Coronavirus

El ingenio, la informalidad y el coronavirus

28 de mayo de 2020
Emprendimientos abundan durante la cuarentena.

La crisis sanitaria se convirtió en una crisis económica y muchos se las ingenian para obtener un poco de dinero, ante el peligro latente de contraer el COVID-19.

Cuando la necesidad apremia el peruano siempre se ha caracterizado por responder de manera ingeniosa. La crisis mundial dejó a la economía con los motores apagados. Las primeras semanas de la cuarentena los más golpeados por el desempleo habían resistido a duras penas, luego tuvieron que decidir entre morir de hambre o por el virus invisible, eligieron la primera.

Luis Ángeles pasó de vender limones a protectores faciales contra el coronavirus. Un ingenioso ambulante que supo aprovechar la situación en el momento exacto para colocar su producto en el mercado arequipeño.

Cuenta que obtuvo la idea de un tutorial del YouTube. Se aventuró comprando los materiales y pudo elaborar 20 caretas. Apenas llevó al mercado su producto, este se vendió como pan caliente, a 10 soles la unidad. Al principio no tenía mayor competencia, incluso recibía pedidos por mayor de empresas y de otros comerciantes. Hoy ha tenido que rebajar el costo a la mitad, pero igual las ventas son buenas.

“Al principio las vendía a 10 soles, luego bajé a 8 soles y dos por 15, ahora por la competencia se venden a 5 soles, pero no me quejo, mis caretas se venden bien”, dijo.

Luis elaboró más de 3 mil unidades de protectores faciales de mica y acrílico. Inclusive ha hecho mejoras a su producto, pues antes eran estáticas, ahora el protector puede levantarse como el visor de un casco de motociclista. No cabe duda que este emprendedor supo aprovechar el momento preciso para hacer su agosto en la pandemia.

Emprendimientos como el de Luis, se ven al caminar por las calles o navegando en las redes sociales. Muchos todavía informales, pero podrían ser en un futuro cercano nuevas y lucrativas empresas que generen más puestos de trabajo.

Luis Ángeles, afronta la crisis con mucho esfuerzo.

INFORMALIDAD

El Perú afronta uno de los periodos más extensos de aislamiento en el mundo a causa de la pandemia del COVID-19. Las cifras de contagios en ascenso y los más de 3 mil 244 muertos a cuestas obligan al Gobierno ampliar el estado de emergencia nacional hasta el 30 de junio. En tanto se alista la fase 2 del plan de reactivación económica con la esperanza de que se sienta en el bolsillo de los peruanos.

Aunque es cuestionable la actividad informal, la estructura laboral del Perú muestra que el trabajo informal le da de comer a la mayoría, desde antes de la pandemia. Según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) más del 80 % del trabajo en la región sur era informal en el 2019.

En la actual coyuntura, muchos puestos de trabajo formales se han perdido por falta de liquidez en las empresas, otros miles pasaron a la suspensión perfecta de labores. En Arequipa unas 2 mil 400 solicitudes fueron tramitadas. Esta situación empujará a que esa fuerza laboral intente generar recursos de alguna forma.

Según proyecciones de ESAN, el impacto del COVID-19 en el empleo del Perú, sin contemplar las iniciativas del Gobierno, “provocaría una pérdida de aproximadamente 3,5 millones de empleos. Si a éste número le sumamos los 700,000 desempleados iniciales, el Perú acabaría el año con 4.2 millones de desempleados, lo que equivale a una tasa de desempleo del 23,6 % de la PEA (Población Económicamente Activa)”. 

Ahora las políticas de Gobierno podrían amortiguar este impacto, con la reactivación económica que se ha planteado en 4 etapas. Estamos a la mitad de la primera, donde se observa un desorden y la persistencia de la informalidad en los servicios de delivery de comidas, son pocas las empresas que tienen la autorización, pero miles las que operan clandestinamente.

DATO

Los informales han tomado las calles aledañas a los mercados. Aunque representan un foco de contagio del COVID-19, no han podido ser erradicados por su magnitud y la persistencia de las personas. Otros se han dispersado en los distritos, llegan a los barrios en autos y hasta buses que hacen de emporios móviles.

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