Columna

La radiografía del papel higiénico por el COVID-19

26 de marzo de 2020
Foto: Reuters - Tyrone Siu

Por: Lucas Z. Granda

                La Organización Mundial de Salud (OMS) declaro al coronavirus COVID-19 como pandemia, pidiendo que cada país toma las medidas pertinentes para resguardar a la ciudadanía. En su mayoría se han tomado las recomendaciones, pero también hay excepciones como México y Brasil. Manuel López Obrador presidente del primer país mencionado, confía en el sistema inmunológico que ha heredado de la cultura azteca, declarando que el avisara cuanto estén en cuarentena obligatoria. En cambio, Jair Bolsonaro califico a la pandemia como una “gripe” y no es necesario el aislamiento obligatorio, consideradas medidas extremas las que han tomado sus vecinos latinoamericanos, manifestando que el sector privado será el más perjudicado. Ambos presidentes tienen posturas ideológicas diferentes, pero con medidas comunes en respuesta al COVID-19. Son medidas validas, siendo el tiempo el indicador que evaluara si la respuesta a esta crisis fue a favor o no en las próximas semanas.

                Enfocándonos en la mayoría de gobiernos que tomaron las medidas preventivas y ejecutivas a las epidemias en sus propios países. Como por ejemplo en el Perú, ya se ha hecho costumbre desde que empezó la cuarentena social obligatoria de los quince días, ver al presidente de la república a medio día informar sobre las acciones que están realizando como Estado para combatir al coronavirus, donde se conoce el número de infectados a nivel nacional y como están distribuidos por regiones, lamentando también los fallecimientos, la afectación al sector productivo y el futuro de esta restricción al libre tránsito de la ciudadanía. Reforzando cada día el involucramiento en la vida política al ciudadano de a pie, renovando la confianza en nuestra institucionalidad y sobre todo en las autoridades que resguardan el orden público.

                Siguiendo en la cadena de la organización gubernamental, uno de los más importantes son los gobiernos locales. Siendo los que tienen mayor vinculación al ciudadano de a pie, y que es un bastión indispensable de la cadena de prevención y lucha sanitaria, como por ejemplo: se debe dotar de centros de abastos descentralizados por cada distrito o localidades que tengan mayor cantidad de población a los 5 mil habitantes, evitando la aglomeración; disponer una cartera de productos de primera necesidad (atún, arroz, azúcar, leche, fideos, harina y demás) que puedan estar al alcance de los consumidos y hogares; enviar carros que puedan comercializar productos, con mayor importancia en los perecibles (pescado, pollo, entre otros); seguridad ciudadana y el área de limpieza pública son los servicios que no han parado.  

                La institucionalidad del sector público se está elaborando el trabajo dentro de las posibilidades presupuestarias, sanitarias y de realidad de cada una de las localidades. Sabemos lo que ha hecho el Estado, y ahora nos toca agregar que ha hecho o está haciendo la ciudadanía.

                ¿Cómo ha actuado la ciudadanía en relación a la pandemia de coronavirus COVID-19? Sin considerar al Perú o alguna región como ejemplo, porque el comportamiento ha sido generalizado en todo el mundo. Los mercados, supermercados y centros de abastos por los malls quedaron desabastecidos, apenas comenzaron los comunicados oficiales, claro solo algunos días. ¿Las diferentes generaciones que convivimos en los hogares alguna vez han estado en cuarentena social obligatoria? ¿Se sabían los pasos para poder sobrevivir a una crisis viral? Surgen muchas preguntas y pocas respuestas, claro está, pero siempre tratando de manifestar un argumento sólido basado en la razón y el raciocinio del ser humano ante este tipo de crisis. En este momento donde se puede medir la evolución de la civilización que tenemos en todo el mundo.

                Según los comunicados, se tenían en cuenta que deberíamos ser estrictos con las condiciones de salubridad, pero la razón no puede entender, ¿Por qué miles de ciudadanos y ciudadanas compraron papel higiénico hasta que no quede ninguno? Esto fue a nivel mundial. En twitter registraron un caso en Australia, donde la pelea fue con cuchillo en un supermercado por un paquete de papel higiénico. Se puede entender la compra de jabón líquido y alcohol desinfectante, para uso individual o familiar de dos pomos por quince días, pero el comprar excesivamente diferentes productos, costales y costales, cajas y cajas, por imitación o por efecto borrego, revela la precariedad de respuesta a estas crisis.

                ¿Qué fue lo que paso? ¿Por qué papel higiénico? Una explicación podría empezar a gestarse en la analogía que se hace la pandemia con un estado de guerra, donde la anarquía reine e impere la razón del más fuerte, donde las profecías apocalípticas que tanto estamos acostumbrados después de muchas lunas se puedan llevar a cabo, donde las series de televisión y películas del fin de mundo por causa del ciclo natural de la tierra o por la mano del hombre culmine con su ciclo de vida. Claro, para un cuento antes de dormir es bueno. Pero en un análisis social se recurre a variables como el miedo y la histeria, cuando el ser humano es orillado a tomar decisiones rápidas. Esta última variable está catalogada como enfermedad nerviosa y el miedo es una angustia causada por la idea de peligro real o imaginario, obligando en ocasiones a hacer cosas en contra de tu voluntad, ¿Fue involuntario comprar papel higiénico?

                La razón nos diría que no, fue una acción interiorizada, pensada y sistemática dentro las personas que decidieron comprar este producto. El papel higiénico es una muestra de comodidad acostumbrada y cultural que no se quiere perder, un resguardo del consumismo y materialismo humano, muy urbanizada, sino preguntémosle a las comunidades campesinas rurales de Chumbivilcas como cubren sus necesidades sanitarias e higiénicas. El papel higiénico es una muestra cosmopolita y citadina, que difiere de las ciudades intermedias, localidades y pueblos con poca presencia del mercado y Estado en la selva y sierra, clara desigualdad socio económica. Y las redes sociales lo confirman, ¿Cómo pasas tus días de cuarentena?, puedes ver en instagram como lo hacen otras personas, mostrando salones luminosos y acogedores, donde las series de nexflit se embellecen, teniendo piscinas y centros de recreación incorporados a su vivienda. Sin dejar de pensar en el otro lado del lago, en aquellas familias que están con sus agresores en casa hoy en día, no creo que el papel higiénico ayude mucho en esta situación.

                Después de la tormenta no vendrá la calma. “Esta situación nos tendría que cambiar a los que vivimos en mejor situación”, manifestaba Elvira Lindo columnista del Diario El País, el efecto vacío que genera el papel higiénico, cuando no está, genera vacío e incertidumbre en compradores, es este mismo vacío que deberíamos poder repensarlos estos días en relación a nuestros problemas nacionales, fomentando la solidaridad en relación afrontar nuestras desigualdades con algo llamado comunidad y cohesión social.

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