Arequipa

Claudia Ulloa: la cuentista que empezó escribiendo para concursos

12 de noviembre de 2018
Claudia Ulloa

Ulloa es una cuentista peruana que vive en Noruega. Fue una de las invitadas al Hay Festival Arequipa 2018. Este año relanza su antología de cuentos Pajarito. Dice que empezó escribiendo para concursos, enseña, gusta de la poesía y Los Miserables fue el primer libro que la conmovió.

Por: Jonathan Bárcena C.
Fotos: Jorge Esquivel

Luego de tres años Claudia Ulloa Donoso regresó a Arequipa para participar en el Hay Festival 2018. El mal de altura le da la bienvenida y sorprendida concede la entrevista sosteniendo un mate de coca, que advierte no será el último. La cuentista de 39 años tiene tres libros publicados y en proceso una novela que narrará su viaje a Rumanía a través de un perro. Aquí la entrevista.

– ¿Cómo vencer el miedo de la hoja en blanco?
La hoja en blanco, va seguir estando en blanco hasta que no se escriba. Siempre creo que hay que escribir lo que salga, lo que uno tenga en la cabeza, sin intención de irse por algún género, como novela, poesía, solo empezar a escribir y luego los textos irán tomando forma. Si alguien quiere empezar a escribir es tan simple como que empiece.

– ¿Cómo hacerlo?
A mí me ayudan mucho las lecturas, leer, además que es un ejercicio de palabras, con el tiempo te vas dando cuenta de muchas cosas que no conocías. Escribir también distrae mucho.

– ¿Qué es escribir?
Yo empecé muy chica, sin ninguna intención de ser escritora, pero me gustaba mucho, me gustaba leer. Un libro que me causó mucha impresión fue “Los Miserables” de Víctor Hugo y ahí dije: ‘si un libro puede remover tantas cosas en mí, me pregunté cómo sucede esto’.

– ¿A qué llamas remover?
Yo lloraba cuando leía el libro y yo no sabía de la historia de Francia, es más, tenía 14 años, no sé si lo leí porque me obligaron a leerlo en el colegio o porque lo tenía que leer, o bueno porque apareció en mi casa, no me acuerdo. Lo leí en un momento difícil porque había fallecido mi abuela y creo que fue una mezcla de las dos cosas, de sentir la historia muy triste y al mismo tiempo sentir el dolor y la pérdida personal.

– ¿Qué es lo primero que escribió?
Precisamente, escribía cartas a mi abuela, historias donde mi abuela estaba presente cuando ya no estaba presente. Yo trataba de prolongarle la existencia a través de estas cosas que yo escribía en una especie de diario, era un cuadernito con llave, pero nunca funcionó la llave (risas).

– ¿En qué momento pensaste que podías llegar a ser escritora?
Nunca, eso lo estaba pensando hoy día (sábado), porque esto (Hay Festival) para mí es muy inusual. Creo que lo que cambió fue que mi mamá leía lo que escribía y me dijo que le gustaba, me dio un volante de un concurso para que participe.

– ¿Por qué le diste tus textos a tu mamá?
Mi mamá es lectora, pero todas las mamás son curiosas, te van a revisar tu mochila y se van a encontrar con algo y lo van a abrir. Yo no le di mi cuaderno, ella lo encontró.

– ¿Te molestó esa intromisión?
Sí me fastidió, pero al mismo tiempo, como escribía sobre mi abuela, fue una especie de acercamiento con ella porque también estaba pasando un duelo. Un día llegó con las bases de un concurso y dije bueno, voy a concursar, y me fue bien. Entonces concursé otra vez y fue así. Yo empecé con los concursos, sin querer, y como alguna vez me preguntó un amigo, colega escritor, ¿no será por el sucio dinero? Cuando tuve 18 años gane 2 mil dólares en un concurso de cuento y cómo no vas a querer ganarte un premio. Todo fue muy inconsciente, seguí escribiendo para los concursos, pero a veces te pedían un cuento para una página web y los mandaba.

– ¿Cuándo se dio cuenta que ya era una escritora?
Hay dos cosas, está la escritora o persona que escribe y la persona que escribe y publica. Publiqué por una cuestión de azar, ya vivía en Noruega, estaba planeando hacer muchas cosas que no eran necesariamente publicar y un amigo me animó a publicar, yo no sabía cómo hacerlo. Él me dijo que en el Perú estaban empezando las editoriales independientes, corría el año 2005, me dio dos tarjetas, tomé una, contacté por un email a Álvaro Lazo y le mandé un montón de cuentos con la intención de que se publiquen, él me dijo que sí.

– ¿Cuál fue el primer cuento que publicó?
Fue el cuento de Caretas, de las mil palabras, había un concurso de cuentos para jóvenes que lo organizó la Unión Latina y la Embajada de España, fue precisamente cuando mi mamá empezó a leer mis cosas y notó que tenía interés en la lectura. Era el año 1996, estaba en el colegio todavía. Sucede que no era mi cuento, de hecho era el cuento del señor que está allá (señalando), Alonso Cueto, él escribió una parte del cuento y el reto del concurso era terminar el cuento y así se llamaba el concurso “Terminemos el Cuento”, entonces escribí el final y ese fue el primer concurso y la primera publicación.

– ¿Ahora cuál es la motivación para escribir?
Porque quiero, me nace. Yo trabajo de profesora de español y eso es lo que paga mis facturas, la escritura no.

