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La casona del obispo Goyeneche

18 de noviembre de 2018

En el siglo XVIII entre la esquina de la calle Palacio Viejo con La Merced, el arquitecto Gaspar Báez edificó la casona donde hoy funciona el Banco Central de Reserva en Arequipa, pero esta casona ha pertenecido en un principio al obispo José Sebastián de Goyeneche y Barreda.

Por: Paúl Flores R.

La historia de Arequipa cuenta que este edificio fue construido encima de las ruinas de un antiguo palacete, por eso, se llamó a esa calle Palacio Viejo, mientras que el nombre de La Merced se debía al convento de los mercedarios y a la iglesia del mismo nombre.

La construcción del palacete fue en 1558 por Bernardino del Ávila, sin embargo el terremoto de 1782 dañó considerablemente su estructura. A pesar de tener daños estructurales, fue comprado por Juan de Goyeneche Aguerrevere, quien la restaura y sirva de residencia para su familia, entre los que se encontraba el obispo José Sebastián de Goyeneche y Barreda.

Haciendo un pequeño resumen de la vida de Juan de Goyeneche Aguerrevere, era español y llegó a Arequipa en el siglo XVIII, se dedicó a la actividad comercial. Además se convirtió en acaudalado hacendado y minero.
También fue general de la milicia española en la zona sur del Virreinato, apoyando en la represión del movimiento Túpac Amaru. Asimismo fue alcalde en 1786 y juez en nuestra ciudad, se casó con María Josefa de Barreda y Benavides, con la que tuvo 5 hijos, entre ellos el obispo de Arequipa.

Años más tarde, el hijo de Juan de Goyeneche Aguerrevere, José Sebastián de Goyeneche y Barreda, en 1818 encarga a Lucas Poblete, famoso constructor de la época por diseñar la Catedral de Arequipa, a que le ayude a reconstruir la casona adquirida por su padre.

La reconstrucción comenzó en 1837 y terminó en 1840. En esta casona el obispo de Arequipa vivió hasta ese año y luego pasó a ser arzobispo de Lima y primado del Perú. En esa época la casona pasó a ser una de las más importantes residencias de Arequipa.

La remodelación trajo varias cosas, destacando amplios patios, un juego de columnas en la fachada y un pórtico y zaguán. El interior está formado por salones de grandes bóveda, además, alberga aún pinturas coloniales de la Escuela Cusqueña, artísticos enrejados, imágenes sacras talladas en madera, así como antiguos retratos de la familia Goyeneche.

Actualmente esta casona se encuentra en manos del Banco Central de Reserva del Perú, manteniéndola intacta, según los trabajos hechos por Lucas Poblete.

Goyeneche comenzó su carrera pública con el modesto título de sustituto de la cátedra de prima de Teología de la Universidad de San Marcos y se recibió de abogado en la Audiencia de Lima el 16 de octubre de 1807. Nombrado enseguida asesor del Tribunal del Consulado (5 de febrero de 1807), asesor del Tribunal de Minería (22 de abril de 1807) y abogado defensor de pobres en causas criminales, desempeñando todos estos oficios con gran celo.

En este mismo año de 1807 abrazó Goyeneche el estado sacerdotal y regresó a Arequipa. El obispo electo de Santa Cruz de la Sierra, Francisco Javier de Aldazábal, le nombró examinador sinodal de aquel obispado y su consultor de Cámara (11 de mayo de 1808).

El obispo Goyeneche asumió este cargo el año de 1817, en una época complicada para el virreinato español, pues ya se estaba dando la independencia del Perú, por lo que durante un tiempo fue el único representante de la iglesia con este cargo.

Debido a esto dirigía sus cánticos o preces al papa León XII, para que se reanuden las relaciones con la Santa Sede con el nuevo gobierno peruano y lograr atender las necesidades de los sacerdotes.

Falleció en Lima el 19 de febrero de 1872 y fue sepultado en la Catedral de Lima. A pesar de esto en su testamento donó una gran cantidad de dinero para la construcción del hospital Goyeneche, primero este dinero fue incautado por el gobierno peruano para financiar la guerra con Chile, pero gracias a los sobrinos del obispo, el Conde de Guaqui, la Duquesa de Goyeneche, los duques de Gamio y don José Sebastián de Goyeneche y Gamio, construyeron este hospital.

Según el historiador Juan Guillermo Carpio Muñoz, la casa del obispo Goyeneche es una de las más importantes de Arequipa, en especial de la calle La Merced, pues aún mantiene viva la imagen de la familia Goyeneche.
“Es una calle importante para Arequipa debido a que alberga este edificio y justo se encuentra en la esquina con Palacio Viejo”, señaló el historiador.

Resaltó que durante la época que vivía el obispo esta calle no tenía mucha importancia, pues se encontraba cerrada en su última cuadra, que al final se unió con el Boulevard Parra, y que cobró mayor importancia cuando llegó el ferrocarril a nuestra ciudad.

“Antes la calle de ingreso y salida de Arequipa era el puente Bolognesi, hay que recordar que por esta vía ingresó Simón Bolívar a nuestra ciudad, pero una vez llegado el ferrocarril asumió mayor importancia la calle La Merced y cobró aún mayor importancia las casas edificadas en esta calle”, informó.

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