Entrevistas

Gonzalo Banda: «Martín Vizcarra es el presidente de un país en cuidados intensivos»

8 de agosto de 2020

Entrevista a Gonzalo Banda, analista político y docente universitario.

En medio de una crisis política sin precedentes y tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, el ingeniero civil Martín Alberto Vizcarra Cornejo asumió la presidencia del Perú, el 23 de marzo de 2018. Su gobierno estuvo marcado desde el principio por una abierta confrontación con el Legislativo. El obstruccionismo de la bancada de Fuerza Popular terminó con la disolución del Congreso, lo que generó otra tormenta e incertidumbre política. Vizcarra apagó el incendio y convocó a nuevas elecciones de congresistas.  

En enero de 2020 el Perú eligió a un nuevo parlamento el cual la madrugada del martes 04 de agosto negó la confianza al Gabinete presidido por Pedro Cateriano, ello en el escenario de una crisis sanitaria por el repunte de contagios y fallecidos.  

En esta nueva coyuntura política que le toca afrontar a Martín Vizcarra, el analista político y docente universitario, Gonzalo Banda Lazarte, realiza un análisis sobre el papel del gobernante de un país que, en un corto periodo de tiempo ya ingresó en varias ocasiones a la unidad de cuidados intensivos, crisis tras crisis.  

Nos encontramos frente a una nueva confrontación entre dos poderes del Estado  

Es la primera vez en la vigencia de la Constitución del 93 que se le niega la confianza a un Gabinete que la pide por primera vez. Es un hecho histórico que ni en gobiernos con baja popularidad, como en los últimos años de Alejandro Toledo o de Ollanta Humala, habíamos tenido este tipo de crispaciones. Incluso en los últimos momentos de Pedro Pablo Kuczynski, cuando pide una cuestión de confianza no tuvo ninguna negación en su primer Gabinete.  

Creíamos que las reglas democráticas iban a hacer que no hubiera mucha negociación política y que la confianza cayera con una fuerza de gravedad que terminara precipitando los hechos por la emergencia.  

¿Qué nos llevó a ello?  

Es cierto que el Ejecutivo ha cometido varios errores al ir con un discurso enérgico pro-empresarial, desapegado al tema de la pandemia y atento a la reactivación económica. Su mensaje no tiende puentes con bancadas que puedan haber apoyado al Gobierno, con algunos rivales que hacían énfasis en la reforma universitaria, tema que dio sentado y no incluyó en la agenda.  

En el Congreso hay gente que te va apoyar porque tiene algún interés noble como la reforma universitaria, la lucha contra la corrupción, y en el mensaje de Pedro Cateriano no lo escuché. Es un premier que asistió al parlamento sin haber medido sus respaldos políticos y sin intentar reforzar esos respaldos de Vizcarra.  

Evidentemente hay grupos dentro del Congreso que funcionan como satélite de alguna universidad y desafían a la reforma universitaria, pidiendo negociar la salida del ministro de Educación.  

¿Cuál es el panorama político del presidente?  

Estamos hablando de un gobierno débil que no tiene Congreso. Uno de los graves errores de Vizcarra fue creer que la política nacional funcionaba como la subnacional, porque el viene de la región, donde puede controlar y terne importante representación, sin embargo, eso lo hizo enfrentar su último año sin haber postulado congresistas para ser elegidos este año de transición, eso fue muy ingenuo, creer que podía gobernar sin Congreso.  

Sin defensa en el parlamento el presidente es huérfano, es una crítica que hay que hacer. Vizcarra fue líder de la lucha contra la corrupción, pero no supo entender que gobernaría en medio de una batalla.  

Con un escenario político y sanitario caótico necesita no solo expertos, sino gente que pueda forjar alianzas y reivindicar la figura del presidente, un hombre con experiencia. No como Cateriano, que va a la batalla con un ministro de Educación cuestionado, un ministro de Trabajo sin experiencia política, cuestión casi indefendible.  

¿Vizcarra es el presidente de las crisis?  

Diría el presidente de UCI (Unidad de Cuidados Intensivos). Cada cierto tiempo ha tenido que meter al país en una UCI, y allí lamentablemente el Perú no tiene un buen respirador o un médico urgencista preparado, sin maquinaria ni estructura el Estado no va funcionar bien. No tiene doctores intensivistas, es decir, políticos dispuestos al diálogo capases de atender urgencias y tomar buenas decisiones. No cuenta con los recursos necesarios, las medicinas y la manera de entender las necesidades del pueblo y dar un remedio que lo cure, porque hasta el momento no ha dado buen diagnóstico a problemas como la informalidad, transporte público, comercio ambulatorio, y sigue empecinado en cuarentenas ridículas.  

En una UCI el Perú habría muerto. Está dando medicamentos que no funcionan y una cuarentena sin rastreo o identificación de casos y sin cercos epidemiológicos no funciona. Pero seguimos insistiendo.  

El paciente no se ha muerto, pero tienen un pronóstico reservado.  

El mandatario debería seguir rodeándose de gente de su entorno o buscar nuevos aires  

Creo que él se está arrepintiendo de haber salido de su entorno más cercano. Ese olfato político que lo obligaba a rodearse de sus leales cambió porque la gente dijo que se abriera un poco, y lo hizo cuando nombró a Cateriano y dejó que articule los ministerios. Pienso que ahora está cuestionándose por traicionar su instinto político y mira como terminó.  

Curiosamente cuando va saliendo de sus leales comienzan a aparecer denuncias de corrupción, contrataciones con familiares. Lo que pasa es que esos funcionarios de confianza ya no manejan esos sectores y la información va filtrándose.  

Pienso que el presidente debe abrir más su círculo porque está desgastado. Ya nadie confiaba en Zeballos, y la pregunta es quién va ingresar a su círculo. Si un político como Cateriano va al Congreso y es trasquilado, cómo así una persona con alta calidades morales arriesgaría su futuro profesional. No hay de donde buscar en su círculo íntimo.  

El premier debe ser un político conectado con la necesidad ciudadana. Cateriano estaba desconectado al decir que había un pequeño rebrote de contagios (de la COVID-19), lo que se interpreta como que no prioriza la salud. No dijo como va enfrentar la pandemia en el sur y las regiones, solo dijo que la minería va salvar al Perú. Es cierto que la inversión genera trabajo, pero en el corto plazo ningún gran proyecto minero va salir.  

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