Arequipa

«Fujimori parece muy japonés, muy rígido, pero es el criollo perfecto»

11 de noviembre de 2019

Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Uno fue presidente del Perú y el otro el asesor tras la sombra, que dominaron el país durante la década de 1990. Jochamowitz, periodista peruano, escribió dos libros sobre estos personajes. De ellos, la actualidad política, el fujimorismo ahora y más hablamos en esta entrevista.

Por: Gustavo Callapiña Díaz

– Sin querer o queriendo haz escrito sobre dos apersonas poderosas en el Perú en los 90. ¿Te interesa por algo particular escribir sobre ellos?

Cada uno fue por razones diferentes. En el caso de Fujimori fue porque quise, ese sí fue voluntariamente, el otro (de Montesinos) porque me lo pidieron. El Comercio me contrató para que lo escriba. Siempre que me plantean una cosa así (escribir por encargo) mi primera impresión es “no, no lo quiero hacer”, pero después digo sería una cobardía si no lo hago, después me voy a arrepentir.

– A ti te interesa el tema del poder. ¿Quién tiene el poder en el Perú?
Es como en los juegos infantiles en los que se jugaba con un pañuelo, alguien lo lleva y tiene que hacer algo: correr, cantar, etc.; y normalmente nadie quiere llevarlo, pero en el poder todos lo quieren llevar excepto en los últimos tiempos en que hay tantos (políticos) que han terminado presos, y entonces tenemos el primer presidente que quiere dejar el poder que es Vizcarra.

– Quiere irse pero con una aprobación alta, manteniendo su capital político

Se quiere ir porque no tiene partido, no tiene programa, no tiene nada, y se da cuenta que tiene solo el poder. Sospecho que va terminar con una aprobación aceptable, pero no con estos índices actuales. Ahora Vizcarra quiere volver, de eso no me cabe ninguna duda, el tema es que él quisiera volver en mejores condiciones, con un partido, por ejemplo, que es lo mínimo, tener su gente en el Parlamento con unas ideas compartidas.

– Vizcarra es un político que tuvo un inicio tranquilo como presidente, y después como que devolvía los golpes que le daban desde el Congreso.

Es un político sobrio, no es altisonante ni es agresivo, no lo es. Es un señor ingeniero de provincia, ordenado, tranquilo felizmente; porque si siendo así lo tachan de dictador chavista y mil cosas imagínate si fuera un tipo con facilidad de palabra, que hiciera figuras retóricas, lo considerarían un ultra demagogo. Es el político más sobrio que tenemos en la presidencia desde hace muchos años.

– Y ya no tiene a quien responder esos embates…

Ya no necesita al Congreso, tiene elecciones en unos meses.

– ¿Cómo imaginas a este Congreso que viene?
Malo como todos. Muy fraccionado, por lo que no van a poder casi tomar decisiones, no van a poder reunir votos. Sospecho que va ser tan fraccionado, con partidos tan pequeños que me temo que va ser inoperante en el año que va estar. Me parece, ahora, de repente no es así.

– Después del cierre del Congreso, ¿está habiendo una desarticulación del fujimorismo?

No creo. Nadie liquida algo que te pueda ser útil aunque ya haya muerto técnicamente siempre te queda la esperanza. Keiko está en la cárcel, no se sabe bien con qué ánimo va a salir. Si va hacer política o va salir a su casa. Ella va a decir que va a cuidar a sus hijas y recuperar su vida familiar, pero ¿es verdad o no? No lo sabemos. Lo que sí creo que el fujimorismo ha sido tan incompetente. Lo último que es el cierre del Congreso ellos se lo buscaron, pelearon para que lo cierren. Yo sospechaba que (la disolución del Parlamento) iba a ser mucho más fuerte. Que se iban a atrincherar, que iban a dormir allí en el Congreso y que los iban a sacar con bombas lacrimógenas para que se cumpla el sueño ese del “golpe de estado”, pero no, ni siquiera eso. Se fueron a dormir a sus casas y a la mañana siguiente no los dejaron entrar.

– El libro sobre Vladimiro Montesinos narra un poco la vida de este personaje que en los 90 detentó el poder político a sus anchas. Controlaba a congresistas, hasta el propio Fujimori y dijiste en otra entrevista que reflejaba el Perú de esos años. ¿Quién representa el Perú de ahora?

Sucede que para ver esas cosas se necesita de perspectiva y tiempo. De repente en la próxima década vamos a ver claramente quién representaba este Perú de hoy que está en desarrollo. A mí me gustaría que fuera Vizcarra, yo me siento cercano a Vizcarra, aunque muy desconfiado, porque todas las veces que he votado siempre ha sido desastroso el resultado, han terminado presos, pero Vizcarra creo que es una fuerza positiva dentro de todo nuestro cáncer político, es un factor sano, pero de repente no va a tener el tiempo suficiente para convertirse en un personaje que cubra toda una década, creo que ha sido un personaje de transición que llenó un vacío, pero que después sigue el juego.

– Haz comentado que quisieras escribir un libro acerca de la relación entre Fujimori y Montesinos, y que nunca podrás hacerlo por falta de fuentes. ¿Qué pudo haber tenido Vladimiro para controlar a Fujimori?

Eso es lo que no sabemos. Yo a priori diría que son dos factores que me parece que pueden haber jugado uno por cada lado. Por el lado de Montesinos una habilidad intuitiva, psicológica; que era bien fácil de dar confianza. Hay gente que tiene esa habilidad, que pueden parecer sobones y quizás no lo son, sino que se cuidan y tienen el equilibrio de las relaciones sociales, que saben en qué momento decir tal cosa y en qué momento no. Y del lado de Fujimori una afinidad espiritual o cultural con Montesinos, o lo peor de él. Le gusta el secreto, el arreglo por lo bajo. Fujimori parece muy japonés, muy rígido, pero es un criollazo, y su mayor cualidad como criollo es que no lo parece, o sea es el criollo perfecto. Tal vez son esos dos factores pero es más complicado.

– Montesinos era una persona que tenía una afición a grabar y registrar todo. ¿Es normal eso en una persona?
Ese es un rasgo del carácter de él. En el fondo no era violento, obtenía su poder no tanto de la violencia como en otras épocas de torturas y haciendo desaparecer a la gente, sino con la información y sobornando. Digamos que era un poder corrupto blando, suave: “Te doy plata y si no, te amenazo con información que yo tengo”. Esas eran sus herramientas.

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