmendarlos y procurar no caer más en preferencias ciudadanas para que la próxima cita de opinión con la ciudadanía recoja resultados alentadores para ellos.

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