Educación

Seguridad extrema para rendir examen de admisión de la UNSA

10 de septiembre de 2018

La seguridad fue extrema para controlar el ingreso de los postulantes que ayer rindieron examen para alcanzar una vacante a una de las carreras que ofrece la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), en los dos horarios establecidos.

En la puerta los jóvenes tenían que dejar hasta sus correas si es que las llevaban, las damas que tenían el pelo largo, debían atarlo para que pudieran pasar a rendir su evaluación que inició a las 9 y 30 de la mañana. Efectivos policiales por la puerta de la avenida Independencia colocaron una red para evitar que los padres o cualquier otra persona pudieran acercarse a las puertas.

Las personas tenían que transitar por la calle, esquivando los vehículos de servicio público. Por la calle Paucarpata se cerró por horas el paso de los vehículos. A los trabajadores que se encargaron de la vigilancia del proceso de evaluación también se les controló que no ingresaran ningún dispositivo en el cuerpo, a pesar que todos llevaban maletines o carteras.

A diferencia del casi centenar de jóvenes que no lograron ingresar a dar su evaluación en la anterior fecha y que fue anulada, esta vez fue mínima la cantidad de estudiantes que llegó tarde. Fueron cuatro mujeres y dos varones en el primer turno.

Apenas dio la evaluación el primer grupo, integrado por quienes buscaban una vacante para las carreras de Sociales y Biomédicas, los del segundo grupo, para Ingenierías, ya hacían su cola para ingresar a las aulas universitarias. Su examen se inició a las 3:30 de la tarde.

A esta casa superior de estudios postularon 13 mil 900 jóvenes para un promedio de 8 mil vacantes que se dispusieron para el primer examen ordinario. Este era el comentario general de los decenas de padres de familia que acudieron a recoger a sus hijos, quienes aseguraban preferían que se dé un solo examen, antes que sea dividido en varios y con muy pocas vacantes.

“Somos muchos que venimos de lejos, solo para que vengan a dar examen nuestros hijos. Si tuvieran más vacantes habría mayores opciones. Los que viven en la ciudad pueden prepararse en las academias durante el año, nuestros hijos no”, añadió.

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