– Parafraseándote, te diste cuenta que no lo haces por el sucio dinero.
No, claro que no, pero no te voy a negar que si tienes 18 años y te dan 2 mil dólares eres millonaria, y si eres mujer es como que ahh…

– ¿En qué se invirtió ese dinero?
No me acuerdo, creo que me compré una bolsa de dormir y cosas de camping, quería irme de viaje a una montaña, quería hacer el camino inca, que lo hice dos años después.

– ¿Qué temática usas para escribir los cuentos?
Para mí es como lo cotidiano, incluso puedo escribir sobre objetos, sobre un gato, sobre la relación de una persona con un gato, no me interesa mucho escribir sobre una guerra que se dio en tal o cual lugar, podría escribir un cuento sobre este evento, por ejemplo. Hay muchas situaciones que llaman la atención y parto de esas situaciones para construir una ficción.

– ¿Cuál es su mayor referente?
Me gusta mucho la poesía porque la leía en el colegio. Tengo dos escritores, aparte de Víctor Hugo que me abrió la cabeza. Son César Vallejo y Federico García Lorca. La poesía me agarró. Si me preguntas cuál es mi base, creo que sería la poesía con estos dos poetas.

– ¿Por qué no escribir poesía entonces?
No lo sé, cuando escribía un blog hacía una especie de poemas, pero creo que tengo una especie de pudor porque cuando dicen poeta es como algo muy difícil, en una nube, etéreo, pero si dicen escritora o narradora al fin y al cabo todos escribimos y todos somos narradores y me siento más a gusto.

– ¿Y has pensado escribir una novela?
Estoy intentando terminar una, a ver cómo sale.

– ¿Ya tiene nombre?
No, pero es sobre un perrito y la relación de una persona con este animal. Es la historia de un viaje por carretera donde aparece el can, que no tiene nombre, pero es negro.

– ¿La historia se realiza en Perú?
No, es en Rumanía porque me fui allá en un viaje muy espontáneo y me impresionó mucho. Me impactó el viaje y empecé a escribir poco a poco, me di cuenta que no podía ser un cuento, era el comienzo de una novela. Tuve ganas de escribir sobre los perros porque había muchos vagabundos, sueltos y había también atropellados en las vías, para mí visualmente fue demoledor.

– Estar alejada del Perú, te da alguna visión diferente
Claro, exacerba mi identidad porque es allá que me doy cuenta que soy peruana y no soy noruega, que hablo español y no noruego. Allá dicen que los latinos hablamos mucho y siempre cuando terminamos de comer seguimos hablando, es decir, me doy cuenta de esas cosas que uno no se da cuenta porque las hace todo el tiempo.

– ¿Qué sientes cada vez que te dicen latina?
No es un término despectivo, nos ponen a todos en un grupo y no me parece mal porque Latinoamérica somos todos muy parecidos.

– ¿Cómo llegas a Noruega?
Yo vivía en España antes y llegué a Noruega como estudiante, estudié noruego, ciencias políticas, era un programa de un año, pasado ese año no me quería regresar por un novio que tenía allá, entonces me puse a estudiar sociología, prolongué la visa y ahí me fui quedando y hasta ahora sigo allá.

– ¿Le gustaría regresar al Perú?
No te podría dar una respuesta bien concreta porque tengo muchísimas ganas de regresar a veces y otras tengo muchas ganas de volver a ver a mis alumnos, darles clases y al menos yo no puedo planear mucho a largo plazo porque pueden pasar muchas cosas en el camino. A veces pienso que hasta me mudaría a otro país si pudiera o si me atrevo.

– ¿Eso influencia tu manera de escribir?
Sí, por ejemplo, escribo sobre otro paisaje que era desconocido para mí como la nieve, nunca había visto nevar, también el hecho de ver un bosque distinto a nuestros bosques tropicales, empecé a escribir sobre eso inconscientemente.

– ¿Les enseña a escribir a sus alumnos?
No, yo doy clases de lengua, les enseño gramática.

– Alguno de ellos le pidió que le enseñe a escribir
No saben que soy escritora. Me han googleado, lo saben, pero es como muy simple. No me hablan de ello porque no leen o no han visto lo que publico y claro, dentro del salón de clase yo soy profesora, nunca hablo de lo que hago.

– ¿Cuál de los tres libros que publicó es el que más le gusta?
A mí me gustan los tres, los libros son como hijos, entonces yo tengo tres, no tengo de carne y hueso. El primero, “El Pez que aprendió a caminar”, lo vas a querer porque es el primero; el segundo sería el hijo medio descuidado, el flojito, el que no se peina bien, pero también le tienes cariño, ese se llama “Séptima Madrugada”, que salió de un blog, cuando veo ese libro tengo ganas de cambiar muchas cosas, pero ya está hecho pues; y el tercer libro es este último que fue publicado en el 2015 que se llama Pajarito, es como el hijo aplicado, el que viaja, el que tiene varios trajes. Les tengo cariño a los tres, pero de distinta forma.

– Y esta novela que está escribiendo, ¿qué sería?
No sé, no me he puesto a pensar. Ya lo veré cuando tome forma.

– ¿Falta mucho para que alumbre a este nuevo hijo?
Lo bueno de la escritura es que una puede decidir el parto. Yo quiero terminarlo quizás en el siguiente semestre.

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