Arequipa

Generaciones rotas por la violencia

26 de enero de 2020

Los niños son las víctimas silenciosas de la violencia de género, un problema colateral que intenta ser atendido prioritariamente por el Estado peruano a través de la Udavit, instancia del Ministerio Público que despliega un equipo multidisciplinario para identificar y atender a los menores cuyos padres asesinaron a sus madres.

Por: Mariela Zuni M.

En Arequipa entre los años 2008 al 2019 fueron asesinadas 93 mujeres por su condición de tal. Es la segunda región con más muertes por feminicidio después de Lima que maneja una sangrienta cifra de 394 víctimas.
El rastro de la sangre derramada por la violencia no termina con la misma muerte, tiñe también a las generaciones que repentinamente necesitan ser cobijadas con el afecto de sus abuelas que, a una avanzada edad, vuelven a ser madres.
Cuando hablamos de feminicidios, muchas veces nos limitamos a pensar en la mujer que perdió su vida en manos de un hombre violento y no en sus hijos. Se vuelven así en las víctimas colaterales de madres muertas por sus esposos o exparejas. Muchos menores de edad que requieren de asistencia económica, social y psicológica.
¿Quién se hace cargo?
Entre los años 2018 y 2019 la Unidad Distrital de Víctimas y Testigos (Udavit) del Ministerio Público – Distrito Fiscal Arequipa, identificó 15 casos de menores cuyas madres fueron víctimas de feminicidio.
La coordinadora de la citada unidad, María Graciela Yato López, manifestó que Udavit despliega un equipo multidisciplinario para identificar y ubicar a los menores que han quedado desprotegidos, luego según lo que determine el fiscal, se los asisten social, psicológica y legalmente, hasta que finalice el proceso.
Solo en el 2020 ya se han abierto cuatro carpetas de hijos de víctimas de feminicidio. El caso de Marisol Huaraya (27), asesinada por su pareja Digber Álvarez Vera (28) la madrugada del martes 7 de enero en Quequeña. La mujer tenía dos hijos, el menor de 3 años presente al momento del crimen y una hija, de otro compromiso, que está al cuidado de su progenitor.
La Udavit hizo entrega del menor a sus abuelos maternos que viven en Sicuani (Cusco), quienes se comprometieron a su manutención con ayuda de una nuera. El seguimiento correrá por parte de la Udavit de ese distrito fiscal. La autoridad aún no ubica a la otra menor que había viajado por vacaciones al lado de su padre, quien trabaja también en Cusco.
La segunda víctima es Rosa Angelina Miranda Grados (38). Ella fue encontrada muerta en su vivienda en sector 7 en el poblado San Isidro, del distrito Bella Unión en la provincia de Caravelí, el 14 de enero. La mujer tenía dos hijos, uno menor de edad y otro de 21 años. En este caso trascendió que el niño vivirá en Arequipa con su hermano mayor, a quien se le entregará la custodia legal.
La coordinadora de la Udavit explica que la atención de estos primeros casos del año y de los otros 15 registrados entre el 2018 y 2019, reciben un seguimiento continuo, principalmente para dar el soporte psicológico a los menores, algunos presentes en la escena del crimen. En casos excepcionales los menores también son derivados a un Centro Especializado de Salud Mental, debido a que necesitan medicarse bajo el seguimiento de un psiquiatra.
ASISTENCIA ECONÓMICA
El drama después de la muerte es más triste y complejo. Se refleja en los hijos de la violencia y en las familias de las víctimas, que son quienes principalmente asisten a los menores huérfanos.
Pero esas familias rotas desde el presente año contarán con un soporte económico del Estado. El Gobierno aprobó el Decreto de Urgencia N° 005-2020, que establece la asistencia económica para garantizar la protección y el desarrollo integral de las víctimas indirectas de los feminicidios destinando S/ 4,3 millones.
Los hijos de las víctimas de feminicidio recibirán asistencia económica del Estado hasta que culminen sus estudios superiores, además del soporte psicológico durante este tiempo.
La asistencia económica será alrededor de los 300 soles con los que se espera se cubran las necesidades básicas de cada víctima. El monto será administrado por las personas que se hagan cargo de los niños y adolescentes, que, en la mayoría de los casos, son las abuelas maternas. El dinero será destinado también a las personas con discapacidad que estaban al cuidado de estas mujeres asesinadas.
Para María Yato, esta política del Estado permitirá que familias de escasos recursos, como las de Marisol Huaraya, que vive el Cusco, puedan darle calidad de vida al menor bajo su custodia, entendiendo que los abuelos son de edad y viven en un distrito rural. Asimismo, el Gobierno deberá supervisar que la subvención sea usada adecuadamente.
Comentó que tras los hechos de violencia muchas abuelas maternas son las que asumen el cuidado de los huérfanos. Por ello con esta subvención verán aliviada en algo esa responsabilidad que llega a su avanzada edad.
ATENCIÓN A VÍCTIMAS Y TESTIGOS
El equipo de profesionales que componen la Unidad Distrital de Víctimas y Testigos (Udavit) del Ministerio Público – Distrito Fiscal Arequipa supervisó más de 2 mil casos entre víctimas y testigos de diversos delitos en 2019.
La coordinadora de la citada unidad, María Graciela Yato López, manifestó que Udavit supervisa las medidas de protección que el fiscal determina para las víctimas y testigos de procesos con factores de riesgo que no solo afectan la integridad física y emocional de estos, sino que pueden interferir en el desarrollo normal del proceso desde su inicio hasta el final.
La Udavit del Ministerio Público es un órgano de apoyo que asume un rol importante con la implementación del Nuevo Código Procesal Penal, desde 2008 en Arequipa: brinda asistencia legal, psicológica y social a favor de las víctimas y testigos de distintas edades, niños y adultos.
Los casos más frecuentes son de violación sexual, violencia familiar y trata de personas, en ese orden con mayor incidencia en Arequipa, seguido de robo agravado, lesiones, entre otros.
Yato López indicó que en 2019 fueron más de 2 mil víctimas y testigos atendidos en todo el Distrito Fiscal Arequipa, solo en la provincia 500 aproximadamente. Se les brindó asistencia legal, social y psicológica, a cargo de un equipo multidisciplinario.
Cabe destacar que la Udavit también protege a las víctimas de trata de personas. En total 70 mujeres, el 90% menores de edad, siendo en su mayoría captadas de la sierra y selva para “trabajos” en night club y bares de las zonas de minería informal.
La unidad efectúa seguimiento a las medidas de protección impuestas por el fiscal del caso para aquellos testigos que forman parte de un proceso como “Testigos con código de reserva” que consiste en ocultar su identidad desde el inicio del juicio hasta su final.
En Arequipa la Udavit trabaja con un personal reducido para atender la carga enorme de casos que son derivados de las fiscalías. En algunos casos con apenas un psicólogo para toda una provincia, pero, como señaló Yato López, el compromiso de los profesionales está por encima de las dificultades presupuestales, pues la responsabilidad es enorme con la población vulnerable como lo son las víctimas de violencia de los delitos.

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