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Los agraciados pasos de Collín y Miguel

La discapacidad no es sinónimo de incapacidad, por lo tanto, haber nacido con síndrome de Down no es un impedimento para desarrollar las habilidades y mucho menos cumplir los sueños. Quienes lo padecen solo necesitan de amor y de dedicación de su familia como el mejor aliciente para cultivar sus habilidades con pasión y disciplina, desafiando así sus propios límites.

16 de abril de 2018

La discapacidad no es sinónimo de incapacidad, por lo tanto, haber nacido con síndrome de Down no es un impedimento para desarrollar las habilidades y mucho menos cumplir los sueños. Quienes lo padecen solo necesitan de amor y de dedicación de su familia como el mejor aliciente para cultivar sus habilidades con pasión y disciplina, desafiando así sus propios límites.

Por: Paola Gómez R.

Collín Alejo Luna de 20 años de edad y Miguel Arturo Huaynasi García de 24 años, han demostrado que tienen una perseverancia de hierro. El síndrome de Down no ha sido obstáculo para que se roben los aplausos de la gente y le saquen brillo a la pista de baile en cada presentación, apoderándose del corazón de los presentes con la ternura de cada uno de sus agraciados pasos.

Ambos son admirables porque con espíritu guerrero le han hecho frente a las adversidades de la vida y no han claudicado a pesar de los múltiples tratamientos a los que han sido sometidos, ni tampoco los amedrentó la ignorancia de algunas personas que todavía guardan muchos mitos alrededor del síndrome. Sus historias, son crónicas de superación y constancia.

VOCACIÓN DESDE LOS 3 AÑOS

Betty Luna Cáceres es la mamá de Collín, quien nació con síndrome de Down moderado. Es la menor de seis hermanos, quienes siempre la adoran y miman. Betty tuvo un embarazo tranquilo aunque hubo algunas complicaciones en el parto, no obstante, a los tres meses desde que dio a luz, recién le dieron la noticia que Collín era una niña especial.

El amor de su esposo la ayudó a sobrellevar esta primera impresión de sorpresa, y ambos con mucha paciencia la educaron como una niña normal. Siempre se ha caracterizado por ser educada, amable y colaboradora, asegura su madre, quien destaca la ayuda de Collín en los quehaceres y limpieza del hogar, aun cuando no está obligada a realizarlos.

Estudió en Unámonos, una institución encargada de educar a estos pequeños ángeles nacidos en la ciudad del Misti. Allí aprendió gimnasia rítmica, manualidades, a escribir y más. El horario de trabajo era de 08:30 a 13:20 horas, por lo que tenía la tarde libre para jugar con sus dos mascotas, una gata y un perro a quienes quiere y cuida como tesoros.

Viendo la televisión, que es otra de las cosas que más gusta a Collín, aprendió a bailar a los tres años, y con el paso de los años perfeccionó la marinera. Ella tiene un arma adicional en sus presentaciones: la coquetería que impone al ritmo de sus caderas, y se luce en cada baile como si fuera el último, porque vive la vida como debe ser, sin limitaciones.

“Para mí es una niña normal. Bueno, ahora una señorita normal, incluso tiene habilidades que yo no tengo, porque ella baila muy bonito, mejor que todos sus hermanos. Para mí es un regalo de Dios y estaremos juntas hasta que Dios decida separarnos”, indicó Betty entre lágrimas de alegría, orgullosa de ver todo lo que logró la más pequeña de sus hijas.

UN MAESTRO INTERNACIONAL

Quien también nos demuestra que no hay nada imposible de lograr si se lleva como bandera a la voluntad es Miguel Arturo Huaynasi García, quien destaca además del baile en disciplinas deportivas en el país y a nivel internacional. A sus cortos 24 años, es quien ha llevado las mayores alegrías a casa, destacó su madre Juana García Quispe.

Estudia actualmente en Unámonos, pero también practica atletismo, lanzamiento de boches y el ajedrez en un centro particular. Pero además perfecciona sus dotes de baile en una escuela de marinera. “Cuando está en casa nunca está sentado, sino está barriendo, está tejiendo porque es otra cosa que hace bien, le gusta hacernos chalinas”, mencionó.

Y como si esto no fuera ya sorprendente hace un par de años participó en los Juegos Panamericanos trayendo consigo dos medallas, una de oro y otra de bronce. “Soy un maestro internacional”, dice claramente y cada expresión suya es una alegría para el corazón de su madre que no oculta el orgullo y felicidad ante la brillante actuación de su hijo.

SÍNDROME DE DOWN

Hay que aclarar que el síndrome de Down no es una enfermedad, sino una alteración genética que se produce por la presencia de un cromosoma extra (el cromosoma es la estructura que contiene el ADN) o una parte de él, explicó la doctora Yuli Chávez.

Esta alteración congénita se produce de forma espontánea, sin que exista una causa aparente sobre la que se pueda actuar para impedirlo. Se produce en todas las etnias, en todos los países, con una incidencia de una por cada 700 concepciones en el mundo. Únicamente se ha demostrado un factor de riesgo, la edad materna y, de manera muy excepcional, un 1% de los casos se produce por herencia de los progenitores.

El síndrome de Down no es una enfermedad y por tanto no puede curarse. Es una alteración en el equilibrio genético que altera el funcionamiento normal del organismo, ocasionando un desarrollo más lento. Sin embargo, las habilidades y destrezas de quien lo tiene no dependerán únicamente de los factores genéticos, sino también de la estimulación y apoyo que reciba desde su nacimiento. Esta estimulación, que se conoce como atención temprana, es la única terapia que ha demostrado ser efectiva.

Cabe destacar que los avances en la investigación, así como la prevención de los problemas médicos asociados al síndrome de Down, han logrado que las personas con trisomía 21 hayan alcanzado una esperanza media de vida actual de 60 años, y continúa aumentando al igual que en el resto de la población.

INTEGRACIÓN

La Gerencia Regional de Desarrollo e Inclusión Social del Gobierno Regional de Arequipa, creada durante la actual gestión regional, viene desarrollando con éxito acciones para promover la inclusión social e igualdad de oportunidades de personas con habilidades diferentes. Precisamente en uno de los talleres promovidos por esta institución, Collín y Miguel coincidieron.

La gerenta de Desarrollo e Inclusión Social, Vilma Gonzales, quien hace unos días participó de una emotiva ceremonia con motivo de los tres años de creación del área, destacó los logros alcanzados en este tiempo, e invitó a Collín y Miguel a lucirse al son de marinera. Ambos con finos movimientos y sin perder la alegría lograron que los presentes estallaran en aplausos.

Gonzales anotó que la subgerencia de Personas con Discapacidad encargada de fomentar la cultura de inserción laboral de las personas, continuará con mayor énfasis la labor desarrollando una serie de eventos de capacitación en coordinación con diferentes instituciones.

UN DÍA ESPECIAL

Cada 21 de marzo se celebra en Perú el “Día Mundial del Síndrome de Down”, y debe llevarnos a reflexionar sobre el prejuicio social que aún existe contra quienes lo tienen. El síndrome de Down no distingue raza, sexo, color, religión, origen geográfico o nivel económico, a cualquiera nos puede tocar vivir o relacionarnos con uno de estos angelitos, así que es incomprensible discriminar a lo que se ve por fuera sin tener en cuenta lo que en realidad una persona vale por dentro.

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