Arequipa

Joaquín Phoenix y «su hermano más famoso»

13 de enero de 2020
Joaquin Phoenix junto a su hermano River de adolescentes.

Cuando tenía 19 años de edad, Joaquín afrontó la muerte de su hermano. Ese episodio lo marcó hasta la fecha.

Joaquín Phoenix vivía una vida aparentemente feliz hasta que su hermano mayor se suicidó. Pensó que este tipo de tragedias no le tocarían a su familia (como lo pensamos todos) ni que los medios se aferrarían a esa muerte para hacer dinero, pero pasó.

La noche de octubre de 1993 su hermano River Phoenix se excedió en el consumo de drogas. Mezcló cocaína y heroína en una noche loca organizada en el club Viper’s Room, de propiedad de Johnny Deep.

Joaquín acudió en su auxilio y llamó al 911, conocido servicio de emergencias en los Estados Unidos. “Mi hermano está en el suelo, se ha tomado un Valium. Se va a morir”, advertía llorando en una llamada que hoy puede escucharse en YouTube. Para él, su hermano se excedió con el consumo de un sedante, pero la realidad era otra, River mezcló sustancias prohibidas y murió.

Desde ese momento la prensa fue feroz con él y su familia. Es que River Phoenix era un actor conocido por esa época. Incluso tenía una nominación al Oscar por la película “Un lugar en ninguna parte”, dirigida por Sidney Lumet, y había ganado el premio a mejor actor en el importante festival de Venecia por su interpretación en «Idaho: El camino de mis sueños» de Gus Van Sant. Además de integrar el elenco de «Indiana Jones: La última cruzada», interpretando al joven Indy.

Joaquin ya trabajaba en algunos episodios de series o películas como «Dulce Hogar» de Ron Howard, pero no tenía encima el título de estrella como su hermano.

Después de esa muerte se mudó con su familia a Costa Rica para escapar del acoso mediático. Regresó en 1995 para protagonizar “Todo por un sueño” de Gus Van Sant, junto a Nicole Kidman. Habían pasado seis años desde que participó en su última película. Y pasó lo inevitable: tuvo que hablar de la muerte de su hermano, como hasta hoy.

“Sentí un ‘bueno, no estoy seguro de que este sea el lugar correcto (para hablar de su hermano) y se siente poco sincero al hablar de esto y puedo escuchar en tu voz que estás tratando de sonar como alguien a quien realmente le importa, pero seamos francos sobre lo que está sucediendo aquí’. Era más fácil decir ‘fuck’ que explicarlo”, dijo a Vanity Fair.

UNA BUENA RELACIÓN

Su hermano creía en él. Hasta pronosticó que iba a ser más conocido que él, cuando los medios decían que Joaquín era el segundo Phoenix más famoso. “Me sugirió que cambiara de nombre (nuevamente a Joaquin) y luego, no sé, de seis meses, estábamos en Florida, en la cocina, y él dijo: ‘Vas a ser un actor y serás más conocido que yo’. Mi madre y yo nos miramos con cara de ‘¿qué diablos está hablando?’ No sé por qué dijo eso o qué sabía de mí mi hermano. No había estado actuando en absoluto. Pero también lo dijo con cierto peso, con un conocimiento que me parecía tan absurdo en ese momento, pero por supuesto ahora, en retrospectiva, piensas: ¿Cómo diablos lo sabía?», recordó Phoenix a Vanity Fair.

Joaquín es el tercero de cinco hermanos de nombres peculiares: River, Rain, Liberty y él en algún momento se bautizó como “Leaf” (hoja) hasta que años después optaría por Joaquin Phoenix tal como lo sugirió su hermano. Su nombre legal es Joaquin Rafael Bottom, nacido en Puerto Rico, donde vivió tres años.

Gracias a su madre llegaron al mundo de espectáculos, primero, haciendo anuncios publicitarios y luego series. Su hermano River sería el primero en conseguir buenos papeles en películas. Pero River lo ayudó en su gusto cinéfilo.

Aquel día del suicidio, River quería quedarse en casa a tocar guitarra, pero Joaquín lo convenció sin advertir lo que vendría después. Le tocó algunas canciones. Hoy no cree que su hermano haya deseado divertirse de esa manera.

“Yo crecí en una familia muy alegre y optimista, y esa fue la primera vez que nos enfrentamos a la tragedia, pero son cosas que pasan a nuestro alrededor”, comentó a El País.

Luego los medios harían su trabajo y malograrían el luto por su hermano. “El interés de los medios de comunicación sí fue característico de lo que es Hollywood, e interfirió mucho en nuestro proceso de duelo y de aceptación de lo que había sucedido. Y fue la primera vez que me di cuenta de que la gente miente”.

