Arequipa

La lluvia ahogó el carnaval

16 de febrero de 2015
La lluvia ahogó el carnaval
El agua fue reemplazada por la espuma, las serpentinas y mixtura en las cabezas y cuellos de los presentes, algunos con rastros de polvos coloridos, festejaron el carnaval loncco en Cayma. Una actividad tradicional que por unas horas llevó alegría y jolgorio por su recorrido.

A diferencia de otros años, la particularidad fue que esta vez el frío y la lluvia, motivaron a los celebrantes a dejar los baldes con agua y los globos, por las espumas. El cielo había facilitado a los carnavaleros en mojar a los del género contrario.

El recorrido del carnaval loncco inició con la ausencia del alcalde de la jurisdicción, Harbert Zúñiga, mientras se pasaba por las principales calles del pueblo tradicional caymeño la población salía a verlos, a jugar con polvo y espuma, siendo correteados por los traviesos mojigangos, aquellos personajes de graciosos trajes y curiosas máscaras.

La comparsa estuvo acompañada por los vecinos que se agruparon para cantar sus décimas graciosas. “No me gusta tomar chicha de casa, pero sí me gusta quedarme en tu casa”, entonaban mientras punteaban las guitarras.

SUMISIÓN DE LA MUJER
Tradicionalmente, la mujer siempre ha sido sumisa en estas actividades. Ellas se encargaban de preparar las comidas a las pandillas de carnavaleros y también eran arrojadas a las acequias para bañarlas.

“Había que saber caer, porque a algunas las empujaban y caían en las piedras, se hacían daño”, relata Mercedes Barriga Arenas (70), pobladora de Acequia Alta, el lugar donde es prioritario el paso de los carnavales.

En el paso del carnaval, una turista francesa, con espuma en mano puso la cuota exterior. Charlotte Vieville (20), llegó hace un mes a Arequipa y no dudó en acudir ayer a Cayma para sentir el jolgorio loncco. “Es una bonita fiesta, muchos juegos, divertido por eso estoy acá”, sostuvo acompañada de Finn Klev, su amigo alemán.

Sin embargo, no todas las damas creen que es divertido. Filomena Huaranca (38), es una madre de familia quien en carnavales prefiere prohibir a sus hijas salir a la calle. El temor es porque ahora los jóvenes, no se dedican a mojar ni a pintar sino a otras intenciones. “Manosean a las chicas, he visto infinidad de veces, yo no quiero eso”, puntualizó.

Algo que muchos arequipeños coinciden es que el carnaval está perdiendo la importancia que antes fue: la única oportunidad en el año para que los campesinos disfruten y gocen en una fiesta. El carnaval de ayer acabó bañada en lluvia.
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