Internacional

En EE. UU. toser ya se considera un acto de amenaza terrorista

2 de abril de 2020

Con la vertiginosa propagación del coronavirus en EE. UU., el país, y sobre todo su costa este, está tomando serias medidas para intentar frenar el avance, entre las que se encuentra el haber acusado a varios ciudadanos de amenaza terrorista por toser intencionadamente sobre otras personas.

Uno de los casos más notorios ha sido el de un ciudadano de Nueva Jersey, George Falcone, que se encontraba la pasada semana haciendo las compras en un supermercado cuando tosió, supuestamente adrede, cerca de una de las empleadas del establecimiento, tras lo que le informó de que tenía coronavirus.

El temerario acto se produjo después de que la empleada le solicitara a Falcone que se alejara tanto de la comida expuesta como de ella, porque estaba demasiado cerca, a lo que el cliente respondió acercándose aún más a ella y tosiendo mientras reía, según explicaron las autoridades.

Como consecuencia, Falcone ha sido acusado de amenaza terrorista en tercer grado y de obstrucción de la ley, concretó el fiscal general del estado de Nueva Jersey, Gurbir Grewal, y se enfrenta a una pena de prisión de hasta 7 años y una multa de 26 000 dólares. «Esto demuestra la aplicación activa de la ley y las medidas que estamos tomando», agregó.

En Pensilvania, un estado vecino de Nueva Jersey, se han visto casos similares, como el de Margaret Cirko, de 35 años, que también la semana pasada decidió empezar a toser sobre alimentos que se hallaban en la sección de panadería y carnicería de un pequeño supermercado en la localidad de Hanover, comida valorada en unos 35 000 dólares que, por precaución, acabó en el cubo de la basura. Cirko supuestamente gritó «tengo el virus, todos os vais a infectar».

Ahora se enfrenta a cargos que incluyen la amenaza del uso de armas de destrucción masiva, amenaza terrorista y desorden público. Durante su comparecencia ante un juez se le impuso el pago de una fianza de 50 000 dólares si quería permanecer en libertad, tras lo que fue trasladada a la cárcel del condado de Luzerne, detallan los medios locales.

Ante la repetición de varios casos, el fiscal general adjunto de EE. UU., Jeffrey Rosen, ha enviado un mensaje interno a los directores de las fuerzas del orden y a los fiscales federales advirtiéndoles de que estén atentos a este tipo de amenazas que podrían propagar aún más el virus. Señaló además que aquellos que expongan al público general o a una persona concreta a la enfermedad podían ser juzgados bajo las leyes federales de terrorismo, ya que el virus se considera un «agente biológico».

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