Editorial

Editorial: Los fiscales de Arequipa y Chávarry

Por elpueblo / 17 de septiembre 2018

La prudencia es una de las virtudes ciudadanas que se está olvidando, y con frecuencia en la crisis política e institucional que se confronta en el país. Y solo el uso de ella, explica el aparentemente tardío pronunciamiento de la Junta de Fiscales Superiores de Arequipa, respecto al caso Chávarry.

Tiempo suficiente hubo para que el Congreso de la República resolviera la situación del fiscal supremo Pedro Chávarry, acerca de la acusación constitucional que ha sido tramitada contra él y, agudizando crisis han habido otros pronunciamientos sobre el tema que demandaban que Chávarry se pusiera al costado.

Cuando la mayoría de consejos de las juntas de fiscales superiores se pronunciaron, solo 3 quedaron sin hacerlo. Dos han respaldado a Chávarry y uno, el de Arequipa, pospuso hasta el viernes último el fijar su posición.

Los arequipeños han decidido pedir al fiscal supremo cuestionado que se separe temporalmente de sus funciones, mientras se realice una investigación esclarecedora o decidan lo más conveniente en el pleno del Congreso que debe resolver, conforme a ley, sobre la permanencia del fiscal de la Nación.

Los apuros, en todos los problemas nacionales son riesgosos y de alí se puede explicar cómo es que los fiscales superiores de Arequipa han esperado una solución institucional que no cuestione más la autoridad moral del Ministerio Público y que termina de la forma más lógica posible al pedir al señor Chávarry que se aleje del cargo, ya que ahora sí no tiene respaldo institucional, real y válido, y solo aparece como un instrumento en la lucha política.

La prudencia de los fiscales de Arequipa sobre el caso Chávarry es ejemplar, cuando en una crisis político-administrativa se hace necesario no apurar el paso cuando es imperativo actuar con sensatez.

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