Cultura

Joven agustino es tercera mejor flauta dulce en el mundo

14 de febrero de 2020

Animado por su maestra incursionó en esta competencia que le entregó una oportunidad para mejorar su talento.

Erwin Calcina Vilca es el joven universitario de 20 años de edad considerado la tercera mejor flauta dulce del mundo, luego que venciera a miles de músicos en un concurso realizado en Tel Aviv, Israel.

Está en quinto año de Música de la Universidad Nacional de San Agustín, en la especialidad de flauta dulce. Un día del año pasado, su maestra Alejandra Lopera le informó que había un concurso internacional en el cual podría participar y mostrar su talento. Erwin no le dio mayor importancia puesto que ahí compiten los mejores de todo el mundo, además necesitaría un buen presupuesto para viajar.

Lopera insistió varias veces hasta que lo convenció de enviar dos videos mostrando lo que podía hacer con la flauta. Así lo hizo en octubre del año pasado y una semana después le comunicaron que había quedado entre los 100 finalistas de 24 países del mundo.

De Latinoamérica solo estaban en la relación él y un joven estudiante de la Universidad de Música de Lima. El problema era ahora conseguir presupuesto para viajar al extranjero, así que solicitó el apoyo de las autoridades universitarias y logró que le aprobaran casi 10 mil soles para los pasajes, alimentación, hospedaje y la bolsa de viaje.

El concurso se llevó a cabo entre el 2 y 7 de febrero y fue por categorías, donde tenían que interpretar música barroca, que es más antigua que la música clásica. Cuenta que participaron niños hasta maestros con gran experiencia.

En su categoría ganó un artista francés de 39 años de edad, el segundo lugar lo ocupó una ciudadana alemana de 27 años. Consiguió como premio una hora de grabación en un estudio especializado, además de partituras de música difíciles de conseguir en Perú.

Estudió en el colegio Iberoamericano y como la mayoría de estudiantes eligió la flauta dulce para llevar el curso de música. En la secundaria se inscribió en la banda del plantel y se hizo cargo del trombón. Cuando estuvo en quinto decidió estudiar profesionalmente música, consiguiendo el apoyo de sus padres.

Para postular a la Unsa deben tener un instrumento y el trombón que él quería estudiar pasaba de los mil soles, monto con el que no contaba, así que cogió la flauta, pensando que cuando obtuviera una vacante podría elegir otro instrumento y no fue así.

La flauta se convirtió en su pasión y en su viaje se contactó con diversos maestros, quienes le recomendaron postular a una universidad en Alemania para continuar sus estudios, hecho que va a evaluar para tratar de acceder a una beca.

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