Editorial

Editorial: Más apoyo a las regiones

Por elpueblo / 3 de diciembre 2018

En el presupuesto general de la República, que el Congreso tendrá que aprobar en días más, para que funcione en el 2019, se han incluido partidas que representan a más del 30 por ciento del total del monto y además la seguridad de que este será entregado para su uso en los primeros meses del siguiente calendario y no como ha sido costumbre, en los últimos meses del año.

Podría parecer que el destino de los gobiernos regionales será mejor en el 2019 que el del 2018, pero es justo precisar algo sobre la realidad de tal suposición.

La primera observación es de que esos 50 mil millones no son destinados a la obra pública exclusivamente, que se concretaría a través de los gobiernos regionales y de las municipales provinciales y distritales, sino que comprende lo que significan las remuneraciones y gastos que en empleados y obreros, y en servicios, realicen los gobernadores y los alcaldes.

Esa una forma de descentralizar, es cierto, pero no supone que tendremos mucho más dinero que antes, sino que en tal suma estarán también las mejores remuneraciones, por ejemplo, de maestros y médicos.

Las deudas heredadas en los ministerios de Salud y de Educación también están incluidas, y en lo que se refiere a obras, algunas de ellas, suponen financiación previa que se concretará parcialmente en el 2019.

A pesar de todo, el Gobierno está siendo más por las regiones y los municipios, atendiendo sus demandas en la medida en que sea posible y fomentando la obra pública teniendo como ejecutores a gobierno regionales y municipalidades para mejorar el control cívico y la corrección de los actos por realizarse en trabajos de lo que se haga fuera de Lima.

La capacidad realizadora dependerá ahora de las mujeres y los hombres que a partir del 1 de enero próximo comiencen a conducir los destinos de sus pueblos los siguientes cuatro años. Ojalá tuviéramos los arequipeños y los peruanos en general hombres providenciales como Fernando Chávez Belaúnde, que desarrollaron una obra honesta e inolvidable en la región nuestra después de los terremotos de 1958 y 1960.

Igual decir corresponde al alcalde García Calderón en la reconstrucción de la Plaza de Armas y a Juan Manuel Guillén, luego de la caída de la torre y rehabilitación de la catedral de Arequipa.
Todo dependerá del dinero que se le ponga al alcance y de la sabiduría y comportamiento adecuado a ley en el quehacer encargado. En todo caso estamos a punto de llegar al Bicentenario y queremos arribar a esa fecha con el mérito de ser realizadores fecundos del desarrollo y del crecimiento.

Para bien hacer hasta el Bicentenario los líderes regionales y municipales tendrán dinero y requerirán del trabajo de los que aquí vivimos para asegurar el desarrollo y el crecimiento de Arequipa.

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