Es inevitable que este episodio lo haya marcado. El dolor de esa partida siempre estará presente. Pero de alguna manera estuvo a punto de repetir el error de su hermano.

Semanas antes del estreno de la película “En la cuerda floja” ingresó a un centro de rehabilitación por su consumo excesivo de alcohol. “Simplemente… bebía demasiado”, dijo en aquella ocasión. “Fue una época en la que no tenía casa, me quedaba en hoteles, estaba aquí en Los Ángeles… y, bueno, es un cliché, pero sales con gente, quieren ir a clubes y tú vas también, buscando algo. Cuando miro atrás veo a una persona que buscaba conexiones, pero al mismo tiempo hacía cosas sin ningún sentido. Esa es la ironía”, dijo riendo en una entrevista al diario El País de España.
Asumimos que luego se recuperaría y construiría un camino de éxitos gracias a la buena selección de papeles.

En el 2000 llegaría “Quills” o “Letras prohibidas, la historia del marqués de Sade”, y también “Gladiador” donde interpretó al malvado emperador Cómodo. Por entonces un desconocido para el público, Joaquin Phoenix, se apoderaría de la pantalla grande y ganaría su primera nominación al Oscar.
Desde ese momento empezó a aceptar todo lo que le proponían hasta ser más selectivo al momento de escoger papeles.

“En la cuerda floja” de James Mangold le trajo su segunda nominación al Oscar, gracias a la interpretación de un talentoso cantante de country llevado hasta la autodestrucción. En el 2012 estrenaría la genial “The master” o “El amo” de Paul Thomas Anderson, interpretando a un leal discípulo del líder de una secta religiosa. Al año siguiente, 2013, protagonizaría la bella historia “Her” de Spike Jonze, donde su personaje se enamora de la voz de una computadora, interpretada por Scarlett Johansson (quién no lo haría). En el 2015 trabajaría en la película de Woody Allen, “Irrational man” o una adaptación del libro Crimen y castigo, y dos años después, 2017, protagonizaría “En realidad nunca estuviste aquí” de Lynne Ramsay o un agente encargado de vengarse de una mafia de pornografía infantil.

En el 2018 interpretaría a Jesús en el drama «María Magdalena», que protagonizó junto a su novia, Rooney Mara, y el año pasado nos regalaría otro buen trabajo en «Joker», que podría darle, por fin, el primer Oscar a su trabajo.

RENEGÓN

No es precisamente un pan de Dios. Él mismo lo reconoció en su discurso de agradecimiento al ganar el Globo de Oro a mejor actor drama por su trabajo en «Joker». “Gracias por soportarme”, le dijo a Todd Phillips, director de la película. Es que el rodaje fue todo menos tranquilo. A veces Joaquin dejaba por unos minutos a sus compañeros de reparto sin decir nada, y en otra ocasión no quiso ensayar con Robert de Niro. Hasta para aceptar el papel fue un hueso duro de roer. Tres meses demoró Phillips para convencerlo.

Incluso dijo que las campañas de premios solo son una campaña de marketing, lo cual es cierto, pero luego lo vimos compartiendo con sus compañeros de actuación. Además de franco, porque durante una rueda de prensa, luego de recibir el Globo de Oro, expresó, sin filtro, su hartazgo que le hicieran la misma pregunta una y otra vez: “Cómo hiciste para prepararte para el Joker” (aunque la respuesta a esta pregunta está en cualquier página web) y en una ocasión anterior, se paró en medio de la entrevista y dejó con la misma pregunta en la boca a un periodista.

Es un vegano radical. Un purista desde pequeño. “Soy vegano desde los tres años. A esa edad mis hermanos y yo vimos cómo mataban a peces de una forma muy violenta y agresiva. Era evidente que no queríamos formar parte de eso, no queríamos apoyarlo. Para mí es obvio. No quiero causar dolor a otro ser vivo empático. No quiero quitarles sus bebés”. Y por este hábito, de pequeño, tenía problemas para aceptar papeles en campañas publicitarias. También decidieron no hacer publicidad para grandes empresas como Coca Cola.

Aunque hay momentos en que cede a la tentación. “Realmente no me gusta la comida chatarra. No me gustan los alimentos procesados. Pero todavía puedo comer unas papas fritas o un maldito sándwich”, reconoció a la revista Vanity Fair.

Hasta sus perros son veganos, a los que cocina papas en una olla. A uno lo salvó de una eutanasia a los 13 años. Le hizo un traje especial porque es alérgico al Sol.

El buen Joaquín Phoenix es un humano como todos. Famoso y hoy popular gracias al Joker, pero con los mismos temores que cualquier mortal. Renegón, fumador, pero brillante. Dice que ama su vida. Ojalá muchos se atrevan a decir lo mismo algún día.

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