Editorial

Editorial: Para mejorar el fútbol, Gareca no es suficiente

Por elpueblo / 13 de agosto 2018

Quien supone que, la renovación del contrato por tres años fijos, y uno adicional eventual, de Ricardo Gareca con la Federación Peruana de Fútbol, se podría repetir la exitosa gestión del técnico con el cuadro representativo nacional que viajó a participar en el Mundial Rusia 2018, está equivocado.

El hombre que resultó providencial, por sus calidades personales y capacidad en la preparación del seleccionado, no puede ser un lunar en cuerpo virgen.

De hecho, ni él lo cree, pero con la Federación que lo respalda y su cuestionado presidente, así como lo que se ve en el juego de los equipos llamados profesionales del fútbol peruano, no podemos ir ni muy lejos ni muy bien.

En otros países, como en el caso concreto de México, donde se vivió un mundial en que el equipo local no demostró calidad, se impuso una política de Estado, para mejorar los niveles y participación de niños y jóvenes con miras a superar las deficiencias observadas hasta lograr tener un equipo que compitió como uno de los mejores en Rusia y que está integrado por jugadores con edad promedio inferior a los 25 años y que generalmente juegan en equipos mexicanos.

El nivel del fútbol profesional es malo y la mejor manera de demostrarlo es el menor ingreso que por taquillas se tiene en los estadios, donde se juegan los partidos y todo el país puede ver a través de la televisión que hay escenarios casi sin público y es marcada la preferencia que hoy se tiene por las trasmisiones que de la especialidad deportiva se hacen en Europa e incluso y ante la perspectiva del nuevo mundial, en África.

La Federación de Fútbol debe ser renovada por conveniencia nacional y la organización deportiva en general motivo de preocupación y estudio del Ministerio de Educación para promover nuevos valores, ahora que envejecen los existentes, y dar oportunidad a que Gareca tenga a quien bien entrenar y enseñar en sus modales y en su caballerosidad a los que deben darle al Perú laureles de éxito.

Una sola persona, por todas las bondades que tenga, no podrá cambiar la realidad de nuestro fútbol. El torneo profesional es una muestra de lo mal que estamos y la ausencia de público en las tribunas también. Hay que definir una política de Estado para incentivar el deporte en general y de fútbol en particular.

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