Arequipa

EDITORIAL:NO A LA VIOLENCIA EN ISLAY

23 de marzo de 2015
EDITORIAL:NO A LA VIOLENCIA EN ISLAY
Asiste derecho legítimo a sector ciudadano que manifiesta oposición, en defensa del medio ambiente, a proyectada explotación minera en la provincia de Islay.
El mismo derecho lo tiene también el sector, aparentemente minoritario que en toda la zona del Valle de Tambo, si cree conveniente y necesario que se inicie el proyecto extractivo de las riquezas naturales existentes.
En todo caso, a ninguna de las partes le puede asistir razón suficiente para tratarse de imponer una a la otra, y peor aún si para lograrlo acuden a la violencia ó al desconocimiento del derecho ajeno de silenciar voces mediante actitudes que no deben ser permitidas ni por la Policía ni por el Ministerio Público, y muchos menos por la razón.
Los opuestos a la minería han decretado un paro general en la ciudad capital de la provincia y en las vecinas poblaciones.
El Estado, en resguardo del orden público y procurando libertad de expresión garantizada por la ley, pueden motivar desórdenes indeseables. Han habido invocaciones de autoridades nacionales y regionales para que no se produzcan hechos como los que se tuvieron que lamentar en el primer intento de hacer marchar a Tia María, o peor aún fue lo sucedido en Conga (Cajamarca) con orígenes semejantes.
La violencia es recusable en todos los casos y bueno sería que las movilizaciones anunciadas para éste dia transcurran con tranquilidad y sean demostración de que a quién le asista razón, y lo demuestre lo tendrá que escuchar el árbitro que en este caso resulta ser el gobierno y que debe ajustar su quehacer y decisión a normas legales existentes y a conveniencias ambientales.
Al borde de un proceso electoral, puede aparecer también la política menuda en este tipo de hechos. Las autoridades municipales implicadas, por sus pronunciamientos y participaciones deben cuidarse de las prohibiciones de ley  y no ser quienes inciten a enfrentar hermanos contra hermanos.
 
 
Islay no debe sufrir las consecuencias de infiltración política en el caso de Tia Maria, pero eso no quiere decir que no se escuche la voz de las mayorías.
 
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