Arequipa

En apenas unos días, sacerdotes y población consiguieron oxígeno 

27 de septiembre de 2020
La campaña logró recaudar 190 mil soles.

Para atender a enfermos de coronavirus.

La carencia en la que se encuentran los hospitales se ha hecho evidente con la pandemia de la COVID-19, y es probable que esa crisis haya podido ser la causante del fallecimiento de muchas personas, por no haber tenido ni el personal ni los equipos suficientes. La emergencia es peor aún en las provincias, donde ni siquiera tienen un hospital con una sola cama especializada en Unidad de Cuidados Intensivos.  

Por: Roxana Ortiz A.

“Si le hubieran proporcionado oxígeno, es probable que el paciente hubiera llegado con vida y habríamos podido hacer algo por él”, le dijo el médico del Hospital de Aplao al padre Adrián Alberto Codevilla de Cotahuasi, desde donde trasladaron a una persona contagiada con coronavirus, con la esperanza de salvarle la vida. Aplao es la ciudad más cercana a varias horas de camino; pero que tampoco tenía camas UCI ni respiradores, ni oxígeno.

Esa respuesta fue suficiente para que el sacerdote se diera cuenta del grave riesgo que corría la población y más aún cuando se informaba que los contagios se estaban incrementando. De inmediato analizaron el tema con los padres Nicasio Tito y Jorge Catasi y decidieron que no podían dejar las cosas así. Junto con un grupo de comunicadores encabezados por Dante Espinoza Revilla, se comenzó a diseñar la campaña.

Decidieron iniciar la colecta “Respira La Unión” para recaudar 100 mil soles y poder adquirir balones de oxígeno para que en el centro de salud tengan cómo asistir a quienes resulten contagiados. Convocaron a las autoridades civiles y dirigentes para comunicarles la idea y se repartieron alcancías por toda la provincia. “Eran unos baldes grandes, con un cuaderno donde se registraba la cantidad que daba cada poblador”, explicó Dante. La población se puso en pie para apoyar la idea de los padrecitos. Lograron recaudar 190 mil soles en poco tiempo.

La campaña se lanzó el 24 de agosto con su difusión a través de las radios Cotahuasi, Unión y Senda Cristiana (evangelista) a la que se sumaron varios artistas. El 29 fue el día central, iniciándose a las 7 de la mañana y a las 7 de la noche se logró llegar a la meta de los 100 mil soles. El resto del dinero se fue depositando en una cuenta bancaria, de personas que estaban en el extranjero o de quienes residen en otras ciudades.          

Así es que lograron comprar 23 máquinas portátiles generadoras de oxígeno que permiten proporcionar 12 litros de oxígeno por minuto. Estas han sido entregadas a los centros de salud de Cotahuasi, Tomepampa, Pampamarca, Mungui, Huarhua, Charcana, Andamarca, Toro, Churca, Caspi y Alca; igualmente balones de oxígeno con kit completo de 10 metros cúbicos cada uno, además de oxímetros.  

En Cotahuasi y distritos los contagios se habían estabilizado hasta la semana pasada, pero según el padre Adrián, se teme que, con el fin de la cuarentena y la llegada de buses con pasajeros, esto pueda revertir y nuevamente esparcirse el virus, pero el hecho de haber logrado los equipos, es un alivio porque de alguna manera se puede tener la garantía de preservarles la vida.   

Según el periodista cotahuasino Dante Espinoza, la población les tiene extrema confianza a los sacerdotes que están en el lugar, por todo el trabajo que allí realizan y no dudaron en apoyar la campaña, a pesar de la crisis económica que también afronta la provincia y hasta los más humildes acudieron a dar su donación.   

Este es un ejemplo, de cómo la iglesia, los comunicadores y la población se unen para buscar un beneficio para todos, que, en este caso, significó la vida para toda una comunidad.

ALBERGUE PARA NIÑOS

En lugares alejados de la ciudad, muchas veces los sacerdotes asumen la responsabilidad de conducir a la población. Para la colecta, por ejemplo, no asistieron a la coordinación ni el alcalde ni el subprefecto. Sucede algo parecido en Cotahuasi, donde los centros educativos son bastante lejanos a donde habita la población y los albergues resultan una solución a este grave problema de acceso a la educación.

Hace algunos años atrás, el sacerdote suizo, Hugo Camenisch, vio esta realidad y decidió hacer un albergue en donde los niños pudieran permanecer durante la semana educándose y luego retornar a sus hogares el fin de semana.

Ahora existen dos albergues, uno para niños y otro para niñas. Los anteriores por el paso de los años, estaban en mal estado y solo podían albergar a un promedio de 70 niños. Con los albergues modernos que recientemente se han construido, los sacerdotes atienden a 150 menores, a los cuales se les proporciona tres alimentos diarios, educación, una cama limpia donde dormir y otros servicios.

Lamentablemente, con el inicio de la pandemia en marzo, los niños dejaron de acudir al albergue, en donde algunos permanecían hasta un mes, ya que procedían de lugares muy lejanos, como Sayla, a más de 7 horas de camino.

“En el último recorrido que hicimos para llevar alimentos a algunas familias, nos encontramos con dos hermanitos que pastaban sus animales. Ellos nos dijeron que extrañaban el albergue y que además no estaban recibiendo educación. En la mayoría de casos están mucho mejor con nosotros que con sus propios padres por el tema económico. Estos niños me contaron que ese día, su madre solo les había dado de comer maíz con algo de queso”, contó el padre Adrián.

Lo penoso del tema, es que los niños no podrán retornar al albergue, sino hasta el próximo año, si es que la pandemia del coronavirus se aleja. A este albergue llamado de los Sagrados Corazones, lo asisten algunas empresas con los alimentos y algunos bienes que necesitan.

“Estamos pensando mejorar su educación, para que luego de terminar sus estudios, los chicos puedan valerse económicamente, con estudios en carpintería, zapatería, bordados, tejidos y otros, pero necesitamos el apoyo con máquinas, que esperamos que se puedan conseguir”, dijo.    

Pero, así como los niños tienen serios problemas de alimentación y educación, el sacerdote indica que en Cotahuasi y en pueblos aledaños, hay muchos ancianos que están prácticamente abandonados y que no tienen cómo subsistir y sería una buena idea crear un albergue donde se los pueda cobijar y proporcionarles cuidados médicos, alimentación, asistencia, y lo que necesiten.

DATO

El sacerdote dijo que esta campaña, en la que el pueblo se puso de pie, podría ser el inicio para conseguir lo que aún hace falta para apoyar a los más necesitados. El padre Adrián Codevilla es argentino y está en Cotahuasi desde hace 7 años.

Uso de mascarillas en zonas alejadas de la región.

La iglesia Católica ha tenido un rol importante en esta pandemia.

El dinero sirvió para compra de balones de oxígeno y máquinas generadoras de oxígeno.

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