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Freed Villalobos, el deportista que venció a la adversidad

10 de octubre de 2019
Freed Villalobos padece de ceguera, pero se hizo abogado y ganó una medalla en Lima 2019.

Este año Freed Villalobos Corrales participó por primera vez en unos Juegos Parapanamericanos, los de Lima 2019, y le fue bien. Ganó la medalla de bronce en judo adaptado. Arequipeño de nacimiento, con discapacidad visual desde que tiene uso de razón, no se amilanó frente a la vida y, en este largo camino, puso a prueba, quizá una de sus mayores virtudes, la perseverancia ante la adversidad. Esta es su historia.

Por: Gustavo Callapiña D.

Antero Freed Villalobos Corrales es uno de los deportistas que logró ganar la medalla de bronce en el deporte de judo adaptado en la categoría 81 kilos, de los Juegos Parapanamericanos Lima 2019. A los 28 años, y en su primera participación en esta justa deportiva, venció al norteamericano Nathan Ostergaard en el Polideportivo 2 de la Villa Deportiva Nacional. Con su triunfo, Perú logró acumular 15 medallas en distintos deportes. Su victoria la obtuvo el pasado 25 de agosto, sin embargo el recorrido para llegar a ese momento comenzó mucho antes, desde que nació.

Era la década de 1990. El pequeño Freed Villalobos nacía y uno de los primeros diagnósticos de los médicos fue alarmante. Tenía “catarata congénita con glaucoma”. La vida por delante se ponía difícil. Este mal compromete la visión, lo que significaba que no podría ver. Y si esto complicaba las cosas, la respuesta fue mucho más contundente.

“He aprendido que los límites te los pones tú mismo”, nos dice Freed, el ahora medallista peruano. Sí, es cierto, el camino no fue fácil, pero supo adaptarse a la vida que, a los cinco años, se enteró que llevaría: no podría ver, pero sí realizar todas las demás cosas como cualquier persona.

Ganó esta presea luego de vencer a un norteamericano.

LA PRUEBA EN EL CAMINO
El apoyo familiar con el que contó fue fundamental para poder continuar sus estudios primarios, secundarios y universitarios. Procesar, ya desde pequeño que tendría discapacidad visual, le ayudó en cierta medida. Hoy a sus 28 años recuerda que cuando tenía 15 o 16 años, y era un adolescente, en algunas ocasiones renegaba de la vida.

“Mi discapacidad me hizo renegar un poco de la vida, sin embargo me di cuenta que esta me iba a acompañar como una fiel amiga por siempre, entonces era mejor aceptarla, convivir con ella y entenderla”, cuenta. Quizá este fue uno de los momentos claves de su vida. Aceptar la realidad, y echar para adelante. Luchar por hacer lo que él quería hacer.

Así fue. Tenía deseos de ser profesional, de estudiar algo, y con el apoyo de su padre decidió estudiar derecho.

Si ya de niño le gustaba la natación, cuando estuvo en la universidad lo apasionó el judo.

La Facultad de Derecho de la Universidad Católica San Pablo en Arequipa, en la que estudiaba le pedía como requisito para culminar su carrera llevar cursos extracurriculares. Uno de ellos era el taller de judo. Se decidió por ello, y comenzó a practicarlo, primero como un hobbie sin esperar practicarlo profesionalmente.

El 2018 la Federación de Deportistas inició el fomento del judo adaptado a nivel nacional, con la finalidad de buscar deportistas que participen en los Parapanamericanos de Lima 2019. Luego de una convocatoria, uno de los elegidos fue Villalobos.

En febrero de este año el deportista arequipeño inició su preparación en Lima acompañado de nutricionistas, psicólogos, entrenadores. Por las mañanas, el entrenamiento era netamente deportivo. Abdominales, sentadillas, planchas, etc. Por las tardes se abordaba el aspecto técnico, para perfeccionar las entradas con las cuales derribaría al contrincante, entre otras.

Todo el tiempo previo a su participación en la justa tenía tres motivaciones en mente: su familia, él mismo, y todos los peruanos. Hasta que llegó el día, el 25 de agosto, cuando se impuso por 10-0 al estadounidense Nathan Ostergaard.

 

LOS RECUERDOS
El papa de Freed recuerda, en un vídeo grabado por la Universidad Católica San Pablo, que cuando su hijo era pequeño, algunas personas, le dijeron que las personas ciegas no servían para tener una profesión, sino únicamente para realizar masajes. Y su hijo les demostró que no, que el “límite se los ponía él”.

“Con su constancia y perseverancia nos ha demostrado desde que tiene uso de razón de que su discapacidad no es una incapacidad, y que ha vencido esta situación y lo seguirá haciendo para lograr muchas cosas más”, relata Antero, su padre.

Freed Villalobos participó por primera vez en estos juegos.

LA FE, SIEMPRE LA FE
Si hay algo que siempre caracteriza a la gran mayoría de personas es creer en algo. En este caso, no hay excepción. Criado en una familia católica, los Villalobos – Corrales siempre han confiado en Dios.

Desde pequeño Freed junto a sus padres y hermanos acude a misa. Hoy a sus 28 años el medallista arequipeño no lo hace con mucha frecuencia, sin embargo, mantiene una cábala que le hizo a su abuela, antes de que esta muera.

“La única cábala que tengo, y que le hice como promesa a mi abuela, es llevar una cruz siempre a todo lado, la que solo me la quito cuando voy a competir”, revela.

Con Dios lo une un vínculo personal. Por las noches se arrodilla para rezar, y le pide que le dé fortaleza e ímpetu para seguir adelante.

LO QUE SIGUE
Lograr un triunfo, o una medalla en este caso, te motiva a seguir por más. Así lo hará el protagonista de esta historia. El próximo 11 de octubre, nos dice, su padre, durante el encuentro amistoso, entre Perú y Uruguay, los medallistas de los Parapanamericanos Lima 2019 recibirán un reconocimiento. Luego de ello la carrera continúa, en enero del 2020, Freed Villalobos, participará en un Open abierto en Canadá, y después en abril, en un campeonato en Inglaterra. Busca con ello subir su puntaje en el ranking mundial y llegar como mínimo a 115 puntos que le permitan ir a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Actualmente tiene 57 puntos, y va en busca de los restantes para lograr la meta, y seguir trayendo alegrías al Perú, y demostrando que da batalla a la adversidad de la vida.

Se preparó con mucha disciplina. Ahora su objetivo es Tokio 2020.

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