Arequipa

Homenaje al científico arequipeño Pedro Paulet Mostajo

5 de julio de 2020

Paulet, el gran inventor arequipeño, un hombre de rigurosa inteligencia y una gran sensibilidad.

Pedro Paulet Mostajo, eminente científico arequipeño, nació en Tiabaya un 2 de julio de 1874, pionero de la investigación espacial; fue ingeniero, arquitecto y un gran diplomático. Fue también un conocedor profundo de la química, tenía amplios conocimientos de mecánica, pero sobre todo, fue un inventor que se adelantó a los tiempos, pues ideó el cohete de propulsión a chorro que penetraría los espacios siderales.

Mg. Julio Lopera Quintanilla

Centro Cultural UNSA

Paulet, el gran inventor arequipeño, fue un hombre de rigurosa inteligencia y una gran sensibilidad, fue un polígrafo de fuste que dominó varios campos del saber y tenía un gran talento para el arte, conocedor de las ciencias sociales tenía un amplio conocimiento de la economía y de la geografía, fue arquitecto y proyectista, poeta, escultor, dibujante notable y un pintor de acuarelas y pasteles de grandes calidades que ganó en su juventud con sus obras artísticas medallas de oro y de plata, fue melómano y un gran admirador de Beethoven.

De Paulet Mostajo, hito en la historia de la ciencia, Jorge Basadre el historiador de la república escribió: “Cuando se escriba la historia de las ciencias en el Perú a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX habrá que dedicar suma atención al Ingeniero arequipeño Pedro Paulet.  Al sostener y probar en 1895 el principio fundamental  de que la propulsión vence a la atracción, apareció Paulet como el autor indiscutible de la retropropulsión, Inventó entonces un motor a reacción”.

Nació para dar grandes aportes al mundo; desde su niñez demostró una brillante inteligencia a la que unía a su vez una imaginación desbordante, fue un hijo ilustre de Arequipa que se interesó desde sus primeros años por desentrañar los misterios de la realidad, es así que desde esa  etapa de su vida tuvo una gran preocupación por la inmensidad del universo.

Además, le gustaba mucho la literatura y leía siempre a diferentes autores, siendo el novelista francés Julio Verne uno de sus escritores favoritos, en este afán por la lectura cayó en sus manos: “De la Tierra a la Luna” lo cual no fue casual , porque esta es la obra de un escritor que fue como Paulet, porque Verne además de novelista fue un científico y también un visionario y Paulet fue científico y visionario, de esta obra notable recogería los fundamentos generales para proyectar sobre esa base  sus ideas del cohete a propulsión a chorro que más tarde iban a permitir que el hombre cometiera la inmensa empresa de salir al espacio y es que Paulet soñaba desde niño con la conquista del espacio y visionario sabía que el hombre iba a llegar a la luna, por eso experimentaba con cohetes basados en la pirotecnia. Se cuenta que cuando Paulet ya era un hombre adulto y casado, el científico visionario le decía a su hija Megan cuando esta era aún una niña pequeña, que él y ella viajarían a la luna y en una ocasión le dijo: “La gente no me comprende, pero algún día, esa gente sabrá que lo que he querido hacer es perfectamente realizable”.

Pedro Eleodoro Paulet, a la edad de 17 años ingresa a la Facultad de Ciencias y a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de San Agustín, de ambas egresaría habiendo optado el grado académico de bachiller. Poco tiempo después de que el joven talento se había graduado el gobierno del presidente Remigio Morales Bermúdez le otorgó una beca para realizar estudios de ingeniería y de arquitectura en Europa, en Francia ingresa a La Sorbona de la ciudad de París donde realizó dichos estudios profesionales con la mayor dedicación y esmero y además también se graduó con honores de Ingeniero químico en el  Instituto de Química Aplicada de la Sorbona.

En La Sorbona, tuvo eminentes profesores que ostentaban las más altas calidades académicas y profesionales; entre estos tuvo por maestro a Marcelin Berthelot   reconocido químico cuya influencia en el desarrollo de la química en el siglo XIX fue significativa, este profesor le aconsejó que utilizara las panclastitas que eran unos explosivos muy potentes derivados del ácido pícrico que habían sido inventados por el profesor Eugene Tupín químico francés cuya línea de investigación eran los explosivos.

Después de realizar pacientemente una serie de cálculos de diversa índole Pedro Paulet inicia la construcción de su motor de reacción experimental,  en uno de los cuadernos de  Paulet están escritas algunas importantes anotaciones que él mismo hizo. «Mis experimentos más definitivos fueron hechos por cohetes de acero venadeado, entonces una novedad y con las panclastitas de Turpin. En la parte superior de este cohete metálico, con interior cónico y que medía unos diez centímetros de diámetro en la base abierta, se introducía por conductos opuestos y provistos de válvulas de resortes. El vapor del peróxido de ázoe por un lado, y la bencina de petróleo, por el otro. La chispa eléctrica de la bujía, parecida a la de los automóviles, y colocada a media altura en el interior del cohete, determinaba la explosión”.

Un día de 1902 el Gobierno del Perú nombró a Paulet, Cónsul del Perú en Amberes capital de Bélgica, es en esa importante ciudad donde Pedro Paulet Mostajo culminara los diseños del avión torpedo, al que él denominara, auto bólido, un vehículo destinado a navegar por los espacios siderales, una nave construida con acero y aluminio sin hélices ni motor a gasolina, una nave impulsada por doce baterías de res cohetes.

Pedro Paulet Mostajo quien a la sazón se desempeñaba como embajador del Perú en Buenos Aires falleció de un derrame cerebral el 30 de enero de 1945, incomprendido por la gente que no veía otro modo de volar que las alas y las hélices, siendo él el único y verdadero precursor de los cohetes interplanetarios, no contó en su momento con las circunstancias favorables para perfeccionar su avión torpedo. Su vida fue no solo una vida plena donde estuvo presente siempre la pasión por la ciencia y por el arte, si no que fue también una vida intensa pues no faltaron aventuras y peligros en el tiempo que estuvo en África y pudo recorrer toda Europa hasta llegar a la Siberia.

El genial arequipeño Pedro Paulet antecedió en casi una década al científico ruso  Konstantin Tsiokovsky quien diseñó en base a los diseños del auto bólido de Pedro Paulet  una nave de retropropulsión para viajar al espacio y más adelante por un lado el físico norteamericano Robert Godard y por otro el científico alemán Hermann Oberth    mejoraron sus motores experimentales partiendo de las ideas científicas y de los aportes tecnológicos  del arequipeño.

El científico germano- americano Wermher von Braun que creo el Proyecto Apolo de los Estados Unidos, escribió en su célebre libro “Historia Mundial de la Aeronáutica”: “Pedro Paulet debe ser considerado como el pionero del motor a propulsión con combustible líquido. En honor al  gran científico, ingeniero e inventor en el Perú se conmemora cada 2 de julio el “Día de la tecnología aeroespacial”.

DATO

La Oficina Universitaria de Promoción y Desarrollo Cultural de la Universidad Nacional de San Agustín, dirigida por el reconocido artista, doctor Freddy Hurtado, rinde un merecido homenaje a Pedro Paulet Mostajo, científico arequipeño y agustino que nació el 2 de julio de 1874.

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