Arequipa

¡Joven, McDonald’s ya no vivirá de tu trabajo!

19 de diciembre de 2019
Fuente Kasandra Antuanet Arcos Villanueva. Calle Mercaderes. Arequipa.

El 16 de diciembre por una descarga eléctrica, Alexandra Porras Inga y Carlos Campos Zapata, una mujer y un hombre de 18 años murieron limpiando la cocina del local en que laboraban, McDonald’s, en el turno de 7:00 pm a 7:00 am.

Proclamar el hecho como un accidente es un insulto a la memoria de los jóvenes fallecidos y a todos los ciudadanos que vivimos en este país. No es desconocida la realidad laboral de muchos jóvenes que buscamos un trabajo para poder estudiar o insertarnos al mercado laboral. Atrayendo a personas naturales y empresas oportunistas que lucran con nuestro trabajo, acumulando ganancias, a costa de sangre, injusticias, condiciones laborales precarias y obligaciones que van mucho más de las atribuciones e incluso de nuestro horario. Nos explotan. Recibiendo una remuneración por debajo del mínimo, ganando 3 o 4 soles la hora de trabajo, es un insulto. Donde las municipalidades no fiscalizan a los restaurantes de comida rápida por ser transnacionales, como McDonald’s.

Ya tenemos antecedentes, no olvidemos a Jovi Herrera de 20 años y Jorge Huamán Villalobos de 19 años, que murieron carbonizados en la galería Nicolini, en el 2017, ubicada en la zona de las Malvinas en Lima, por esclavitud laboral según el código penal en el Art. 153, sentenciando a 25 años de cárcel efectiva a los responsables. Se puso en ese momento en debate la informalidad laboral, no se registra el pago de impuestos de actividades productivas que son clandestinas para el Estado, entre otras excusas para no evidenciar la verdadera problemática. Esta semana nos queda claro que la formalidad y la informalidad laboral nos sigue matando a las y los jóvenes, pervirtiendo los derechos laborales para la conveniencia de intereses particulares y lucrativos.

McDonald’s. “Los Arcos Amarillos”.  Su primer restaurant fue abierto en 1940 en los Estados Unidos por dos hermanos, Richard y Maurice, con el mismo apellido que la empresa privada de comida rápida. Ray Kroc, fue un vendedor de licuadoras que catapulto la marca, comprándola a 2,7 millones de dólares, murió a los 82 años en 1984, dejando 500 millones de dólares, con la idea de que “nunca es suficiente”.

En 1990 las ventas totales de la empresa norteamericana alcanzaron los 68 mil millones de dólares y sus beneficios pasaron los 800 millones de dólares. Abarcando 12 mil restaurantes a finales de 1991 en todo el mundo.

En el 2017 se registró 40 mil McDonald´s que alimentan a 68 millones de personas en 118 países, definiéndose en su página por internet como la red de restaurantes más exitosa del planeta. Reciclando el concepto de comida rápida a consumo rápido.

Quiero dar a entender que no es una marca solamente, una transnacional, una red de restaurantes o mucho menos una empresa exitosa, sino es un fenómeno social que nos cautiva, cambiando patrones de vida, te vuelve irracional con mensajes subliminales por agresivas campañas publicitarias para diferentes grupos etarios, jóvenes, niños, adultos y ancianos, donde ya no involucras solamente la comida rápida, sino el sentido de la vida, añorando cosas banales y efímeras que te ofrecen los diferentes medios de comunicación para que te sientas realizado como persona, obedeciendo a patrones culturales construidos por multinacionales que desean que consumas sus productos. Cambiando la perspectiva del humano que la cosa u objeto es un medio para ser feliz y estar tranquilo, a utilizar tu vida trabajando bajo condiciones de explotación para conseguir el objeto o cosa.

George Ritzer escribe “La McDonalización de la Sociedad” publicado en 1996, explicando que este sistema de comida rápida envuelve la irracionalidad de la sociedad. Donde el modelo de McDonalización ofrece: eficacia (estado del apetito a de satisfacción, el ser humano busca lo inmediato), servicio cuantificado y valorado (nadie quiere perder tiempo y dinero, siempre se quiere ganar, el individualismo), previsible (sabes lo que vas a comer sin importar donde estés, Arequipa, Lima, Puno o New York. Las personas no quieren vivir en un mundo con sorpresas) y el control (cambiar la obra humana por la tecnología, que consuman sus productos pero que no entren a sus instalaciones, supervisando y observando a los empleados y a los clientes).  

También sufrimos como jóvenes explotación laboral por: Rockys, Ripley, Bembos, Chinawok, Call Center, Cineplanet, Cinemark y todas las franquicias que viven a costa del trabajo de los jóvenes, que somos miles.

La ministra de trabajo dijo que de comprobarse las faltas de seguridad por parte de la empresa McDonald’s en el caso de la muerte de los dos jóvenes, se pondrá una multa de 198 mil soles. Lo que no se dijo es si ¿seguirán trabajando bajo las mismas condiciones y explotando a la juventud?

Las y los jóvenes estamos despertando.

Lucas Z. Granda
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